<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578</id><updated>2012-01-25T09:37:38.104-08:00</updated><category term='libia'/><category term='rebeldes'/><category term='jmj'/><category term='George Clooney'/><category term='manifestación'/><category term='madrid'/><category term='El americano'/><category term='democracia real'/><category term='Salvador Sostres'/><category term='El cairo.'/><category term='15m'/><category term='despilfarro'/><category term='15 de mayo'/><category term='Telemadrid'/><category term='Conocerás al hombre de tus sueños Woody Allen'/><category term='gadafi'/><category term='parque del perdon'/><title type='text'>La realidad a tientas</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>134</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-8814257899498534708</id><published>2012-01-25T09:37:00.001-08:00</published><updated>2012-01-25T09:37:38.110-08:00</updated><title type='text'>El alma atragantada.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hoy vuelvo a escribir sobre la misma mesa que más horas me ha visto escribir. También sobre el mismo teclado del mismo ordenador. Y me da miedo dar tanto poder a las cosas, creer que influyen sobre mi estado de ánimo, sobre mi creatividad –sea eso lo que sea-, o sobre mi agilidad de &lt;em&gt;juntaletras&lt;/em&gt;. Aquí encima, en esta misma posición, rodeado de cientos de trastos acumulados durante la infancia y la adolescencia, escribí esa novela que no me atrevo a revisar. Pero también estudié, garabateé mis primeros poemas y dibujé con &lt;em&gt;plastidecor&lt;/em&gt; casas en las que quería vivir de mayor. Ahora lo veo bien; esto es un santuario. Y perdonen si me pongo místico, pero los lugares son lo que en ellos se ha vivido. No digo que se impregnen de ningún tipo de energía psíquica, sino que las personas están inseparablemente unidas a sus entornos, y cuanto más íntimos, más profunda es la unión. Prestamos alma a lo inerte.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por eso aquí se me viene la vida encima. No la vida que me queda, sino la que fue, que es la que importa, la que me hace ser quien soy, la que me ha traído hasta aquí de nuevo. Y vengo reconciliándome con todo como si lo palpase con los ojos, como si lo viese con la piel, o lo escuchase con la boca y saborease sus sonidos –el eco de las teclas sabe a café-. Nada ha cambiado prácticamente, y sin embargo yo soy distinto. Serán esos brotes de filósofo presocrático que de vez en cuando asaltan mi tranquila indiferencia, pues me vuelvo intenso, me pongo estupendo y escupo trascendencias, inmanencias y mudanzas. Se me atraganta el alma en la garganta para escapar de mi cuerpo cambiante y empadronarse en el mundo de las ideas. Allí Platón sortea pisos de protección oficial. Da igual la hipoteca, ¿qué son unos euros a cambio de ser la esencia de las demás cosas?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero yo trago saliva, cuando no café o whisky, y bajo el alma hasta su sitio-el alma vive en el estómago-. Se me rebela y carraspeo para amonestarla, o para hacerle cosquillas y que me sonría y se desarme ante mis zalamerías. Intento ligármela, me pongo seductor y platónico. Le explico que no tiene por qué aspirar a ser una idea de mí mismo, porque todavía está inconclusa. Se lo toma mal, me dice que ella me hace ser quien soy y que pasa de la experiencia. Yo la invito a una copa y le digo es inmanente y que puede aprovecharse de mí. Eso le gusta, me sigue el juego. Y yo lanzo los dados en forma de órdago. Le susurro al oído que el mundo de las ideas es nuestro, porque tenemos las palabras, que yo la necesito para que sean más que objetos y que ella me quiere para enseñarle lo material, para hacerla vibrar con los sentidos, para colmar de placer cada párrafo de mi vida. Para escribirla y hacerla eterna.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mi alma no es la mía, pero se deja querer y yo la quiero. No la vendería; ya regalé la mía a quien me dio la suya.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-8814257899498534708?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/8814257899498534708/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2012/01/el-alma-atragantada.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/8814257899498534708'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/8814257899498534708'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2012/01/el-alma-atragantada.html' title='El alma atragantada.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-1197652604188443309</id><published>2012-01-18T07:21:00.000-08:00</published><updated>2012-01-18T07:29:39.777-08:00</updated><title type='text'>Una agonía médica.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando pienso cosas como la siguiente me siento un poco &lt;em&gt;testigo de Jehová&lt;/em&gt; o un naturópata desquiciado: ¿Hasta qué punto la medicina va contra natura?¿Dónde está el límite entre el tratamiento y la agonía médica? No se alarmen, mi racionalismo está fuera de toda duda y, también en este caso, me alejo asqueado ante chamanismos y supersticiones estúpidas. Es más, suelo ser de la opinión de que el ser humano no puede crear nada que sea contra natura, porque hasta el más terrible veneno y la más agresiva radioactividad están compuestos de las mismas partículas que nosotros. Sólo es cuestión de orden.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sin embargo, por motivos personales, en los últimos días he visto que también es una cuestión de uso. Me explico: sigo de acuerdo con la premisa de que todo lo humano es natural, por más químico y artificial que sea, pero no así su utilización. De hecho, en ciertas circunstancias, luchamos contra el orden de las cosas con un empeño suicida, hasta dejarnos la dignidad en el camino con tal de vencer nuestra suerte.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No se puede preservar la vida a toda costa.Tal vez les parezca incompatible con mis creencias racionales y seguramente me echen en cara un doble rasero, pero el tema es más complejo y va más allá de dobles y triples raseros, como si quieren ser cien. Es más, habrá tantos raseros como personas y casos concretos. Yo jamás me opondría a salvar la vida de una persona que, al recuperarse, pueda disfrutar plenamente de su existencia. Y, por ello, tampoco entenderé esa obcecación maliciosa por mantener un corazón latiendo cuando el resto de la persona ha dejado de latir. Somos mucho más que una maquina. Digan lo que digan y lo llamen como lo llamen, tenemos alma. No creo que sea algo trascendente, pero sé que mientras vivimos existe y que, cuando el alma muere, el cuerpo sólo es un montón de carne. Prefiero no pensar en la cantidad de cuerpos sin alma que siguen funcionando, aunque sólo sea como entidades materiales, como una planta, o aún menos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y luego están los familiares y el egoísmo, cosa que puedo entender. La pérdida de un ser querido es el trance más doloroso por el que puede pasar una persona. Porque los demás son parte de nosotros mismos. El problema viene cuando no podemos asumir que seguirán siéndolo, en nuestros recuerdos y en aquello que aprendimos de ellos, o&amp;nbsp;cuando necesitamos aferrarnos a una imagen tangible, una imagen que no tiene nada que ver con la que rememoramos y que terminará por sustituirla. Una imagen grotesca y desconcertante.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Creo en el derecho a la vida sobre cualquier otra cosa, y en consecuencia creo en el derecho a la muerte. La vida de un hombre sólo le pertenece a él y sólo él debe decidir cuándo poner el punto y final. Sin embargo, son muchos los casos en los que el enfermo no puede decidir por sí mismo y entonces deberá ser la familia y los médicos quienes se armen de valor y de sentido común. De lo contrario habrán salvado un cuerpo, pero no habrán devuelto la vida a nadie, porque la muerte es parte de la vida. La medicina nos ayuda a esquivar el final&amp;nbsp;mientras queramos y podamos, pero no a costa de crear una ilusión de vivir. O una vida en la que preferiríamos estar muertos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-1197652604188443309?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/1197652604188443309/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2012/01/una-agonia-medica.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/1197652604188443309'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/1197652604188443309'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2012/01/una-agonia-medica.html' title='Una agonía médica.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-5193295418486551872</id><published>2012-01-04T08:45:00.001-08:00</published><updated>2012-01-04T08:56:40.128-08:00</updated><title type='text'>Algo más cierto que la propia verdad.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Después de cuatro meses sin ver el mar, lo encontré enorme. Yo lo recordaba más pequeño, menos desértico, más profundo. Pero estaba aplastado, liso, asténico, si eso es posible. Parecía que le hubieran quitado las burbujas que lo hacen hervir, o las rocas a las que tiene que adaptarse a golpe de ola y hasta las corrientes que lo tejen en franjas de distintos azules. No sé qué le encontré, que lo miré con ojos de extraño después de toda una vida juntos. Anduve buscando esa mueca de espuma que siempre reconocía, o aquella curva de cadera en su orilla, o la lengua de agua trasparente sobre la arena que viene, limpia y se va, que borra las huellas una y otra vez. Y no estaba.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Algo desconcertado miré al cielo -que es lo que hacen los humanos cuando no saben explicar las cosas- y vi un lienzo de nubes perfectamente recortado y delimitado. Me pareció el borde de un blando edredón nórdico. Si hubiera sido lo suficientemente alto, habría intentado tirar de él y cubrirme, o echarlo al mar, a ver si se convertía en temporal. Todo muy extraño, muy ajeno. Pensé que sería debido a aquello que dicen de tomar distancia para ver las cosas con perspectiva. Y no hay mayor distancia que la del tiempo. Cinco minutos son mucho más que cinco metros, pero yo siempre he preferido la cercanía, hasta de lo malo, quizás para poder controlarlo, o al menos intentarlo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Será por eso que me sentí extraño en mi tierra, o mejor; que sentí mi tierra extraña. Caminé unos pasos por la orilla. Me descalcé para reconocerla con el tacto, casi como dos amantes ciegos que se saben de memoria. Encontré la arena fría y mojada y paseé por la orilla sin rumbo definido. Cuando empecé a sentir más frío de la cuenta, di la vuelta y, sin previo aviso, todo volvió a ser como siempre. La arena de la orilla no tiene memoria. Mis pasos habían desaparecido y, una vez más, me vi en mitad de la playa sin un solo indicio de cómo había llegado hasta allí.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No existía el pasado. No existía ningún recorrido, como si hubiese llegado volando, como si hubiese caminado sobre el mar plomizo y plano de aquel día. De pronto, una ráfaga de viento y una ola inadvertidas habían bajado el telón de la irrealidad y habían disuelto mis días de ausencia. Volví entonces sobre mis pasos borrados, sintiendo que ya no me pertenecían, y pensando que la memoria tiene esas cosas. Nuestra realidad es cambiante y los recuerdos la reflejan en sus miles de combinaciones, hasta el punto de distorsionar la verdad para convertirla en algo aun más cierto. Por eso, al ver sólo una cara más, un momento detenido en un día cualquiera, la imagen no concuerda y la memoria parece falsa. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tan sólo hay que esperar un tiempo, dejar que corra el día para que la luz ilumine de otra forma, o las olas rompan de una manera determinada, o el viento sople de donde toca, o que ella vaya de mi mano. Entonces nuestro pasado se pondrá en marcha y empezaremos a relacionar matices con otros del presente. Aunque sean momentos distintos, sentiremos que el mundo late de nuevo con nosotros. Porque el devenir, por sí sólo, sin conexiones previas, es magia; magia sin trucos. Un decorado que no sabemos explicar, o una explicación que solemos decorar.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-5193295418486551872?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/5193295418486551872/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2012/01/algo-mas-cierto-que-la-propia-verdad.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/5193295418486551872'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/5193295418486551872'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2012/01/algo-mas-cierto-que-la-propia-verdad.html' title='Algo más cierto que la propia verdad.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-5988788700604389907</id><published>2011-12-28T07:12:00.000-08:00</published><updated>2011-12-28T07:12:40.069-08:00</updated><title type='text'>Dioses de carne y hueso.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si no fuese un frívolo declarado, no me gustarían las Navidades. Y si no fuera un ateo de nacimiento, tampoco. Porque mucha gente no se da cuenta, pero todos participamos de esta nueva religión que es el consumismo. Ya sé que no descubro América, que no es nada nuevo, que es un tema recurrente y moralista hasta la náusea, pero yo no voy por ese camino. A mí la moralidad me da igual, porque participo del circo conscientemente y lo seguiré haciendo, pase lo que pase. Sería inútil erigirse en contra de tanto ornamento y exceso. Y no lo digo por aquella excusa repugnante de que una sola persona no puede cambiar el mundo, porque es mentira. Lo digo más bien porque me entretiene el despliegue, incluso me reconforta de un modo perverso y nada cristiano.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si hablo de cristianismo es porque celebramos el nacimiento de Jesús, pero, claro, desde entonces han pasado muchas cosas. Ahora ya no se reza, pero tampoco es tan distinto. Se memorizan eslóganes publicitarios, los villancicos son canciones de anuncios de turrón, cava y juguetes y hemos sustituido los éxtasis místicos por anuncios de perfume –casi imposibles de diferenciar-. Las vidrieras y retablos con cuadros de apóstoles se han cambiado convenientemente por enormes carteles con mujeres desnudas cubiertas por capas rojas y gorros de Papá Noël. Y, por si fuera poco, ya no hay que echar a los mercaderes de ningún templo, porque ahora el templo por excelencia es suyo y se llama Centro Comercial.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si se fijan, podrán comprobar cómo la arquitectura de los centros comerciales se acerca cada vez más a la de las antiguas catedrales. Ya no son esos edificios de pasillos retorcidos, confusas escaleras mecánicas y pequeñas tiendas apretujadas. Ahora tenemos interminables naves coronadas por bóvedas de cristal y alturas libres de decenas de metros. Si uno no ve a Dios comprando en Zara es porque no quiere.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y tal vez les parezca retorcido, pero reconozco que me alegra el buen funcionamiento de toda esta maquinaria de propaganda e impostura. Me alegra que casi nadie se acuerde del motivo real de esta celebración. Los que me conocen saben que considero a la religión como una fuente de problemas, un motivo de discriminación, de guerras estúpidas, una forma de engañar a las personas para que aplacen sus sueños y anhelos hasta después de la muerte. También una excusa para convertir a la sociedad en rebaño y para ganar dinero a costa de la espiritualidad de los semejantes. Aunque también aprecio su carga histórica, su importancia en cada aspecto de nuestra sociedad actual y el consuelo del que ha provisto a muchas personas sin otra opción, o el arte y las buenas acciones hechas en nombre del dios de turno.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por eso, el motivo de mi alegría no nace del desprecio o la manía hacia la religión, sino a la sospecha de que se ha sustituido por algo más sano que un señor crucificado y unos cuantos consejos represivos. Se ha sustituido por la familia y los amigos, o, más bien, por celebrar el simple hecho de estar vivo y de que quienes te importan también lo estén. Se ha sustituido por todos esos dioses de carne y hueso que hablan con nosotros y se preocupan sinceramente. Por todos los que comparten nuestros deseos, deseos sencillos, banales, prosaicos. Grandiosos deseos humanos que hacen pequeños los divinos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-5988788700604389907?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/5988788700604389907/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/12/dioses-de-carne-y-hueso.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/5988788700604389907'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/5988788700604389907'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/12/dioses-de-carne-y-hueso.html' title='Dioses de carne y hueso.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-2941837325036173986</id><published>2011-12-21T08:38:00.000-08:00</published><updated>2011-12-21T08:38:44.696-08:00</updated><title type='text'>Interiorismo psicopático.</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Llegaron al barrio sin hacermucho ruido, gracias al cloroformo, claro. Eran dos jóvenes, hombre y mujer,solteros y, ahora, residentes en Madrid. No se podía decir que tuvieran nadamás allá de la amistad, pero sí que disfrutaban haciendo cosas juntos. Sobretodo una: su afición común, la pasión los definía como enfermos mentales. Lapsicopatía. Disfrutaban planeando el asesinato, investigando el lugar delcrimen, valorando las variables que podían ponerlos en peligro y, finalmente,ejecutando a la víctima de la forma más compartida posible.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La última ocasión no fue unaexcepción. Se apostaron durante días en una azotea desde la cual se podíanobservar decenas de ventanas anónimas que pronto dejaron de serlo. La zona leshabía seducido desde el principio. Un sitio tranquilo, una calle sin demasiadotráfico, un lugar céntrico, con todos los servicios posibles y bien comunicado.Quizás demasiado cara para alquilar o comprar, pero eso no era ningúnimpedimento para nuestros nuevos vecinos. De hecho, tuvieron más suerte de laesperada, ya que la ventana más indiscreta de Madrid les proporcionó la víctimaperfecta.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-ZTbChpsDLtM/TvIKRRCCvgI/AAAAAAAAACg/vRUY3P-uFL4/s1600/P1011669.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://1.bp.blogspot.com/-ZTbChpsDLtM/TvIKRRCCvgI/AAAAAAAAACg/vRUY3P-uFL4/s320/P1011669.JPG" width="240" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No había cortinas que impidieranla vigilancia de aquel anciano marchito que caminaba desnudo ante el televisor.Lo vieron tumbarse una y otra vez en el sofá de cuero negro, lo vieron intentardormir noche tras noche y no conseguirlo nunca. Lo vieron sin ir a trabajar,sin apenas salir de casa, sin recibir llamadas de teléfono, o la más mínimavisita. Pronto lo tuvieron claro y, al día siguiente, cloroformo mediante,llamaron a la puerta, lo durmieron y lo apuñalaron en el corazón con el mismopuñal, la mano de él sobre la mano de ella. No hubo gritos –no convenían-,tampoco hizo falta repetir la herida. Con una bastó. La respiración seextinguió y un corriente de sangre caliente fluyó sobre la piel pálida de sunuevo casero.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Él se empeñó en disecarlo. Habíatrabajado desde pequeño ayudando a su padre en el taller de taxidermia y sabíacómo hacer las cosas. A ella no le hizo gracia la ocurrencia, prefería cortarlelas orejas, como siempre había hecho, y cenárselas a la plancha, pero respetabael capricho. Al fin y al cabo, él le había dado el gusto muchas veces. Asípues, aquella misma tarde salieron a comprar los productos necesarios y tambiénalgo de champú y comida en buen estado –su casero sólo comía yogures caducados,según pudieron ver-. El paseo por López de Hoyos, una calle muy comercial ybulliciosa, les resultó agradable. Él anonimato allí era sencillo: mucha gente,mucho rostro distinto y de diferentes razas y edades. Cada vez se sentían máscómodos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Oye, ¿no crees que deberíamos decomprar unas cortinas?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-¿Por qué? Mejor así, que piensenque no tenemos nada que ocultar. Es más, estoy pensando que dentro de nada esNavidad y creo que deberíamos llenar la casa de luces y adornos, pero que sevean bien desde la calle y desde las otras casas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-¿ Y para qué narices quieresllenar el piso de porquerías?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;- Es sencillo: nadie que tenga unárbol de navidad gigante mataría a otro ser humano.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y así lo hicieron. Compraron cientosde luces multicolores, decenas de bolas brillantes y kilómetros de espumillón. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-XR-L3NUpPG4/TvIKw7nQoHI/AAAAAAAAACo/RNfU06Qksn4/s1600/P1011662.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://3.bp.blogspot.com/-XR-L3NUpPG4/TvIKw7nQoHI/AAAAAAAAACo/RNfU06Qksn4/s320/P1011662.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En cuanto llegaron a casa,mientras ella ponía el árbol, él se dedicó a las laboriosas tareas dedisecación del anciano. Estaba muy contento con el trabajo, se sentía unartista. Tanto era así que decidió tomarse la licencia de elegir una posturapara el cadáver; con los brazos extendidos y las manos en forma de ganchos,para poder colgar los abrigos. El resultado fue verdaderamente satisfactorio ypronto estuvo terminado y listo para usarse en su lugar de honor, un rincón delrecibidor.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Por las noches, la iluminaciónnavideña hiere a la oscuridad como una cuchilla de felicidad excesiva. Estoyconvencido de que, si los Reyes Magos pudieran verla, pasarían olímpicamentede&amp;nbsp; la estrella de Belén y terminarían enel piso de enfrente, disecados y sin orejas que sujeten sus coronas. A día dehoy, la pareja convive tranquila. No ha llamado ningún familiar y nadie haechado de menos al casero disecado. Ellos hacen vida normal de cara al público,con sus semblantes iluminados por colores intermitentes. Y debieron de cogerleel gusto a la parafernalia navideña, porque durante unos breves instantes, al abrirla puerta del salón, puede verse una figura hierática desnuda, con los brazosextendidos&amp;nbsp; y cubierta de espumillón yluces que se apagan y se encienden, se apagan y se encienden, se apagan y seencienden…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-2_OJ2uLddBM/TvILKcZdj8I/AAAAAAAAACw/iCwgX0FYqkg/s1600/P1011664.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://1.bp.blogspot.com/-2_OJ2uLddBM/TvILKcZdj8I/AAAAAAAAACw/iCwgX0FYqkg/s320/P1011664.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Felices fiestas, queridoslectores.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-2941837325036173986?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/2941837325036173986/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/12/interiorismo-psicopatico.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/2941837325036173986'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/2941837325036173986'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/12/interiorismo-psicopatico.html' title='Interiorismo psicopático.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-ZTbChpsDLtM/TvIKRRCCvgI/AAAAAAAAACg/vRUY3P-uFL4/s72-c/P1011669.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-1804718831107726574</id><published>2011-12-07T08:46:00.001-08:00</published><updated>2011-12-07T11:03:14.318-08:00</updated><title type='text'>Pornografía democrática.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Miedo me da ver lo bien que se llevan ahora Rajoy y Zapatero, sobre todo con sus antecedentes de pareja conflictiva a lo Pimpinela. Resulta que, de un día para otro, el del PP gana las elecciones y el del PSOE se retira de la vida política y todo parece solucionado. Uno dice que las relaciones son fluidas y cordiales, el otro que hablan todos los días y otros tantos llegan a pronunciar la palabra “amistad” –toma ya-. Visto el panorama, quien escribe ya se imagina un: “cuelga tú; no, cuelga tú; no, cuelga tú; no, a la de tres colgamos los dos”. Por no hablar del paso de los reproches más salvajes de antaño a los actuales: “No, Mariano, no te pienso besar hasta que te afeites la barba, que me pinchas”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si hasta se tuvo que interponer Bono el día de la Constitución para cortar el flirteo institucional. Luego reprendió a todo el mundo; se le veía incómodo, aunque es persona aficionada a las notas de sociedad y a las portadas de &lt;em&gt;Hola&lt;/em&gt; y también a Dios y a Marx, pero eso ya es otra historia. Porque el tema que nos ocupa se desarrolla en este preciso instante, en este teclear o en aquel dormitar de siesta. Sí, como lo oyen, ahora mismo Mariano está llamando a José Luis. Tiene miedo, se siente inseguro –“si lo llego a saber, no gano las elecciones”-. Sabe que, tarde o temprano, los españoles se preguntarán dónde se ha metido desde que salió al balcón genovés. Pobre hombre, él que se creía ganador de un sorteo de viviendas de protección oficial, ahora se da cuenta de que la Moncloa es un marrón y que no sólo hereda deudas, sino también el discurso que tanto criticó a Zapatero, el de la colaboración de la oposición. Por eso, a pesar de las buenas relaciones, el gallego no duerme bien. ¿Y si los socialistas, en lugar de colaborar, le hacen la misma oposición obstruccionista y verdulera que a él le dio tantas alegrías? No, José Luis no le haría eso, pero ¿y Rubalcaba?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Así que, ante la duda, sigue escondido. Y no dice nada, ni siquiera quiénes serán los ministros, seguramente porque ya nadie lo quiere ser. Con todo lo que lo habían jaleado, tendrá que recurrir a los trepas de siempre y olvidarse de los intelectuales salvadores de la patria. ¿Qué más da? Si, pase lo que pasé, se hará lo que diga Alemania, que para eso mandan. Aunque Rajoy es consciente de que prometió un mayor peso de España en Europa, y ya se ha puesto manos a la obra. Sin ir más lejos, hace poco recibió en su búnker de la calle Génova al viceprimer ministro británico, a quien puso al tanto de la distribución de los partidos en el Congreso de los Diputados. “Está Amaiur”, dijo consternado. El inglés, a su vez, puso cara de póker, porque no tenía ni idea de quienes eran los que tanto trastornaban al popular. “Los de ETA”, puntualizó Rajoy, haciendo gala de una diplomacia que, cuanto menos, nos asegura futuros momentos de diversión. Y, siendo justos, tampoco se le puede echar en cara el comportamiento. Ya dijo que no pensaba hablar con estos vascos en concreto. Se ve que, aunque tengan más votos que el PNV, es más cómodo hacer cómo que no existen. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sea como fuere, y por obsceno que parezca, me entretiene nuestra política. Es digna del sentido del humor más irónico y sofisticado, aunque a veces raye en el cinismo. Acabamos de salir de un gobierno de izquierdas que llevó a cabo políticas de derechas, que dio más dinero que cualquier otro a la Iglesia Católica, un gobierno presidido por el único partido socialista monárquico del mundo. ¿Dónde sino en España? En nuestro querido país, donde se subvenciona la educación privada con dinero público, dónde la medicina pública se lleva a cabo en centros privados, donde los partidos no valen lo que sus votos y donde Zapatero defenderá las políticas de Rajoy en la próxima cumbre de la UE. &lt;em&gt;Spain is different&lt;/em&gt;, vaya que sí. Gracias a ello, hemos conseguido un nuevo hito en la historia. Lo compartiré con ustedes, pero sean discretos con la primicia: Hasta que Mariano forme nuevo gobierno el 22 de diciembre, nuestro país será la única monarquía anárquica de derechas de la historia. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-1804718831107726574?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/1804718831107726574/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/12/pornografia-democratica.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/1804718831107726574'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/1804718831107726574'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/12/pornografia-democratica.html' title='Pornografía democrática.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-4656725632763791891</id><published>2011-11-30T09:43:00.001-08:00</published><updated>2011-11-30T10:04:25.619-08:00</updated><title type='text'>Realidad compartida.</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¿Qué más dalo que se decida en Europa? ¿Qué importa lo que le ocurra al planeta entero?Sólo somos una bola diminuta en un vacío gigantesco. ¿Por qué habríamos de sermás importantes que los microbios residentes en la pelota de tenis sobre la queejercemos nuestro apocalipsis particular? Me importan más los microbios que suhogar. Me importa lo que veo aquí mismo, no lo que veo desde fuera. Ya no tengoansias de trascendencia. Es más, me parece una estupidez la posteridad. Demomento, sólo me preocupa ser feliz. Nada más.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Reconozco quetuve una época un tanto estúpida. Una época en la que soñaba con ser unadvenedizo de la historia; quizás una nota al margen, o un asterisco, o unpie de página, ojalá un pie de foto. Me creía en posesión del talentonecesario. Tenía por aquel entonces una convicción un tanto estúpida acerca dela importancia y de la fama y escribía en consecuencia; cómo quien sejustifica, cómo quiere convencer o, peor aún, cómo un político. Por fortuna esetiempo pasó. Y ya no me preocupo por utilizar adverbios acabados en “mente” nipor subordinar o coordinar oraciones, que no rezos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No puedodespreciarme. Sería estúpido o incluso cínico desechar el atractivo de lagloria. Lo único que puedo hacer es relativizar, gracias al tiempo. Y si quierodeshacerme en surrealismo, pues bienvenido sea. Y si quiero atribuirme poderesmágicos, ¿por qué no? Hasta en los textos periodísticos no hay ficción másgrande que la realidad. Por eso no hablo como periodista. Jamás me atreveríacomo escritor. Si acaso, como escribiente, por aquello de que escribo y piensoseguir haciéndolo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Cuando entréen la facultad de Ciencias de la Información creía en la existencia de unaverdad. Cuando salí, ya había aprendido la lección más valiosa: había aprendidoa creer en la existencia de mi verdad. Por desgracia, muchos de mis compañerospermanecen engañados mintiendo verdades universales que hasta ellos piensanciertas. Yo sólo podría hacerlo de una manera consciente, es decir, admitiendoque miento, que digo cosas que no pienso, que otros hablan por mi boca, o queme hallo bajo una suerte de posesión del demonio informativo y que sólo laficción puede salvarme. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Por eso seguícon mi verdad bajo el brazo y por eso empecé a contarla por escrito. No mepreocupó en ningún momento su verosimilitud y empecé a leerme sólo paracorregirme. En algunos momentos me puse demasiado estupendo y en otrosdemasiado derrotista. Pero eso terminó hace tiempo. Ahora mi realidad esestable y, aunque todavía la vivo a tientas, cada vez hay más luz de la que nociega y sólo ilumina.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Es por eso que a menudo el teclado se me quedapequeño para contarles lo que voy viendo de nuevo.Y, si pudiera, les hablaría en metáforas con tal de enseñarles una realidad distinta. Y les aseguro que sería mucho más fiable que la percepción encorsetada que nos&amp;nbsp;regala&amp;nbsp;nuestra maldita exactitud semántica. Qué asco de Kant: si no existieran los elementos a priori del conocimiento, si no existieran categorías para&amp;nbsp;clasificar&amp;nbsp;lo que percibimos, nos desharíamos de nuestros prejuicios sensibles y nadaríamos en un mar de sensaciones. Probablemente moriríamos embriagados por un torrente de&amp;nbsp;sentimientos&amp;nbsp;y nos ahogaríamos en una&amp;nbsp;confusión&amp;nbsp;fantástica, pero nos habríamos acercado un poco a lo que en verdad es la realidad. No tendríamos ni idea de lo que habríamos visto y, sin embargo, habríamos visto algo cierto. Sin los tamices ni los velos de la razón.&lt;br /&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;(Mejor compartir que contar).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-4656725632763791891?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/4656725632763791891/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/11/realidad-compartida.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/4656725632763791891'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/4656725632763791891'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/11/realidad-compartida.html' title='Realidad compartida.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-2231793932929691498</id><published>2011-11-23T08:25:00.001-08:00</published><updated>2011-11-23T12:06:38.795-08:00</updated><title type='text'>Cristo me mira mal.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Desde hace unos meses vengo arrastrando cierta fascinación por lo fúnebre, tal vez recuperada de mi infancia, o tal vez como presagio de los resultados electorales. Es por ello que pasé la jornada de reflexión paseando por el madrileño cementerio de la Almudena, donde hay más parados que en toda España, concretamente cerca de ocho millones. Es posible que, a priori, el lugar no les parezca el más idóneo para pasar un día tan señalado, pero, si uno se toma su tiempo y no se deja llevar por cuestiones trascendentales, es seguro que llegará a alguna conclusión política. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para empezar, un cementerio es la cuna de la democracia y la justicia. La muerte nos iguala a todos y poco importa lo alta que sea nuestra lápida o lo ornado que proyectemos nuestro panteón. Ni siquiera importa que descansemos en una fosa común, que viene a ser como un vagón de metro en hora punta, porque al final siempre tendremos el mismo aspecto, un aspecto poco agradable y apenas reconocible –esa tibia me recuerda a tu abuelo-. Allí los signos de riqueza y poder no son para uno mismo, ni siquiera para su recuerdo, sino para mayor gloria de los que quedan vivos. Quizás los de un rancio abolengo venido a menos se lleven a las novias para impresionarlas: “Mira, este es el panteón de mi familia. Hoy por hoy no tenemos ni para alquilar un piso, pero, si te casas conmigo, pasaremos la eternidad en este &lt;em&gt;chaletito&lt;/em&gt; de granito de Guadarrama, como los reyes”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cosas así pensaba cuando una figura ensotanada y de tonsura en coronilla se alejó a pocos metros de mí. Empezó a chispear y pensé que ese hombre de coronilla despejada y andares pesados bien podía ser Rajoy. El aspecto de franciscano lo delataba, pero no me decidí a abordarlo para compartir mis dudas electorales. Al fin y al cabo, todavía no le he oído contestar a nada de lo que le han preguntado… No, lo mejor era seguir mi camino sin rumbo en mitad del silencio del camposanto, que diría mi querido Iker Jiménez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que, a solas con mis tribulaciones, me crucé con unos cuantos señores vestidos con un mono rojizo. Sobre la tela, en letras desgastadas, se podía leer: “equipo de enterradores”. Mientras me preguntaba por qué no les habrían puesto un nombre de más enjundia, algo así como “escuadrón de la muerte”, me fijé en uno de ellos, en el único que llevaba pala y sacaba la tierra y hacía agujeros. Me daba la espalda, pero distinguí una calva brillante y blanquecina y también una barba, al verlo de medio perfil. Era menudo, delgado y caminaba algo encorvado. Al principio parecía cavar sin ton ni son, pero, poco a poco, el hueco iba tomando forma rectangular y adquiriendo profundidad. Él seguía sin percatarse de mi presencia, aunque yo ya sabía que era Rubalcaba. Reconozco que me vi tentado de acercarme y preguntarle, quizás de pedirle explicaciones por haber defraudado a los que somos de izquierdas, por no habernos sabido convencer y por regalar España a las derechas. Pero tampoco quise molestarlo. Se le veía pensativo. No apesadumbrado, pero sí conformado. En cualquier caso, nadie le había ocultado que estaba cavando su propia tumba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me alejé de allí con mal sabor de boca. No me gusta la derrota asumida de antemano. La tristeza de quien se inmola a sabiendas, pero sin parecer inconsciente o enajenado, me inquieta. Además, ya casi no se escuchaban las paladas hiriendo la tierra y una escalinata me había llevado hasta la puerta de un enorme panteón familiar. Era de piedra gris, de gruesos sillares y esquinas coronadas por pináculos. El techo era de tejas, cubiertas de musgo marrón, y la puerta, de forja, carecía de cristal en una de sus hojas. El cielo se oscureció aun más y la lluvia casi pulverizada dejaba pequeñas perlas cristalinas sobre el paño de mi abrigo. Allí, plantado frente la tétrica construcción, me vi impelido a mirar hacia la negrura del interior. No pude evitarlo, la fascinación por la muerte nace en lo más profundo del ser humano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez frente a la puerta, me asomé entre los barrotes, dejando mi rostro enmarcado por las cuchillas del cristal quebrado. Lo que vi superó cualquier expectativa. El habitáculo era amplio y el altísimo techo estaba construido como una sobria bóveda de cañón. De entre las piedras, surgían regueros de humedad que manchaban los muros y descendían hasta el suelo, donde reposaba un reclinatorio ajado con la tapicería hecha jirones. Al fondo, cubriendo toda la pared, un enorme Cristo crucificado se dejaba morir cabizbajo, con la mirada entornada. A sus pies, sobre un pequeño altar, brillaba el metacrilato de una urna vacía. No comprendí bien su presencia, hasta que leí lo escrito sobre los sepulcros de las paredes laterales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arriba, a la derecha, en letras de bronce, pude leer: “Derechos de los trabajadores” y, un poco más abajo, “Educación y sanidad”. En la pared opuesta, en la dirección en que la figura crucificada no quería ni mirar, conseguí leer: “Ley del matrimonio homosexual”. Y ya, casi en el suelo, “Ley del aborto”. Entonces me incorporé y palpé el bolsillo interior del abrigo. Allí llevaba mi papeleta en su sobre. Escuché crujir el papel bajo la presión de mis dedos y me decidí a empujar la pesada puerta, que cedió con un chirrido sobre sus goznes. El aire húmedo del interior penetró en mis pulmones, al tiempo que cruzaba el umbral. Mis pies me llevaron hasta la urna, mientras extraía mi voto y me preparaba para introducirlo por la ranura. Pero, nada más acercar el sobre, comenzaron a escucharse una serie de secos chasquidos, como quien retuerce una rama o aplasta una piña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De inmediato se me erizaron los pelos de la nuca y una náusea sacudió mi estómago. Sin darme cuenta, di un par de pasos hacia atrás y tropecé con el desvencijado reclinatorio, que me hizo caer al suelo. Allí, mis ojos fueron directos al crucificado. Era su cuello al moverse lo que crujía como madera seca y desde abajo se podía ver su cólera. Él conocía mi decisión; sabía que había votado al señor que cavaba su propia tumba y que había ignorado al franciscano de la tonsura, que podía encarrilar mi existencia. Cristo me miró mal, desclavó una mano y me señaló con su dedo acusador. Enseguida, el suelo se abrió bajo mis manos y caí en la oscuridad, donde mi voto reposará para siempre, junto a los derechos de los trabajadores, a la educación y la sanidad, a la ley del matrimonio homosexual y sobre la ley del aborto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-2231793932929691498?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/2231793932929691498/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/11/cristo-me-mira-mal.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/2231793932929691498'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/2231793932929691498'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/11/cristo-me-mira-mal.html' title='Cristo me mira mal.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-4147790121636434366</id><published>2011-11-16T10:57:00.001-08:00</published><updated>2011-11-16T10:59:49.780-08:00</updated><title type='text'>En cada espejo soy yo.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La peluquería estaba en la mismacalle que la tienda de mi abuelo y no sé si todavía permanece abierta. Latienda de mi abuelo, no. Lo cierto es que pasábamos mucho por delante de susdos puertas de madera, siempre abiertas, enmarcadas por la fachada alicatada.Eran dos grandes aberturas que permitían ver perfectamente el amplio interiory, en el exterior, entre una y otra, había un pequeño cartel en el que se podíaleer: &lt;i style="text-align: justify;"&gt;On parle français&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="text-align: justify;"&gt;. Bien pensado,nunca escuché a ninguno de los dos peluqueros hablar francés, pero sé cuál erael políglota, porque tenía acento y pelo, atributos inexistentes en el otro.Pero poco le importarían sus carencias, ya que “el otro” era el dueño del localy, su nombre, el nombre del negocio. “Peluquería de caballeros –en pequeñasletras negras- : PEPITO –en grandes letras rojas-“. No es que “Pepito” sea unnombre de enjundia, pero sin duda su cartel era más grande que el cosmopolita &lt;/span&gt;&lt;i style="text-align: justify;"&gt;On parle français&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="text-align: justify;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El suelo que pisaban los pies dePepito, el francés y sus clientes era blanco y negro, creo que como un tablerode damas, o mejor de ajedrez, puesto que hablamos de un templo de lamasculinidad. Porque entonces no existían apenas las peluquerías unisex ytodavía las navajas y las tiras de cuero llamaban mi atención en una vitrinasituada al fondo. Las veía brillantes, con el mango de carey o de baquelitanegra, peligrosas, acompañadas por unos cuantos frascos de &lt;i&gt;Floid loción para el afeitado,&lt;/i&gt; que escocían con sólo olerlos. Aunasí, desde mis cinco o seis años, quise afeitarme. Vaya si quería, aunque no lodecía, claro. Era pequeño, sí, pero cauto. Y allí no había espacio para lasbromas, esa gente iba armada de verdad.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;A mí me cortaba el pelo el dueño,Pepito, que también era el peluquero de mi abuelo. Si había gente, cosa que nosolía pasar, tenía que esperar mi turno en unas sillas de mimbre que ponían lanota almodovariana al conjunto. Era frecuente que mi abuelo me acompañase, peroen las últimas ocasiones, dada la cercanía del negocio familiar, podía ir yosólo–corriendo- y sentirme un poco mayor e independiente. Y, sobre todo, podíamirar de soslayo la portada del mismo &lt;i&gt;Interviú&lt;/i&gt;,que siempre descansaba sobre la mesita, también de mimbre, junto a otraspublicaciones orientadas al público masculino, es decir, con mujeresdesnudas.&amp;nbsp; Por supuesto, nunca me atrevía coger aquella revista, tan sólo a grabar en mi retina las curvas y la piel deaquella mujer desconocida&amp;nbsp; tan biendispuesta.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Así que, entre mirada anatómica yvigilancia ruborizada, pasaban rápidamente los minutos de espera. También meentretenían los pelos de la gente, el cabello cayendo al suelo como en unenorme ataque de alopecia repentina. Luego llegaba el francés, que vestía bataazul, y los barría con una escoba. Esta acción tenía algo de mágico, por losuave de sus ademanes y por la fluidez y el silencio del ejercicio.Definitivamente aquel galo ejecutaba un impecable ballet de pelos, escoba yrutina. Era un tipo con garbo, aunque no recuerdo bien su cara. No obstante, sípuedo aportar un dato curioso acerca de su fisonomía: debía de ser un calco deltipo de la etiqueta de &lt;i&gt;Floid&lt;/i&gt;, ya queal principio yo los relacione inequívocamente. De hecho, no sería hasta añosdespués, ya atendido por otro peluquero, cuando vi un frasco de la referidaloción en una droguería. Entonces supe que el francés no tenía su propia líneade productos, tan sólo el cartel de &lt;i&gt;Onparle français&lt;/i&gt;, que algún día alguien grabará como epitafio sobre sulápida.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Pepito, con bata blanca, comoquien opera la cabeza con tijeras y navaja –&lt;i&gt;neuropeluquero&lt;/i&gt;-,era un hombre del régimen, un español prototípico: bajito, calvo, con gafas yvoz aguda. No me caía mal, me preguntaba las tonterías que se le preguntan alos niños y me daba algún caramelo que jamás llegaba a probar –al bolsillo y ala lavadora-. Me gustaba como me ponía la sábana, se le notaba el arte de untorero que recibe a puerta gayola. ¡Zas!, golpe de muñeca, acompañado de unrápido movimiento de brazos y cinta ceñida al cuello, seguida de un: “¿teaprieta?”. Después ese papel crepitante, flexible y suave, que servía paraimpedir la entrada de pelitos por la camisa y, acto seguido, el sonido de las tijeras.Aun hoy me encanta ese sonido del roce metálico. En las manos de Pepito era unsonido constante, ya que era de esa clase de peluqueros-colibrí, que, una vezabren y cierran, ya no paran, aunque no haya pelo de por medio. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Normalmente existían dos cortesdistintos: corte de pelo y pelada veraniega. En ambos casos, Pepito no era muyducho, pero el primero solía ser terrible. El hombre, deseoso de tenerflequillo, me creía a mí en la misma tesitura. Por ello, fuera cual fuera ellargo, al final siempre me dejaba una ridícula tira de pelo recta de extrañalongitud. Por el contrario, la pelada veraniega era genial. Tijeretazo colibrícontinuo y luego a repasar con una rapadora manual, de esas que ya no existen.Me encantaba aquel artilugio, con su peine metálico delantero y sus dos asascomo tijeras que hacían funcionar la cuchilla. En efecto, me gustaba tanto elcacharro que, años después, registrando la cocina de mis abuelos, encontré unoidéntico en una pequeña caja de cartón. Y, sin demora, la emprendí con mispatillas hasta parecer Humphrey Bogart en &lt;i&gt;HighSierra&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El francés apenas hablaba.Tampoco era muy expresivo, pero tenía una sonrisa característica. Una sonrisaque siempre venía precedida de una maniobra por parte de su socio: cada vez queel francés atendía a un cliente, solía dejar el sillón bastante elevado, acordea su mayor altura y para mayor comodidad en el desempeño de sus funcionescapilares. Entonces, cuando otro cliente ocupaba el sitio y era atendido porPepito, éste tenía que bajar la silla hasta más o menos el infierno. Era en eseinstante y sólo durante décimas de segundo cuando el francés sonreía, se tocabala cara, y se miraba en el espejo de la etiqueta de Floid. Seguro que pensaba: &lt;i&gt;On parle français&lt;/i&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Para mí siempre fue agradable laexperiencia. Me gustaba el olor, no me hacía llorar a gritos como a Neruda.También me gustaban las pequeñas afrentas hispano-francesas. Y, sobre todo, megustaba el &lt;i&gt;Interviú&lt;/i&gt; y el sillónhidráulico, con su silbido al bajar y sus suaves sacudidas al ascender. Megustaba el sonido de las tijeras-colibrí, revoloteando alrededor de mi cabeza,y el peine humedecido y el vuelo de la sabana de &lt;i&gt;neuropeluquero&lt;/i&gt;-torero. Me gustaba hasta el suelo en el que nosmovíamos como figuras de ajedrez y la vitrina llena de navajas y loción para elafeitado. También el mueble larguísimo situado bajo la banda de espejos quereflejaban mi cara. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Casi parecen los mismos espejosde cada una de las posteriores peluquerías que visité. Porque en ellos me hevisto crecer y, desde hace poco, envejecer. Si pienso en cada espejo, puedo vermi cara de aquel momento, como una fotografía inevitablemente ligada a sucontexto. Primero fui rubio, muy rubio, pequeño y delgado. Pepito cortaba mismechones claros y caían húmedos sobre mi pequeña nariz de niño. Luego fuimoreno y fue Luís quien me quitaba los oscuros mechones de mi enorme nariz deCarratalá. Por último, con la llegada de las entradas y las canas, fue Raúlquien ejerció, no sólo de peluquero, sino de amigo y hasta de psicólogo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Ellos no envejecen; yo, en susespejos, tampoco. Y en cada espejo soy yo, con diferente peinado, eso sí.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-4147790121636434366?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/4147790121636434366/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/11/la-peluqueria-estaba-en-la-misma-calle.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/4147790121636434366'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/4147790121636434366'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/11/la-peluqueria-estaba-en-la-misma-calle.html' title='En cada espejo soy yo.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-7550633071072822874</id><published>2011-11-09T10:07:00.000-08:00</published><updated>2011-11-09T10:07:17.789-08:00</updated><title type='text'>Noblesse oblige.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En teoría esta semana han pasado cosas importantes. En España ha habido un debate político de primerísimo nivel; en Europa, Italia camina más en la cuerda floja que de costumbre y uno de mis humoristas preferidos, Silvio Berlusconi, empieza a dar risa de verdad. Sin embargo, ninguno de estos acontecimientos es noticia en sentido estricto. Quiero decir que todos sabíamos que sucederían y teníamos una idea más o menos acertada del cuándo y del cómo. Sabíamos que Rajoy, ese señor con pinta de comercial venido a menos, ganaría el peor debate de la historia contra el peor candidato posible. Y ninguno de los dos tiene por qué sentirse responsable; Rajoy es tan malo como siempre y Rubalcaba es peor que nunca. Pero todo tiene que ver con el contexto, porque, entre tantas letras, somos puro contexto. Al final poco importa lo que se diga si no se dice en el lugar y en el momento adecuado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por eso he preferido dejarme de aburridos análisis que no sorprenderían a nadie. Porque soy una persona de izquierdas y ya saben lo que voy a decir. Además, de poco sirve criticar al contrario cuando no se es capaz de defender lo propio. Y, en estas circunstancias, créanme que me supondría un esfuerzo de demagogia que no vale la pena. Prefiero tomarme un buen Whisky a su salud, porque sean de color que sean, no tendrán más razón que los del otro. Es más, posiblemente estén equivocados en casi las mismas cosas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Así que, en vista de la situación y decidido que es mejor darse a la bebida, me ha venido a la cabeza otra noticia que no debería ser noticia y que, al contrario que las anteriores, sí ha llamado la atención del vulgo. El titular en cuestión es: “Urdangarín, acusado de apropiarse de dinero público”. Pues bien, yo sigo sin ver nada raro. Que yo sepa, la familia real se apropia de dinero público desde que existe la institución. No sé a qué viene tanto escándalo. Si hasta lo pone en la Constitución y se vota todos los años en el Congreso…&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ahora, alguno de ustedes, cualquiera que crea que un determinado apellido es motivo de distinción – o la Gracia de Dios, que diría Franco-, me podría amonestar: “No sea quisquilloso, que además este año se han bajado el sueldo casi 400.000 euros”. Y yo pensaré: “Madre mía, si a mí me bajasen el sueldo 400.000 euros tendría un serio problema”. Pero, bien mirado, si a alguien le bajan el sueldo casi medio millón de euros y sigue manteniendo el tren de vida, es que no será tan grave. Y no lo es: ojalá me bajasen el sueldo 400.000 euros y pasase a cobrar 8,5 millones al año. Si me lo permiten, es un contratiempo que podría llegar a asumir.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero ellos no, claro, noblesse oblige. Urdangarín pensó en la necesidad de cubrir la pérdida y llamó a un amiguete, Diego Torres, con quien dirige el Instituto Nóos. A lo mejor Diego, que no está legitimado para quedarse con el dinero de los españoles, advirtió a Iñaki: “Hombre, que somos una entidad sin ánimo de lucro”. Pero el yernísimo no atendió a razones, al fin y cabo estamos en crisis. Finalmente decidieron quedarse con 2,3 millones de euros del Gobierno Balear en concepto de asesorías. ¡Quién fuera capaz de dar consejos tan caros! &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y así termina esta reflexión peregrina sobre noticias de Perogrullo que a nadie deberían sorprender: nuestro pasado es nuestro presente y en el balonmano, como en la monarquía, uno se acostumbra a los pelotazos. Era cuestión de tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-7550633071072822874?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/7550633071072822874/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/11/noblesse-oblige.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/7550633071072822874'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/7550633071072822874'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/11/noblesse-oblige.html' title='Noblesse oblige.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-4430070106035453415</id><published>2011-11-02T09:48:00.000-07:00</published><updated>2011-11-02T09:48:37.754-07:00</updated><title type='text'>Días lechosos.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En estos días de nubes parece que alguien haya derramado un enorme jarro de leche sobre el cielo. La luz del sol se filtra y sus rayos se diseminan en un resplandor homogéneo que resulta desconcertante. Las fachadas de las casas se tornan irreales, sin sombras y con las ventanas más negras que nunca. Todo es acartonado, falso, hasta los peatones que caminan por las aceras como siempre, pero de manera distinta. Casi dan ganas de bajar y agarrar al primero por las solapas: “A ver, usted, impostor, no me mienta, sé que no va a hacer un recado, sé que alguien le ha ordenado que pase por aquí en este preciso instante”. Si no lo hago es porque el actor asumirá muy bien su papel bajo la impunidad de lo cotidiano. Y me llamará loco y me reprenderá por neurótico. En cuanto lo haga, se acercará más gente, como esa señora con carro de la compra que en realidad es un señor bajito, y entre todos me bautizarán con calificativos como “demente” o “enajenado”, que sólo conseguirán reafirmar su impostura.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Porque en los días lechosos las balanzas de las fruterías pesan más. Puedo ver los gusanos recorriendo el interior de las manzanas gracias al resplandor espectral del cielo. Y también puedo ver a todos esos actores incómodos con su ropa, con la ropa que les ha tocado llevar. Por ejemplo, a ese tipo trajeado se le nota que no ha llevado traje en su vida, va tieso como un palo y le aprieta la corbata. Además se ha abrochado todos los botones de la chaqueta. O aquella chica de la minifalda, que se la estira compulsivamente a ver si consigue que le llegue a las rodillas, mientras piensa: “Ojalá me hubiera tocado hacer de monja”. Pero no, no tuvo suerte, porque la monja le toco a esa otra medio &lt;em&gt;punkie&lt;/em&gt; que oculta su cresta roja bajo el hábito.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Son detalles, como las pintas negras de un plátano que parece maduro pero que todavía está verde. Detalles sin importancia, sin peso en un conjunto, pero definitivos por sí solos. No se trata de demencia, ni de enajenación, ni aun menos de neurosis. Tampoco alucino; ellos están ahí. Y si les hablo me contestan, o me miran con desconfianza y no dicen nada, o vuelven la cabeza sin más, pero estar, están. Y me ven y se extrañan de que baje en batín a la calle, con lo calentito que es. De igual modo que la frutera me taladra con sus ojos cuando los míos siguen el recorrido del gusano invisible, escondido tras la encerada superficie de la manzana enferma. Detalles.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Porque de eso va el mundo, de cosas pequeñas y en ellas están los fallos. Sólo hay que acercarse, pegar la nariz al cubo de basura y distinguir la leve nota de perfume, el mismo perfume que tiró la falsa monja cuando el tipo del falso traje se fue con la chica de la larga minifalda. Sólo hay que apoyar la oreja en una u otra pared para escuchar a los vecinos ensayando sus discursos, sus saludos por si se cruzan conmigo. Sólo hay que mirar dentro de los cochecitos de los bebes para ver que apenas alguno se mueve, que son de plástico y que nacieron de un útero de gomaespuma. Entonces nos daremos cuenta de que todo ello ocurrió en un día de sol, a la vista de todos y sin el tamiz de las nubes cargadas de leche.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La luz directa oculta más de lo que muestra; es la ausencia de sombras la que desvela los misterios de nuestro mundo de mentiras. Yo, personalmente, haré como que todo sigue igual. No pienso descubrirme hasta que no se descubran ellos. Todos viviremos más tranquilos –y yo no seré ningún demente-.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-4430070106035453415?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/4430070106035453415/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/11/dias-lechosos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/4430070106035453415'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/4430070106035453415'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/11/dias-lechosos.html' title='Días lechosos.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-4767760988842119570</id><published>2011-10-26T05:23:00.000-07:00</published><updated>2011-10-26T06:25:32.534-07:00</updated><title type='text'>Nuestros coches funcionan con sangre.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sé que hablo a toro pasado, con el tema enterrado –literalmente-, pero tal vez sea mejor que en el mismo momento, con tanta sangre. Porque así lo vimos todos; cubierto de sangre en mitad de una turba. Una turba que ahora llaman &lt;em&gt;Consejo de Transición&lt;/em&gt;. Y no se equivoquen, no es que Gadafi me importe lo más mínimo. Más bien al contrario; soy de la opinión de que hay vidas más valiosas que otras, pero me pueden las formas. Llámenme frívolo o superficial, si quieren, y aun así seguiré diciendo que las formas definen el contenido.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Porque yo no vi democracia por ninguna parte. Si acaso un puñado de exaltados violentos y sucios torturando a un desgraciado. Que este desgraciado en concreto sea un malnacido no es la cuestión, la cuestión es que el desgraciado era el Jefe del Estado y, como tal, tendría que haber sido juzgado. Muchos de ustedes dirán que era un genocida, un prepotente y un fantasmón de gran calibre, y tendrán razón, pero tampoco podrán negar que murió como vivió; con el beneplácito de la comunidad internacional. La única diferencia estriba en que antes era él quien tenía el petróleo y ahora lo gestiona el bando rebelde, probablemente a mejor precio.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ir más allá de lo económico para buscar una justificación a la guerra libia sería un brillante ejercicio de cinismo. Porque, siguiendo con los &lt;em&gt;toros pasados&lt;/em&gt;, a las revoluciones de Túnez, Egipto y Siria asistimos desde la barrera. Puede que pidiéramos alguna oreja, pero nunca el toro entero. Y aquí sí. En mitad de una crisis que nos tiene al borde del rescate, decidimos mandar unos cuantos aviones, barquitos y soldados para jugar a la guerra. Los demás países también, con bochornosa actuación, por cierto. Si no hubiera petróleo de por medio, diría que fueron una especie de maniobras &lt;em&gt;realistas&lt;/em&gt;, por si toca entrar en Irán pasado mañana.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sea como fuere, la masacre que todos calificaron de&lt;em&gt; intervención&lt;/em&gt; y que iba a durar quince días todavía no ha terminado. Después de que la OTAN se cargase a unos cuantos civiles cobijada por una campaña de desinformación total, los muertos entre el bando rebelde oscilan entre los 10.000 y los 20.000. En el otro bando, como suele suceder cuando unos ganan y otros pierden, ni se sabe. Pero no pasa nada, queda lejos. No somos conscientes de que ya llenamos el depósito del coche con sangre. Es más, ya lo hacíamos cuando nuestros políticos se daban codazos por hacerse fotos con Gadafi -no le niego cierto atractivo bizarro-, cuando Gallardón le entregaba la llave de oro de Madrid, cuando le reían las gracias y, más aun, cuando se silenciaba su política de represión y tortura. Pero ahora será peor.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Será peor porque hemos apoyado a una jauría de extremistas militarizados. Será peor porque se impondrá un control religioso sobre la política y una represión bestial contra los que fueron partidarios del ex dictador. Será peor porque los habremos aupado nosotros desde el principio y tendremos que tragarnos todo lo que venga, con sus verdades incómodas y sus muertos a cuestas. Pero, sobre todo, será peor porque no podremos decir que no se veía venir. No podremos negar que asesinaron a Gadafi porque tenía información sobre sus enemigos, información vergonzosa de cuando lo traicionaron estando a sus órdenes. En definitiva, no podremos asegurar que una democracia era posible sin justicia.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y no nos engañemos, esto no va a ser una transición, sino un cambio de poderes. Yo no soy partidario de que los criminales de guerra mueran plácidamente en la impunidad de sus hogares. Eso ya lo hicimos en España y todavía siguen las heridas abiertas, todavía siguen los odios vigentes. La sed de venganza es comprensible y la justicia es necesaria, para los agraviados y para los asesinos, para poder construir un país desde cero. También lo es para dejar bien claro lo que se puede y lo que no se puede hacer, para consolidar la fuerza de las instituciones y para demostrar que el Estado siempre está por encima de sus dirigentes. Pero en este caso no ha habido ningún juicio; los nuevos mandamases libios han enseñado a su pueblo que la justicia es una muchedumbre y un buen linchamiento. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Bien mirado, no me parece tan mal. Que se atengan a las consecuencias cuando oigan los gritos tras la puerta de su casa. Y cuando vean el flamear de las antorchas y escuchen el silbido de las balas, que no pidan ayuda a la OTAN. Porque ya estaremos ayudando a los de fuera, a los que gritan, a los que torturan, a los que nos venden el petróleo un poquito más barato.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-4767760988842119570?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/4767760988842119570/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/10/nuestros-coches-funcionan-con-sangre.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/4767760988842119570'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/4767760988842119570'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/10/nuestros-coches-funcionan-con-sangre.html' title='Nuestros coches funcionan con sangre.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-4986348225534049914</id><published>2011-10-19T11:41:00.000-07:00</published><updated>2011-10-19T11:41:28.290-07:00</updated><title type='text'>A la cuarta, va la vencida.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Debía de tener cinco años la primera vez que soñé con aquel patio interior. Era el de la casa de mis padres, en Madrid. En el sueño, me acercaba poco a poco a la enorme ventana y me dejaba bañar por la claridad del amanecer. Era una luz acerada que hasta parecía oler a metal. A través de los cristales se veía la persiana cerrada de la ventana de enfrente, enmarcada por el muro de ladrillo ocre. Estaba en el quinto y último piso, no necesitaba asomarme para ver el cielo. Pero me asomé.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Abrí con cuidado la ventana y me subí a un taburete de plástico azul que existió, pero que nunca estuvo en aquel dormitorio. Nada más auparme, me puse de puntillas y apoyé el pecho sombre el alfeizar. Enseguida pude levantarme a pulso sobre los brazos y subir las piernas, hasta quedar completamente sentado, de medio lado, sobre el hueco de la ventana. El abismo comenzaba donde terminaban los dedos de mi mano. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Durante aquellos minutos interminables, la luz no cambio tan rápidamente como suele ocurrir. No había viento, ni voces o ruidos, tan sólo una calma densa y fría, con el tiempo detenido en un presente continuo. Entonces miré hacia abajo y vi el fondo del patio, con las losas de cerámica roja y unas pocas plantas moribundas que todavía siguen muriéndose hoy en día. Y salté.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La aceleración fue brutal. Mi cuerpo caía sin dejarme tomar aire. Creo que no llegué a gritar cuando me di cuenta de que, a pesar de la caída, el suelo permanecía a la misma distancia. Y, de pronto, nada más haberlo pensado, el pavimento pareció subir hacia mí a la misma velocidad con la que yo descendía. Sé que el suelo no podía acercarse, es más; ni siquiera en el sueño era posible. En ese momento sí grité y me desperté, incorporándome bruscamente en la cama. Era verano y estaba en Campello, en el chalet de mis abuelos. Aquel fue el primer sueño cuya verosimilitud me sorprendió. Después lo soñé otra vez más, muchos años después, ya en la casa de Alicante, que no tenía ningún patio interior. En aquella ocasión, los detalles fueron los mismos y la realidad percibida también. Desde entonces no he vuelto a soñarlo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En eso pensaba esta misma mañana, cuando me he despertado sin saber muy bien si anoche soñé o viví otro extraño episodio en ese mismo patio. En estas circunstancias, siempre me planteo la autocensura, hasta que descubro que mis comportamientos son tan censurables como los de la mayoría. No tengo perversiones sofisticadas, ni siquiera especialmente reprobables o repugnantes. Soy un tipo sencillo y, cómo tal, me pierde la curiosidad. Además, no es la primera vez que les hablo de mis vecinos; un vecino es un ser molesto por definición, pero también es un arquetipo, un desconocido aséptico cuyos ruidos se nos presentan para dar cuenta de su intimidad más oculta. Y eso me puede, si no, no habría estudiado periodismo, claro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En cualquier caso hoy no hablaré de mis vecinos de enfrente. A ellos es más fácil verlos como en una película, casi como un simple fotograma –uno por ventana-, unas veces nítido y otras velado. Pero los vecinos de al lado se sienten como algo próximo, hasta propio si me apuran. Son un contexto palpable, cercano, y por eso son más íntimos que el cine. Son como la radio o cómo un cómic. Sus sonidos en la noche llegan a nuestros oídos como si portáramos cascos y sus ventanas en el patio interior semejan viñetas hiperrealistas. Aunque no lo queramos, nos pertenecen y les pertenecemos. Por más que lo neguemos y pese a que nunca lleguemos a cruzar una palabra, nos pertenecemos. Nuestra relación es mutua y nuestra aparente indiferencia, también.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Desde hace unos meses, cerca de la medianoche, me desvelaban unos sonidos muy característicos. Se trataba de cuatro golpes espaciados, ni más ni menos. Cuatro caídas del mismo objeto, o de objetos similares, algo hueco y de plástico duro. Al principio me exasperaba, pero con el tiempo fui acostumbrándome a su presencia en mitad de la negrura. Incluso empecé a agudizar el oído, a contar su número y a aventurar el por qué de su reiteración.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pues bien, ayer estaba levantado cuando escuché el primer golpe. Sabía que luego llegarían los demás, así que saque la cabeza por la rendija que dejaba la persiana –una guillotina sobre mi cuello- y examiné las luces encendidas. Eran pocas, por lo que no me costó encontrar lo que buscaba: dos pisos por debajo del mí, tras los ventanales de una cocina, un anciano se tambaleaba apoyándose en la encimera. Cuando consiguió recuperar el equilibrio, se dirigió hacia el extremo más alejado de la cocina, junto a la puerta de entrada. Allí me era imposible ver su cabeza, sólo sus piernas, su cuerpo y sus brazos y, en su mano, un bote de plástico blanco.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sin previo aviso, comenzó a balancear el brazo del bote, adelante y atrás, suavemente, hasta que alcanzó la inercia precisa. Después lanzó el objeto hasta una papelera previamente destapada que se encontraba próxima a mi posición. Y no encestó. Tampoco pareció molestarse por su falta de pericia, al fin y al cabo no era más que el segundo intento. “El segundo intento”, pensé. Siempre eran cuatro, sin variación posible. Se me antojó extraño, pero sólo me quedaba esperar para confirmar mi teoría. De nuevo, lo vi tambalearse hasta la papelera, recoger el bote y regresar al sitio de lanzamiento. Lo vi lanzar y fallar una vez más y lo vi repetir el proceso y acertar. A la cuarta, claro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ese hecho, tan esperado como sorpresivo, me hizo cuestionarme hasta qué punto los fallos eran tales. Parecía más bien un ritual cuidadosamente practicado y de gran precisión –es difícil acertar-. No dejaba de ser extraño que siempre errase los tres primeros intentos y que siempre acertara a la cuarta. Tenía que ser intencionado, pero al mismo tiempo tenía que ser fruto de años de ensayo. Un ensayo según el cual eran necesarios tres errores para conseguir el éxito. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Imaginen que por una vez, un día cualquiera, fallase el cuarto intento. ¿Cuál sería su reacción?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-4986348225534049914?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/4986348225534049914/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/10/la-cuarta-va-la-vencida.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/4986348225534049914'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/4986348225534049914'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/10/la-cuarta-va-la-vencida.html' title='A la cuarta, va la vencida.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-1644286453932698236</id><published>2011-10-12T08:28:00.000-07:00</published><updated>2011-10-12T08:28:16.005-07:00</updated><title type='text'>La magia del cine.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La memoria es toda una sala de cine a nuestro alcance. Podemos sentarnos solos en una de los centenares de butacas vacías. Podemos sentir el terciopelo usado de la tapicería, posar nuestros brazos sobre los del sillón y esperar a que se encienda la pantalla. Y ya, por poder, podemos escuchar el sonido del proyector en el silencio negro y ver las partículas de polvo en suspensión, al ser heridas por el haz de nuestros recuerdos. Podemos hacerlo todo, podemos acomodarnos en nuestra imaginación y dejarnos llevar sin saber qué parte es memoria y cuál invención.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En mitad de esta sala es posible sentir corrientes de aire frio en los tobillos. Son fugaces, leves, pero reiteradas. Al principio cuesta apercibirse, pero, una vez sentidas, se reconocen sin dudar. Como también se reconoce esa sensación de ser observado. Al fin y al cabo estamos rodeados de penumbra y asientos vacíos. Y hay pocas cosas más inquietantes que un asiento vacío, porque va contra su propia naturaleza, que es la de estar ocupado. Los hay que piensan en monstruos grotescos de ojos rojos. Yo, sinceramente, no veo a semejantes bichejos sucios plácidamente sentados, sólo esperando. Sólo para inquietar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En mi sala, los monstruos que me acompañan son mi posibles “yos”. Todos aquellos &lt;em&gt;Nachos&lt;/em&gt; que pudieron ser y no fueron. Los mismos que, por una decisión aparentemente banal o por otra realmente importante, dejaron de ser posibles. Ellos sí saben esperar, pues es lo que llevan haciendo desde que pudieron ser y es lo que harán hasta que yo muera. Entonces estarán a la altura de mi yo real, porque dejaré de ser y ya no podré existir. Quizá entonces se cobren su venganza y vengan a exigirme explicaciones. Puede que también a robarme las experiencias que fueron vitales, a despojarme de lo que me hizo ser más real que ellos. Pero, hasta entonces, tendrán que ver la película pacientemente. En cualquier caso, a ellos no les importa qué parte es imaginación y cuál recuerdo. A mí, cada vez menos. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;(Bien mirado son mejores compañeros que los monstruos hediondos y horribles. Seguro que aquellos devoran palomitas con la boca abierta –su boca llena de sarro-). &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De nuevo vuelvo a sentir la ráfaga de aire y no puedo evitar girarme para encontrarme con nadie. Butacas vacías y esa corriente fría en los tobillos. Un escalofrío me sube por la nuca y un pensamiento me revela el miedo real a mis dobles imposibles: no soportaría que alguno de ellos fuese mejor que yo. Uno siempre espera ser la mejor opción. Sería terrible reconocer un triunfo o una felicidad mayor en otro cuyo tiempo ya pasó. No creo que pudiera aguantarle la mirada; su reproche. Su legitimidad frente a mi existencia sería incontestable.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Menos mal que ya empieza esa ridícula cuenta atrás sobre la pantalla blanca. Al principio se hace necesario entornar los ojos y, al llegar al cero, no hay trailers. Tampoco principio ni final, sólo un instante perdido en mi pasado. En este cine se pueden oler las tostadas y el zumo de naranja de una mañana estival. También puede sentirse el sol a través de la ropa y el frio o la humedad de unas sábanas de invierno. El doblaje es genial: mis abuelos hablan como mis abuelos y mis amigos se imitan perfectamente. Su actuación es impecable. Puede ser un recuerdo, sin duda. Pero, sin duda, puede no serlo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La sensación se acrecienta cuanto más perdido sea el recuerdo. Golpea su rotundidad, su certeza, aunque no podamos saber qué pasó antes ni después. Entonces parece un cuadro en movimiento y la intensidad de sus sonidos, olores y colores es abrumadora. En ese instante de ese momento antiguo me giro y veo la sala llena. Cientos de personas. Y mi cara en todas ellas y mis manos junto a mis manos en las butacas contiguas. No me prestan atención. La luz parece hipnotizarles. Cada uno en su edad: muchos tienen la misma, otros distinta. Hay bebés, niños, adolescentes, hombres... Incluso ancianos. Sus ropas son dispares, sus peinados, hasta las arrugas de los mayores parecen difererir en su recorrido. No se mueven, intentan encontrarse en mis recuerdos, experimentar lo que pudo ser suyo o atrapar el momento en el que su existencia se hizo imposible. Intentan vivir, como lo intentamos todos, hasta que se funde la pantalla. Si mi memoria se apaga, ellos dejan de existir. Es la magia del cine.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-1644286453932698236?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/1644286453932698236/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/10/la-magia-del-cine.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/1644286453932698236'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/1644286453932698236'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/10/la-magia-del-cine.html' title='La magia del cine.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-111946186091483115</id><published>2011-10-05T07:28:00.000-07:00</published><updated>2011-10-05T07:28:18.317-07:00</updated><title type='text'>Puro ritmo.</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt; 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mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;A veces empiezo a escribir atendiendo tan sólo a lalenta cadencia de las palabras –puro ritmo-. Es como tomar el diccionario conlas dos manos, sujetarlo por encima de la cabeza y agitarlo con fuerza, conmucha fuerza. Luego, con un viejo cortaplumas cromado, heriremos la tapa yempezarán a derramarse letras. El secreto está en contener la hemorragia, en nodejar que se desborden el “amor”, el “placer” o la “belleza”, pues siempretienden a eso, a desbordarse. Pero tampoco descuidar los malditos adverbiosacabados en “mente”, ni la “idiosincrasia”, ni el “consenso”, ni el “género”,ni la “crisis”, ni todas esas palabras de moda. Esas palabras que, de tantooírlas, empezamos a repetirlas hasta cuando no vienen a cuento. Porque al fin yal cabo todo acaba siendo un cuento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="line-height: 115%; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="line-height: 115%; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Por eso parece mejor el ritmo, la musicalidad. No sele presupone sentido. Poco importa que todo el texto sea un absurdo mayor,tanto mejor en efecto. Por lo menos se podrá leer en voz alta sin quesobrevenga la náusea habitual. Porque desde hace un tiempo, tengo la impresiónque el miedo a hablar en público no nace de la inseguridad y los nervios, sinode la absoluta certeza de que se va a hablar en vano. De que todo cuanto sedirá será vacío, el paraíso de los lugares comunes, el infierno más común atodos los lugares. Así y todo, no se preocupen, la audiencia ya estáacostumbrada. Es más, serán compresivos, sobre todo aquellos que ya hablaronuna vez y que desde entonces siguen hablando sin decir nada. Incluso puede que seacerquen a felicitarles tras su intervención –la palmadita en el hombro-. Acambio sólo les pedirán su alma y que su discurso siga yermo de sentido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="line-height: 115%; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="line-height: 115%; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Porque todo se basa en la convención. Hasta elmismísimo diccionario que sigue desangrándose sobre mi escritorio –cuánta tintay qué negra-. Somos así, vulgares, homogéneos y aburridos. Nos da tranquilidadla rutina y estabilidad la inactividad. No somos conscientes de que elequilibrio está en el movimiento, en la tensión y hasta en el vértigo. Si no,jamás existirían las cosas más maravillosas; las bicicletas, las motos, elsexo, el amor, el vino y hasta el universo. Por más que nos lo quieran ocultar,nosotros mismos somos movimiento. Por más que se nos olvide, fue tan importanteaprender a andar como aprender a hablar. Por más que lo obviemos, hasta paradossomos movimiento. Nuestro corazón también orbita alrededor del sol. Somos partede todo y todo se mueve, se tensa y da vértigo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="line-height: 115%; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="line-height: 115%; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Y &lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;casitodo lo que da vértigo termina por ser adictivo, desde enamorarse hasta saltarde un acantilado. Porque el vértigo es una de las formas de la curiosidad, esuna manera fisiológica de advertir del peligro y es, en definitiva, otra formamás de sentirnos vivos. Ustedes ya serán libres de decidir si quieren seguiradelante, si quieren apuñalar diccionarios y hacer un sacrificio rítmico –quizáden a luz un poema-. No se preocupen por el sentido, porque la tinta vabuscando su cauce y las palabras terminan por ordenarse. Poco a poco dejaran dedepender de la aliteración y la homofonía y se entregarán a la lujuria de larima, que al final es lo más resultón. No se atormenten, las aparienciastambién son importantes, aunque en la tele se empeñen en decir que no y siemprelo diga gente guapa. Hagan pues un bello texto con la sangre de su idioma yluego búsquense en ese sinsentido que ha emborronado el folio. Seguramente, enmitad del absurdo, les guiñe un ojo aquella persona que siempre quisieron ser.Porque sigue dentro de cada uno de ustedes, esperando, latiendo, tamborileando conlos dedos en las paredes de sus cráneos. Sólo espera a que la dejen salir. Enrealidad es algo más que puro ritmo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;!--EndFragment--&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-111946186091483115?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/111946186091483115/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/10/puro-ritmo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/111946186091483115'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/111946186091483115'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/10/puro-ritmo.html' title='Puro ritmo.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-1488267087984748982</id><published>2011-09-28T09:34:00.000-07:00</published><updated>2011-09-28T09:48:37.882-07:00</updated><title type='text'>Qué mis manos no se vuelvan contra mí.</title><content type='html'>&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="LINE-HEIGHT: 115%"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Desde hace unos días el mundo real empieza a verse en letras, como testigo de un cambio imparable que está por venir. Todos los que alguna vez hemos escrito ficción sentimos inevitablemente una sensación de triunfo, ingravidez y desazón cuando damos por terminada la historia de turno. La euforia es la primera en marcharse, para ir dejando, como el café que se posa, un regusto amargo. Tras la corrección, la &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;recorrección&lt;/i&gt; y mil y una lecturas, el que les habla termina pensado lo siguiente: “Es lo mejor que he escrito, no creo que pueda repetirlo”. Desde luego no es un pasamiento motivador, porque ni la obra concluida es tan buena, ni la venidera será tan mala. Es más, para quienes nos hallamos en un permanente proceso de aprendizaje, lo más seguro es que sea mejor según se avance.&lt;?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="LINE-HEIGHT: 115%"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Así y todo, cuando va pasando el tiempo y no se tienen ideas nuevas, se tiende a considerar que las anteriores fueron desperdiciadas. Algo así como: “Si lo pudiera escribir ahora, le sacaría mucho más jugo”. Pero yo, personalmente, no me veo con fuerzas de retomar ningún relato pasado, menos aún de destriparlo y recomponerlo. Eso sería un monstruo literario. Y los monstruos literarios nunca vienen solos, qué va; les encanta ir de la manita, por si se pierden. Y a mí se me echa encima el fantasma del fracaso, ese mismo que me ha impedido presentarme a concurso alguno. No porque me crea malo, sino por miedo a ser peor de lo que creo. Por miedo a saber con certeza que todo el trabajo sólo vale en cuanto a los buenos ratos que he pasado escribiendo. Pero que nunca llegará más allá. No es tampoco afán de posteridad, eso es pretencioso e idiota. Es más una cuestión de someter tu identidad, tu oficio y tu talento a la posibilidad de su inexistencia. La negación de la escritura me dejaría sin saber quién he sido, quién soy y sin ganas de saber quién seré.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="LINE-HEIGHT: 115%"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;No obstante, hay un momento, que es el actual, en el que no había pensado hasta ahora. Siempre me quedaba reflexionando sobre el posterior a la ficción. Nunca sobre el previo. Y es que la literatura, como cualquier arte pasional, es como el sexo; nadie se pararía a divagar antes. No se tiene la mente clara, esa es la razón. Pues bien, para variar, tenía ganas de dejar por escrito este &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;antes&lt;/i&gt; de sinrazón, de expectativas, de calentón y de sueños. Porque luego llegará el &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;después&lt;/i&gt;, con sus consabidos monstruos hermanados. Y después del &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;después&lt;/i&gt; llegará otro más y luego otro antes del siguiente &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;antes&lt;/i&gt;. Así, una vez más, perderán sentido todas las palabras que una vez utilicé para inventarme un mundo entero y a sus habitantes que no existen. Una vez más dejaré de ser Dios para convertirme en mortal, en un mortal con miedo a ser mediocre, vulgar y negligente. Es duro el despido divino.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="LINE-HEIGHT: 115%"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Pero todo eso hoy no importa, porque lo he vuelto a sentir. Tengo la idea en la punta de los dedos y esto es sólo un calentamiento. No puedo pensar en lo que pasará después, en sí servirá para algo o en si será una buena novela. ¿Qué más da? De momento empieza a ser inevitable, casi incontenible. Será mejor disfrutarlo. La historia que barajo será sombría, como la última. Volveré a teclear al ritmo de algún que otro tango de Gardel. Retiraré el reloj de mi muñeca para que no me afecte el tiempo de los mortales y prepararé café. Buscaré alguna bombilla tenue, que no dé más luz que la que ilumina mis manos. Las mismas manos que me parecerán autónomas, las mismas que miraré desde un lugar mágico que no existe aunque lo haga existir. Las miraré sin reconocerlas siquiera y, al final, las miraré esperando que no se vuelvan contra mí.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-1488267087984748982?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/1488267087984748982/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/09/que-mis-manos-no-se-vuelvan-contra-mi.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/1488267087984748982'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/1488267087984748982'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/09/que-mis-manos-no-se-vuelvan-contra-mi.html' title='Qué mis manos no se vuelvan contra mí.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-8563177876850919737</id><published>2011-09-21T08:03:00.000-07:00</published><updated>2011-09-21T08:05:46.690-07:00</updated><title type='text'>Próxima estación.</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;o:officedocumentsettings&gt;   &lt;o:allowpng/&gt;  &lt;/o:OfficeDocumentSettings&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:trackmoves&gt;false&lt;/w:TrackMoves&gt;   &lt;w:trackformatting/&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:drawinggridhorizontalspacing&gt;18 pt&lt;/w:DrawingGridHorizontalSpacing&gt;   &lt;w:drawinggridverticalspacing&gt;18 pt&lt;/w:DrawingGridVerticalSpacing&gt;   &lt;w:displayhorizontaldrawinggridevery&gt;0&lt;/w:DisplayHorizontalDrawingGridEvery&gt;   &lt;w:displayverticaldrawinggridevery&gt;0&lt;/w:DisplayVerticalDrawingGridEvery&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;    &lt;w:dontautofitconstrainedtables/&gt;    &lt;w:dontvertalignintxbx/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="276"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;  &lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:12.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-ascii-font-family:Cambria;  mso-ascii-theme-font:minor-latin;  mso-fareast-font-family:"Times New Roman";  mso-fareast-theme-font:minor-fareast;  mso-hansi-font-family:Cambria;  mso-hansi-theme-font:minor-latin;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;    &lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El otoño tiene mala fama. De hecho se lo considera una estación transicional, como la primavera, pero en formato triste. Durará lo mismo, hará más o menos la misma temperatura y los árboles se comportarán de manera extraña. Aunque al revés.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;Los niños cargarán de nuevo con mochilas que les enseñarán a caminar de la misma manera en que afrontarán la vida, con la cabeza gacha y el peso de la responsabilidad sobre los hombros. Qué cura de inocencia. Los padres empezarán a olvidar los placeres estivales y las pasadas vacaciones y sólo querrán perder de vista a sus pequeños monstruos. Y se volverán locos para aparcar, porque ya ha vuelto todo el mundo, y no encontrarán sitio en el metro ni en el autobús. Y pasarán frío por la mañana y calor a mediodía. En definitiva, el otoño cabrea a la gente, pero no se engañen, no lo hace más que las otras épocas del año.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Lo que pasa es que nos quejamos de todo, pero sobre todo del tiempo. Especialmente con los desconocidos. Hace ya unos cuantos artículos, hablaba en mi blog de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;La realidad a tientas&lt;/i&gt; acerca de las conversaciones de ascensor. Más concretamente, relataba mi costumbre de decir: “Cómo está el tiempo”, nada más entrar, para luego contradecir a mi interlocutor en su observación. Así, si el interpelado sugiere: “Es verdad, menudo frío que hace”, yo optaré por decir: “¿Si? Pues yo tengo un calor terrible” y viceversa. La cara de la víctima siempre merece la pena, aunque conforme pasa el tiempo, me va pareciendo todo un ataque al principio mismo de la concordia humana; el enemigo común, un blanco de las quejas compartido. Algo que nos une contra otra cosa, sea cual sea. Y el tiempo es el objetivo perfecto.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En invierno, que si hace mucho frío, que si los días son muy cortos, que si llueve mucho, que si “ojalá llegue pronto la primavera”... En primavera el problema serán las alergias o los “no se qué ropa ponerme” -¿alguien sabe que es el entretiempo?¿tiene algo que ver con los entremeses? Aparentemente sí-. En verano las quejas se extreman con el calor; no se puede dormir, se suda te vistas como te vistas y los mosquitos son aviones. Es cierto. Todas y cada una de las quejas están fundadas y son lícitas. Parece mentira que a ningún estadounidense se le haya ocurrido demandar al planeta por daños y perjuicios. Será que la cosa no está tan mal, al fin y al cabo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Porque ahora los días se acortan y la noche enfría las fachadas de las casas a su debido tiempo. Las sabanas están tibias y una suave brisa invita a taparse y a compartir la piel. Las mañanas son bulliciosas de nuevo, se descarga fruta en la calle, huele a pan y a prisas y los coches dejan mellada la calzada hasta la tarde. El sol ha decidido acariciar en lugar de golpear. Dentro de poco los árboles empezarán a colorearse y a diferenciarse del resto en una guerra de egos. Aquí, en Madrid, el Retiro o los Jardines del Moro se convertirán en un lienzo impresionista sobre nuestras cabezas. Mientras tanto, las calles lucirán sobrias alfombras pardas. Los cárteles luminosos parecerán tener más sentido, intentando ocupar el mayor espacio de oscuridad en lo alto de los edificios –en esta ciudad no hay más estrellas-. Y, en mi otra ciudad, en Alicante, las playas empezarán a parecerlo. Se vaciarán de gente como si la arena y el agua hubieran decidido tragarse a tanto pelmazo. Por la noche, la humedad y una ligera bruma emborronará la luz amarilla de las farolas. Y todo parecerá extraño, extraño y maravilloso.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El otoño es una etapa indecisa, ambigua e irreal a ratos y no hubiera existido la poesía sin indecisión, ambigüedad e irrealidad. No hubiera existido poesía sin otoño.&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-8563177876850919737?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/8563177876850919737/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/09/proxima-estacion.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/8563177876850919737'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/8563177876850919737'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/09/proxima-estacion.html' title='Próxima estación.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-4894957802737496639</id><published>2011-09-14T09:39:00.000-07:00</published><updated>2011-09-14T09:40:16.992-07:00</updated><title type='text'>Periodismo de la anécdota.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Con los años he llegado a una sencilla conclusión: todo aquel que decida estudiar periodismo sin albergar malas intenciones es un idiota o un idealista. Cuando yo lo decidí debía de ser las dos cosas, ahora sólo me queda la idiotez. Y a ella apelo como si significara cierta garantía de integridad, porque el periodismo –sobre todo el televisivo- cada vez da más risa, o más asco, o más risa… No sé decirles bien, pero me provoca una mezcla de arcadas y carcajadas. Algo así como &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;carcarcadas&lt;/i&gt; o &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;arcajadas&lt;/i&gt;. Elijan ustedes.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Primero tuve que asumir que, si alguien sale por la tele contando cotilleos que no importan a nadie, ese alguien será llamado periodista. Pero no sólo lo llamará así el común del vulgo que se dedica a ver estos programas, sino que él será el primero en indignarse y en enarbolar su profesión a gritos –siempre a gritos-. “Tú no te has documentado, cuáles son tus fuentes, porque yo sí he investigado y he hablado con su madre, su ex amante, su vibrador y un señor de Murcia y sé muy bien lo que digo. Soy periodista.” Adelante, pueden aterrorizarse. Yo ya soy inmune. De verdad, lo había conseguido. Sin embargo, otro tipo de periodismo antiperiodístico me esperaba con sólo cambiar de canal.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Con el tiempo, el periodismo del corazón ha conseguido desautorizarse a sí mismo por el mero hecho de seguir existiendo. Tiene mala imagen, nadie lo toma en serio y, sí, lo ve todo el mundo. Esto último no se puede evitar. En España la gente se siente orgullosa de hacer tonterías: “Pues yo me hago Madrid Tenerife en dos horas, borracho y en coche”. Y otro contestará: “¿En coche?”. A lo que el español medio asentirá orgulloso y apostillará: “Por mis cojones”. Y así funciona el país. El problema es cuando se intenta vender algo pretendidamente bueno y resulta ser una tontada, cuando no una afrenta a cualquier código deontológico -¿alquien sabe que eso?-.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Me refiero a los programas de investigación con cámara oculta. Qué yo recuerde, el primero del que tuve noticia lo creó Mercedes Milà, famosa también por ser hermana de un periodista de verdad, hacer pis en la ducha o presentar &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Gran Hermano&lt;/i&gt;. Pues bien, a la vez que ideó el formato también inventó la doble cámara enfocándola a ella, porque, aunque diga lo contrario, este programa sólo tiene una protagonista. Y no estoy hablando de la información. Así mientras a la Milà habla con una cámara mientras otra la filma hablando con la otra cámara, meten una tercera –cuánta cámara- en un bolso y engañan a algún delincuente habitual. Porque el programa va de eso, de engañar, por un lado al interesado y por otro al espectador. Una vez se ha descubierto el pastel, allá que va la Milà a encararse con el susodicho, pero en &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;plan chungo&lt;/i&gt;. Sí, en lugar de llamar a la policía y denunciar la trama tontorrona de turno, se dedica a increpar a los criminales, a ver si le dan una pedrada y le llega la medalla. No creo que le importe que fuera póstuma siempre que la entrega se filmase con dos cámaras.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;El formato se dio bien y ahora florecen programas gemelos, aunque con menos cámaras, en las distintas segundas cadenas de las nacionales. La gente los ve y no tiene que afirmar categóricamente que lo hace. No es necesario un “por mis cojones”, porque tienen buena fama y porque se ha vendido como investigación lo que sólo es esconderse y grabar. Y no crean que destapan la trama &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Gürtel &lt;/i&gt;o el caso &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Brugal&lt;/i&gt;. En realidad se ocupan de asuntos sensacionalistas cuando no sonrojantes. Véanse como ejemplo los siguientes temas reales: “Descubrimos a un psicólogo que se masturba mientras hace terapia” o “descubrimos a un odontólogo no titulado que practica la medicina en iglesias evangélicas”. Madre mía, visto lo visto les propongo: “Descubrimos a un neurólogo jubilado que espía a sus vecinos zoófilos a través de un rollo de papel higiénico usado”. No puede fallar. Porque a esto me refiero: eligen temas amarillistas, que no tienen una verdadera trascendencia y que, para colmo, son enrevesados hasta el ridículo. Es más, parece que la pretendida investigación consista en buscar el tema más tonto y con más complementos sintácticos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Al final, todo este entramado informativo sólo sirve para distraer, para ocultar los temas verdaderamente importantes, esos mismos que tratan los que sí merecen llamarse periodistas. No es lícito hacer creer al público que lo anecdótico merece más de diez líneas en la sección de sucesos. Cualquier redactor jefe con un mínimo de criterio ya habría despedido a la Milà y a sus imitadoras si no las conociese nadie, si no fueran ellas en sí mismas la única noticia de sus programas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Es hora de que nosotros, los lectores, hagamos labor de investigación y busquemos los temas que de verdad nos afectan. De lo contrario, el periodismo del corazón y el de la anécdota terminarán por desbancar al periodismo sin apellidos y, con él, a todo rastro de información relevante. Acabaremos siendo ovejas catatónicas que, encima, creerán saber sobre asuntos importantes. Por mi parte intentaré retomar el idealismo y reincorporarlo a mi idiotez. Porque respeto mucho la profesión que no ejerzo.&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-4894957802737496639?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/4894957802737496639/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/09/periodismo-de-la-anecdota.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/4894957802737496639'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/4894957802737496639'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/09/periodismo-de-la-anecdota.html' title='Periodismo de la anécdota.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-6092064363917269398</id><published>2011-08-31T06:26:00.001-07:00</published><updated>2011-08-31T06:37:22.639-07:00</updated><title type='text'>Al otro lado de la cara.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Siempre me han atraído las cosas inacabadas. Recuerdo un cuadro colgado en casa de mis abuelos. Quizá por su condición de obra sin terminar ocupa un discreto rincón del recibidor. Se trata de una pequeña acuarela sobre un papel tosco y amarillento rodeada por un sencillo marco de madera de haya. Supongo que no hay nada de extraordinario en ella. Tan sólo una figura humana ocupa el centro de la lámina: es un hombre, un labrador o tal vez un pastor, con pantalones verdes y chaleco ocre. Se le ve de pie, entero, y, mientras que las prendas están perfectamente definidas, las partes visibles de su cuerpo son apenas un trazo. A decir verdad parece un fantasma con ropa.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Es posible que esta última frase desvirtúe el efecto descriptivo, o por lo menos le reste seriedad y dramatismo. Pero es lo que se me ocurrió cuando tenía cinco años y es lo que sigo pensando cada vez que lo veo. Porque, hasta hace muy poco, me quedaba mirándolo durante minutos. Me perdía observando la pequeña pintura desde todos los ángulos posibles, desde todas las distancias. Es más, puede que hasta me mesase una inexistente barba, como un gafapasta en el Reina Sofía. No obstante, no estaba apreciando la fluidez del trazo, ni maravillándome por la necesaria precisión de la acuarela. Ni siquiera &lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;desentrañaba si el autor quiso retratar la desolación del medio rural en los años cuarenta y utilizarlo como metáfora y denuncia del desarrollismo venidero (!). No, no pensaba en chorradas de modernos, pensaba en mis chorradas, más concretamente en por qué no se llegó a terminar aquel cuadro. En si realmente sólo se quiso pintar la ropa y nada más sugerir el cuerpo. Y en si el retratado existió o sólo fue el fantasma que parece ser.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Por todo ello, hace unos meses me decidí a descolgarlo y, con cuidado, lo extraje del marco. Esperaba encontrar una anotación o el fragmento de otro dibujo en el envés del papel. Y, cuando conseguí sacar la lámina de su domicilio habitual, ante mí apareció la respuesta… Aunque todavía no consigo saber si tiene algún sentido. Porque sí había algo al otro lado de la pintura. Algo que no esperaba. Seguramente hubiera preferido un nombre, una fecha, o simplemente un tranquilizador espacio en blanco. Pero no fue eso lo que vi y, desde luego, no tuvo nada de tranquilizador.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Al otro lado de la cara que siempre había visto existía otra cara. Pero también otros pies y otras manos que, en este caso, carecían de vestimenta. Tan sólo flotaban en la misma posición que sus tenues gemelas, suspendidas en el papel, sin cuerpo desnudo o vestido que las uniera. Y, al contrario que las otras, estas extremidades estaban dibujadas con detalle. No había rastro de pintura, pero sí un dibujo&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;complejo e intrincado que parecía dotar de volumen a cada parte. El rostro era el de un hombre de edad indefinida, esa edad que da la intemperie a los rasgos. Se podían distinguir perfectamente las arrugas, hasta las cicatrices, de la piel que cubría su mandíbula cuadrada, sus labios crueles o su nariz aguileña. Los ojos eran dos agujeros profundos, hundidos pero expresivos. Y las manos eran huesudas, delgadas y con las uñas demasiado largas. En cuanto a los pies, eran decepcionantemente normales –y menos mal-.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Creo que el tiempo que pasé observando la parte oculta del cuadro fue mayor que todo el que había pasado mirando la conocida. De hecho transcurrieron dos horas hasta que aparté mi vista del papel. Sé que puede parecer absurdo, pero sentí que aquel otro rostro, aquellas manos y aquellos pies no pertenecían al pastor o al labrador del otro lado. Además no era lo mismo mirar el cuadro colgado que tocar el papel con las yemas de los dedos. La experiencia provocaba desasosiego.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Aun así, sólo solté el papel cuando sentí que el latido de mi corazón era lo único audible en toda la casa. Me senté en el sofá y miré por la ventana el atardecer, con la luz del sol casi perpendicular a los cristales. Me hería los ojos, pero era mejor que mirar la cara del fantasma. Entonces se me ocurrió algo: tomé el papel de nuevo y caminé hacia la ventana. Después, lo puse sobre el cristal con el lado conocido hacia mí y enseguida la luz hizo el resto. Al iluminar el envés de la hoja, la cara, las manos y los pies huérfanos aparecieron en su sitio, se vistieron con la ropa de acuarela y cubrieron los débiles trazos de siempre. Muchos años después de enmarcarlo, aquel cuadro fue por fin terminado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Nunca sabré si el autor lo creó así a propósito. Mi parte racional me dice que no, que simplemente son bocetos de estudio y que, quizás coloreó la ropa por un lado y luego, siguiendo la marca de la pintura, dibujó el resto por el otro. Es posible que quisiera practicar las prendas y las extremidades por separado. En cambio, mi parte irracional –una gran parte de mí- me dice otra cosa. Me dice que aquella pintura fue pensada para ser vista a contraluz.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Puedo imaginarme al pintor al saber que su cuadro nunca había sido visto como él quiso. Y se me ocurre que quizás existan miles de objetos familiares que ocultan su verdadero significado. De nada sirve intentar saber hasta qué punto está terminada cualquier cosa. Es posible que ninguna lo esté, pues nada suele colmar las expectativas de cuando la pensamos. Por eso siempre queda algo por hacer, esperando la perspectiva adecuada o la luz precisa.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;De momento el cuadro continúa donde siempre, con su cabeza, pies y manos sólo sugeridos. (Y sin embargo latentes).&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;   &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-6092064363917269398?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/6092064363917269398/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/08/al-otro-lado-de-la-cara.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/6092064363917269398'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/6092064363917269398'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/08/al-otro-lado-de-la-cara.html' title='Al otro lado de la cara.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-7210284766935694755</id><published>2011-08-24T06:12:00.000-07:00</published><updated>2011-08-24T07:49:51.168-07:00</updated><title type='text'>Una forma muy cobarde de no reconocer la valentía.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;La juventud es un estado estúpidamente reconfortante. Mientras uno la vive no duda en realizar una serie interminable de aseveraciones ufanas, de afirmaciones con vistas a la eternidad, que terminarán siendo lo único que pueden ser: temporales. También transitorias, eventuales, pasajeras, provisionales y todos los etcéteras que quieran. Porque está visto que, cuando uno es joven, cree que lo será para toda la vida. Y la única manera de conseguirlo es morirse cuanto antes.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Por motivos que no vienen al caso, desde hace cerca de un mes visito con regularidad un edificio público. Su función principal consiste en hospedar a ancianos que no pueden valerse por sí mismos. Lo curioso surge cuando ese honorable cometido se disfraza con cientos de eufemismos que se me antojan innecesarios. Porque no creo que estén haciendo nada malo, más bien todo lo contrario. Ni tratan con delincuentes, ni los torturan –por lo menos no abiertamente-, ni siquiera tienen un trabajo con una percepción social negativa. El problema es el tema en sí.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Me refiero a que los llaman “mayores”,&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;no ancianos, lo que resulta bastante confuso. A mí mismo me regalaron una tarjeta que ponía “Enhorabuena, ya eres mayor” cuando cumplí los dieciocho. ¿Debería por tanto preocuparme? Además, siguiendo con el eufemismo, el sitio en cuestión no es un asilo, es un “centro de mayores”, claro. Y así con todo cuanto se les ocurra.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;La razón para utilizar eufemismos es tomar distancia con la realidad. La razón para tomar distancia con la realidad es que muchos llegaremos a vivirla. El ser humano tiene esos métodos de autodefensa absurdos. Qué le vamos a hacer. Seguramente al utilizar ese otro término más amable –de puro confuso- llegamos a creer que las cosas serán mejores de lo que parecen. Porque al final todo trata de eso; de creer. De creer primero que siempre serás joven, de creer luego que no eres un anciano, sino una persona mayor y de creer al final que vivirás eternamente Dios sabe dónde –Él sabrá-. Tres idioteces.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Y no son tres idioteces porque nos las creamos, sino porque son ideas tan estúpidas que dudamos de las tres. La primera es de la que menos se duda, la segunda se va desmoronando y la tercera es quizás la que más dudas ha planteado al ser humano en toda su historia. No somos buenos ni siquiera para fabricarnos chorradas reconfortantes que sean lo suficientemente verosímiles. Así pasamos los años muertos de miedo por lo que vendrá, en lugar de disfrutar de lo que viene. Y cuando ya ha ocurrido, nos aferramos al pasado hasta que se nos rompen las uñas y dejamos la memoria rasgada al intentar llevárnosla con nosotros.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;La vida es una cuenta atrás contada hacia adelante. Cuando llegamos al final sólo nos queda lo que hemos sido. Y no pasa nada si lo que hemos sido nos deja la conciencia tranquila, si nos hace sonreír o sentirnos orgullosos. No deberíamos fabricar eufemismos para el futuro, dándolo por malo sólo por su cercanía a la muerte. El deterioro y no la muerte es el problema, por eso cada uno debería de ser libre para morir cuando considerase oportuno. Si se quiere luchar, que se luche. Pero si alguien quiere rendirse, que no lo llamen rendirse, que lo llamen descansar. Porque esos momentos terribles que le obligarán a vivir también serán parte de él, una parte para la que sí serán necesarios los eufemismos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Y es que al final la vida es lo único que nos queda. Y cuando ni la vida nos queda, todavía tenemos la muerte. Somos dueños de las dos, no Dios ni el estado de turno, sino nosotros mismos. Cada uno de nosotros. No debemos pensar en juicios finales, sino en juicios personales. No por no llamar a las cosas por su nombre cambiamos su esencia. La medicina paliativa no sana, pero sí cura. Y no pasa nada por ser anciano, no hace falta desproveernos de nuestra condición para exigir el respeto que merecemos. Llamar a las cosas por su nombre es una buena forma de enfrentarnos a ellas y salir airosos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;El resto es ceguera inducida. Una forma muy cobarde de no reconocer la valentía.&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;   &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-7210284766935694755?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/7210284766935694755/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/08/una-forma-muy-cobarde-de-no-reconocer.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/7210284766935694755'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/7210284766935694755'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/08/una-forma-muy-cobarde-de-no-reconocer.html' title='Una forma muy cobarde de no reconocer la valentía.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-5671313904959517799</id><published>2011-08-17T08:37:00.000-07:00</published><updated>2011-08-17T08:39:00.137-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='jmj'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='parque del perdon'/><title type='text'>El Parque del Perdón.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;¿Qué opinarían de alguien que les hace sentir culpables por llevar a cabo actos que no hacen daño a nadie y que además les proporcionan felicidad? Seguramente no querrían tener nada que ver con este señor o señora tan desagradable, chantajista y amargado. Y nadie les culparía. Es más, probablemente cualquier amigo que les quiera bien, no dudaría en decirles: “No te preocupes, hombre, si has hecho lo que debías, peor para él”. Eso si no optaba por el “Demasiado has aguantado ya, que se joda y se busque a otro”. Es lo lógico, lo natural. Pues bien, si ustedes también piensan así, deberían advertir a sus amigos creyentes de que Dios no les conviene.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Yo nací ateo y no soy quien para recomendar o dejar de recomendar compañías que desconozco, pero sí sé discernir entre el bien y el mal. Y muchas de las cosas que la Iglesia considera reprobables son intrínsecas a la naturaleza del ser humano. Y no sólo eso, sino que tratar de reprimirlas o de negarlas puede resultar tremendamente perjudicial, aparte de absurdo, estúpido y sectario. Uno no puede ir a África y decir que Dios no quiere que usen el preservativo. No, claro que no, lo que Dios quiere es que copuléis como locos, os contagiéis el sida y la hepatitis y tengáis hijos seropositivos. Debe ser que Dios se siente muy sólo ahí arriba y necesita compañía, porque, si no, no se entiende.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Y esto es sólo un ejemplo, por no hablar de la homosexualidad. Está claro que la Iglesia ya no consigue que muchos homosexuales culpabilizados elijan la casta vida sacerdotal para salvar su alma. Quizás porque no han hecho nada malo, o porque no es su alma la que está podrida. Quizás porque sea mucho más moral vivir de acuerdo a uno mismo que malvivir escondido negando tu propia identidad. Pero hay que tener en cuenta que hasta hace bien poco la moral era potestad de las religiones. Y era una moral muy rara. Más si cabe teniendo en cuenta la cantidad de curas homosexuales cuyas conductas fueron silenciadas durante décadas por la alta jerarquía vaticana.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Ahora, no se preocupen ustedes. La salvación está al alcance de todos, sólo hay que pasar por el aro. Porque, aunque no lo crean, la Iglesia consiguió domesticar -¿castrar sería muy fuerte?- al mismísimo Dios del Antiguo Testamento, al de las siete plagas, al que se cargaba a los primogénitos y al que ahogo a la humanidad menos a Noe, familia y mascotas. Y convirtió a ese Dios tan marchoso en un jubilado venerable y bondadoso, como quien convierte a Chuck Norris en James Stewart. Si lo hicieron con su jefe, qué no harían con nosotros. Por eso poca gente entiende que ese dios tan bueno mate gente inocente en cantidades desproporcionadas, gente de todas las edades, con hijos, padres, pareja y responsabilidades. Gente que merecería vivir. Da igual, ellos lo arreglan con: “Forma parte del plan de Dios, sus caminos son inescrutables”. De tan inescrutables que son, hay quien diría que no tiene muchas luces.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Porque quieren que creamos en un Dios que no es el lógico. Yo no creo, de acuerdo, pero puedo entender la necesidad de un ente superior que dé sentido a todo lo inexplicable. Igualmente entiendo que, precisamente por ser inexplicable, la Iglesia carece de la verdad absoluta. Pues esa es la magia de lo espiritual; su espíritu, que sólo puede pertenecer a cada uno. No es justo que se monopolice desde fuera. El perdón, la paz y la limpieza de conciencia están en cada persona. No hay que preocuparse si se sabe distinguir el bien del mal y no hay cuentas que rendir con uno mismo. Los demás, los que se sientan culpables por ser humanos y quieran formar parte del rebaño, tienen un montón de hierba en el Parque del Retiro –ahora Parque del Perdón-, bajo la madera de doscientos confesionarios ocupados por doscientos curas. Entre las ofertas destacadas, esta semana –la &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;semana fantástica&lt;/i&gt;- está gratis el aborto, pero sólo esta semana, no pierdan la ocasión. &lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;   &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-5671313904959517799?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/5671313904959517799/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/08/el-parque-del-perdon.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/5671313904959517799'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/5671313904959517799'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/08/el-parque-del-perdon.html' title='El Parque del Perdón.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-5478928254719384559</id><published>2011-08-10T04:45:00.000-07:00</published><updated>2011-08-10T05:02:15.275-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='madrid'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='jmj'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='despilfarro'/><title type='text'>De Madrid al Cielo.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Imaginen que llega a su ciudad una estrella mediática de primera fila. Es un tipo excéntrico, con extraños estilismos, gustos carísimos y, probablemente, el mayor patrimonio artístico y económico del mundo. Mueve a mucha gente, aunque no a toda la que le gustaría y no tanta como en otras épocas. Pero no hay duda; es un tipo ofensivamente rico que se cree en posesión de la verdad absoluta y actúa en consecuencia. La revista &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Esquire&lt;/i&gt; lo eligió como uno de los hombres con más estilo del planeta y sus zapatos rojos de Prada causaron sensación. En resumen, la típica megaestrella.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Ahora, si les quedan ganas, imaginen que el tipo en cuestión les importa un bledo. Incluso es posible que sientan hacia él cierta animadversión, mezcla de hastío y rechazo. Además, por culpa de su actuación, la ciudad en la que ustedes viven sufrirá continuos cortes de tráfico, cuando no el uso y el abuso de espacios públicos por parte del aludido y sus enfervorecidos fans. Porque esa es otra; miles de fanáticos ávidos de su ídolo particular inundarán las tranquilas calles estivales. Todos ellos ataviados con las camisetas y los símbolos del evento colapsarán el transporte público y sus bares y restaurantes favoritos. Asimismo, al igual que su admirado personaje, también se creen en posesión de la verdad absoluta. Algunos, los más redundantes, lo llama la Verdadera Verdad. Y lo escriben así, con mayúscula. No tienen mesura.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Pero sigamos imaginando. Imaginemos que el tipo no paga un duro a nadie. Es más, su presencia requiere escenarios de diseño en los lugares más representativos de una gran capital europea. Pero a él le sale gratis, es el Estado quien paga. Bueno, a decir verdad el Estado paga la mitad, porque el tipo tiene patrocinadores. Patrocinadores importantes, como Telefónica, Bankia o el Corte Inglés. Pero no son tontos, claro, porque los beneficios fiscales podrían llegar al 80% de su aportación. Es decir, esta gira que, no sólo les importa un bledo sino que incluso les molesta, la pagan ustedes, quieran asistir a las actuaciones o no. Eso es igual. Y, por si fuera poco, a los todos fans se les rebaja un 50% el billete de metro. A ustedes, que pagan la fiesta, no. Y si es usted turista, pero no fan del tipo, el abono que a ellos les cuesta diez euros le saldrá por cincuenta. Cosas del favor divino… Porque saben de sobra de quien hablo. No, no es Lady Gaga.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;En efecto, se trata del vicario de Dios en la tierra. La única persona que no puede equivocarse, literalmente, desde 1870, cuando decidieron que era infalible. Ya quisieran muchos políticos, como también quisieran una finca privada en pleno centro de Roma, toda ella llena de obras de arte, metales preciosos y edificios patrimonio de la humanidad. Ni Berlusconi, oigan, y miren que lo ha intentado. Pues bien, se ve que la crisis no entiende de espiritualidad. Entiende de recursos sociales cancelados, de obras públicas paralizadas y de servicios deficientes. Entiende de muchas cosas, pero con la vida eterna no se juega. La crisis tampoco entiende del voto de pobreza, no ya en el Vaticano, sino en el ayuntamiento más endeudado de España.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;En fin, supongo que muchas personas son conscientes de la imposibilidad de comprar una casa, al menos en esta vida, y están asegurándose una parcelita en el Cielo. Me parece lícito. Hagan méritos, señores, Ratzinger proveerá. Vaya usted a saber qué, pero proveerá.&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;   &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-5478928254719384559?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/5478928254719384559/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/08/de-madrid-al-cielo.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/5478928254719384559'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/5478928254719384559'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/08/de-madrid-al-cielo.html' title='De Madrid al Cielo.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-7672498955824425243</id><published>2011-08-03T05:43:00.000-07:00</published><updated>2011-08-03T07:47:57.310-07:00</updated><title type='text'>Las elecciones del humor.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Adoro el sentido del humor. No me importa reconocer que lo valoro muy por encima del sentido común, que suele ser mucho más aburrido. Así me reconcilio con la vida, el mundo y hasta la política, porque la fecha de las elecciones generales me parece la mayor genialidad en la historia de la democracia. Me imagino a los socialistas reunidos, con Rubalcaba a la cabeza, ya ansioso por el sillón del presidente. Tal vez se sentó encima de él al entrar, obviando a su ocupante: “Perdona, José Luís, casi te aplasto, de verdad que no te había visto”. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Después del incidente, la reunión trascurrió con normalidad. Zapatero intentó hablar, pero Rubalcaba habló más fuerte. No pudieron evitar hacer algún que otro chiste con Camps, pues siempre mola recrearse en el ridículo ajeno. Y con las risas y el ambiente distendido debió surgir la idea: “¿Al final vamos a convocar elecciones anticipadas?”. “Sí, total va a dar igual…”. ¿Y en qué día caen los domingos?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Entonces a alguien se le encendió la bombillita: “Pues el 20 de noviembre cae en domingo”. Un silencio denso cubrió a los asistentes como un alud de nieve. Unos cuantos, los más cobardes, se refugiaron tras los papeles que tenían sobre la mesa sin leer nada, otros se miraron entre sí, a los más cercanos o a los más alejados. Y entre ellos empezaron a surgir ligeras sonrisas apenas perceptibles. Nadie era capaz de pronunciarse al respecto, porque nadie sabía si se trataba de una broma o de una sugerencia seria. Ni siquiera el que lo sugirió.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Se produjo un tenso conflicto entre el sentido común y el sentido del humor. Esos segundos se alargaron como horas y las sonrientes comisuras labiales empezaron a temblar por la espera. Se escuchó el aire acondicionado y luego un carraspeo. El carraspeo fue definitivo -siempre lo es- porque los demás lo vieron como una preparación para tomar la palabra y todos quisieron hablar en primer lugar. Así pues, fuera o no un carraspeo preparatorio, otro se lanzó con un comentario prudente y poco comprometedor –todavía no estaba claro-: “Podría ser interesante”. Y lo disfrazó de sentido común: “¿Cómo creéis que influiría esa fecha en los votantes?” Después ya no hubo marcha atrás.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Me gustaría pensar que ocurrió así. Aunque, bien mirado, me asusta que los compañeros del Presidente del Gobierno elijan esa fecha para perder de vista a su jefe. Es de mal gusto, pero muy divertido. Por otro lado, yo también me pregunto qué efecto tendrá la fecha sobre el resultado. A priori diría que ninguno, porque la derecha vota compulsivamente. Da igual quién esté, da igual lo que diga; los votantes del PP votan aunque el candidato sea Copito de Nieve –que en paz descanse- y esté imputado por tropecientos delitos. Eso se llama lealtad, por no decir otra cosa. En cambio, los votantes de izquierda son variopintos; unos votan, otros no, otros votan a partidos minoritarios, otros –muchos- están de resaca y los que quedan tienen verdadera conciencia política y no se sienten representados por nadie –ni por un Copito corrupto ni por otro menos simiesco y más honrado-.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Sea como fuere, mi carácter frívolo agradece la fecha: Murió Franco y, aunque me pese, morirá el socialismo el mismo día. “Hay que tener cojones”, decía un señor en la cola del supermercado. Estoy de acuerdo, aunque no sé si es valentía o imprudencia. Por lo menos no es un homenaje, más bien es cachondeo, que para eso estamos en España.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-7672498955824425243?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/7672498955824425243/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/08/las-elecciones-del-humor.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/7672498955824425243'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/7672498955824425243'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/08/las-elecciones-del-humor.html' title='Las elecciones del humor.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-4723869070401023425</id><published>2011-07-20T05:28:00.000-07:00</published><updated>2011-07-20T05:30:44.836-07:00</updated><title type='text'>Seguir reconociéndose.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Yo fui un niño inadaptado. No pasa nada, siempre he vivido a destiempo y creo que, en mi realidad particular, debí nacer a mediados de los años cuarenta, en lugar de los ochenta. Pero no sólo mis gustos estéticos y mi manera de hablar me apartaban de mis compañeros, también lo hacía mi profunda indiferencia –cuando no desprecio- por el fútbol y todo cuanto tuviera que ver con él. Los recreos eran un mercadillo de intercambio de cromos y álbumes de jugadores de todos los colores. Aun hoy me maravillo y siento algo de envidia por la pericia que mostraban mis compañeros al pasar los cromos a velocidad vertiginosa de una mano a otra. Los tenían clasificados, conocían las alineaciones, incluso los goles que habían marcado en cada año, o sus anteriores equipos. Entre ellos, como iniciados en una secta socialmente aceptada, hablaban con abreviaturas, llamaban a los deportistas por sus apodos. Mientras tanto yo me iba con las chicas, que siempre me han gustado más que los futbolistas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Ellas tenían conversaciones en las que podía participar y, además, eran más agradables de ver que mis compañeros masculinos. Tenían, aun antes de mi despertar hormonal, la magia de lo distinto, o la atracción de lo que luego vendría –pero sin la frustración, pues nada se intentaba-. Así pasaba mis días en el colegio, un colegio pequeño hasta la endogamia, con las mismas caras durante años y años. Por ello, las pequeñas rencillas se mantenían a lo largo de los cursos hasta convertirse en manifiestas animadversiones con tintes psicóticos en muchos casos. Eran odios latentes, como la brasa incandescente bajo la capa de ceniza. La propia cotidianeidad y el trato velado los mantenían vigentes hasta el absurdo. De hecho, hasta hace bien poco odiaba a personas que ahora nada tendrán que ver con quienes fueron. Asimismo, me sé odiado imbécilmente por personas que ya no me conocen, pero que tienen el pasado enquistado, pues les ayuda a reafirmarse, a creerse en la misma posición de liderazgo tribal, cuando en realidad tan solo son una brizna de paja en un pajar inmenso. La sociedad es más grande, por fortuna, y nos iguala y nos distingue a la vez. A esos odios imbéciles, hasta los miro con ternura. Y a los odiadores con penita –que es pena cariñosa-.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Siguiendo con los diminutivos, fui un niño gordito. Digo gordito por no decir gordo, porque esa terminación se me antoja entrañable y menos adiposa. Sin embargo, cualquiera que me hubiera visto diría que fui un niño gordo, con todo lo que eso significa y el desprecio y repugnancia que denota y no andaría equivocado. Antes he dicho que vivía fuera de época y ahora lo entenderán, pues al niño gordo que tengan en mente tendrán que añadirle ciertos complementos estéticos anacrónicos. Por ejemplo, pónganle un tupé bien pronunciado, porque una vez vi a Elvis y pensé que su peinado era lo más de lo más. Vamos, que quise ser Elvis. Me pareció un tipo razonablemente guapo y molón en general, así que empecé por el pelo. Mantuve el peinado con obstinación a lo largo de años, no sabría decir cuántos ni durante cuántos tubos de gomina, pero créanme que superé el lustro con creces. También tenía debilidad por los mocasines, en especial por esos con un par de borlas horterísimas sobre el empeine. Ahora me censuro el gusto, pero entonces lo lustraba cada noche. A los mocasines burdeos –tuve varios pares- añadan un par de americanas, una de ellas cruzada, de color oscuro, creo que ambas azul marino, una de verano y otra de invierno. Y todo ello aderécenlo con un vocabulario erudito ciertamente inapropiado para un niño normal. Aunque yo no era un niño normal, claro. Yo era el doble pequeño y gordo de Elvis. Y me encantaba serlo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;De eso siempre estuve orgulloso, de mi personalidad inquebrantable contra viento y marea. De mi capacidad para estar seguro de mis deseos y de mis señas de identidad. Siempre supe cómo quería ser, siempre tuve un modelo mental bastante peregrino y bizarro, pero firme. Y tras años de ser un paria, mi pasión por el cine clásico, mis horas de lectura, las clases de arte de mi madre y esa seguridad absurda dieron lugar a algo que ha ido funcionando. La excentricidad en el vestir ahora la veo como un estilo más o menos propio. Los modales antiguos, el galanteo del Hollywood dorado y mi trato con el sexo femenino me han resultado increíblemente ventajosos en muchas ocasiones. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Es seguro que sigo cayendo mal a mucha gente, pero ahora lo prefiero antes que causar indiferencia. Ya no dependo de aquella mini sociedad tribal escolar. Durante mi infancia forjé lo que soy contra todo lo establecido, aun sabiendo que con ello jamás ganaría en popularidad. Con el tiempo fui puliendo los excesos infantiles y aprendí que, siendo fiel a mis convicciones, las personas que me rodeaban eran leales a mí, pues no intentaba ser otro. Y conocí a personas que nunca que pensé que quisieran conocerme. Y vi en sus ojos que no andaba tan equivocado como todos me decían. Pasado el tiempo todo se ve amarillo o blanco y negro. Todo parece una fotografía ajada, llevada mucho tiempo en una cartera manoseada. Pero es importante seguir reconociéndose.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-4723869070401023425?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/4723869070401023425/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/07/seguir-reconociendose.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/4723869070401023425'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/4723869070401023425'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/07/seguir-reconociendose.html' title='Seguir reconociéndose.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-5158870925090488253</id><published>2011-07-13T05:06:00.000-07:00</published><updated>2011-07-13T05:09:07.357-07:00</updated><title type='text'>Realidad amortiguada.</title><content type='html'>&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(Ustedes sabrán perdonarme mi ausencia no anunciada del miércoles pasado. El verano, ya se sabe).&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Me llegan ecos de realidad amortiguada. Son como un viento cansado de volar, que se mira sin querer a través de su propia invisibilidad. No se llega a percibir como tal, pero se deja ver en las hojas de las palmeras, en alguna falda sorprendida o en el mar, que se da cuenta de casi todo. Por más que uno quiera evadirse, la realidad lo golpea por la espalda, o por la nuca si es traicionera. Unas veces se dedica a peinarte inocentemente y otras te derriba sin piedad y sin darte tiempo a poner las manos. Caemos de bruces, que suele decirse. Ella –la realidad- dirá que fue sin intención, que no sin querer –no se me puede culpar-. Que sólo quería advertirnos y fue nuestra falta de previsión la que nos jugó la mala pasada. Por eso tenemos miedo a volver de vacaciones, por el peso de la realidad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Quizás sea mejor no encender el ordenador, apagar el móvil y utilizar el televisor únicamente para ver películas. La ficción puede ser un consuelo. La realidad siempre da más asco que nuestra propia imaginación y tal vez sea mejor dejarse abofetear a la vuelta del estío, cuando no quede más remedio. Será una bofetada sonora, pero previsible, de esas de cerrar los ojos y esperar unos breves e insoportables instantes. Otra opción, si no quiere uno desvincularse por completo, es escuchar a través de las paredes, mirar de soslayo las portadas de los periódicos mientras compramos el &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Hola&lt;/i&gt;. Poner algún telediario que no sea el de Televisión Española –la sexta, que es más festivo- y escucharlo desde la terraza. Así, en lugar de bofetadas de realidad, tendremos pellizquitos que hasta pueden ser placenteros. Dicen que el centro del dolor y el del placer están muy cerca en el cerebro, pero yo tengo mis límites. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Por eso me decanto por la ficción absoluta, que termina siendo lo más real. Si tienen que elegir una lectura –el &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Hola&lt;/i&gt; no vale, eso es mirar fotos-, elijan alguna novela. Es el género absurdo por excelencia en un mundo plagado de información pretendidamente cierta. En las novelas no hay engaño, nada es verdad ni pretende serlo. Por eso es más honesta que la propia realidad, siempre midiéndose a sí misma en los ojos de unos y de otros y no reconociéndose en los de nadie. La ficción es lo que puede ser, pero no es. Y sin embargo sucede. Y nos llega con una fuerza y una emoción que ya quisieran los telediarios. Deberíamos preguntarnos seriamente por nuestra percepción del acontecer mediatizado. Nadie debería entender que devoremos alegremente una paella mientras nuestro cerebro procesa imágenes de niños desnutridos en Somalia, aunque puedo comprenderlo. El momento extraño surge al sobrevenir el llanto si leemos en nuestra ficción que han matado al gran amor del protagonista. En la incongruencia y la desmesura está la magia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Pero siempre hay gente que opina que la literatura de ficción es una pérdida de tiempo. Con la cantidad de datos históricos y de biografías fidedignas que podrían leerse, ¿cómo osamos elegir la invención frente al conocimiento? ¿Qué más da lo que cualquier autor pueda inventarse y cuál puede ser su peso frente al del mundo real? Pues bien, quien opine así será un tipo con un fuerte sentido del trabajo y muy poca capacidad de empatía. Porque una novela es la vida que otro ha imaginado. Y no la que ha ocurrido, sino la que pudo, o tal vez debió haber ocurrido. La que se soñó, la que se deseó para uno mismo. En nuestra implicación estará el conocimiento, un conocimiento que va más allá de datos estériles, un conocimiento de lo más profundo de un ser humano con el que somos capaces de identificarnos. Se pueden compartir los sueños de otro; sus anhelos, sus fantasías pueden ser las mismas, pueden ser las nuestras.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Desde que empecé a escribir, intenté darme cuenta del denominador común que nos une a casi todos. Descubrí que somos muy parecidos en nuestros sentimientos, en nuestros miedos y en nuestras ilusiones. Tal vez no lo sintamos a partir del mismo detonante –cada cual es sensible a distintos estímulos-, o no reaccionemos de la misma manera. Existen muchos factores, pero siempre he intentado que en al menos uno de mis artículos alguien pueda sentirse conectado a lo que cuento. Aunque no a todo lo demás, pero sí a esa frase mínima que expresa algo que una vez pensamos. Eso también es magia y es más real que la propia realidad, porque no puede tocarse ni verse, pero puede sentirse con absoluta certeza. Todos tenemos algo de los demás en nosotros y así debe de ser. Se me ocurre que la literatura de ficción y la filosofía o la simple reflexión escrita ayuda a encontrarlo, mientras que la realidad mediatizada establece diferencias. Nos distancia, nos llegan taimados los problemas de los demás. No escuchamos los pensamientos de los protagonistas, no nos podemos sentir identificados con nadie que salga en un informativo. El propio lenguaje periodístico convierte una catástrofe en una instancia administrativa. Deshumaniza la realidad y establece una frontera. Nos lleva a pensar “eso que les pasa a ellos, les pasa porque son otros, a mí nunca podría ocurrirme”. Y sin embargo, una vez, en algún pensamiento, en algún sentimiento o gesto, fuimos idénticos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Por ello, si quieren conocer el mundo que les rodea y la mente de quienes se cruzan por la calle, será mejor que abran cualquier novela medianamente buena y sin pretensiones evangelizadoras ni políticas, que para eso ya está los informativos, la radio y la mayoría de los periódicos. Cualquier novela que trate la realidad más sencilla o el mundo más fantástico, igual da. Lo importante es lo que vendrá después, cuando el latido de la realidad amenace con volver y ustedes abran otra y otra y otra. Y terminen sabiendo del mundo más que quienes creen contar lo que sucede. Porque a nadie se le ocurre la importancia de lo que no sucede, nadie contempla las miles de posibilidades que nunca tienen lugar. La otra, la elegida, suele ser la más vulgar y la menos interesante. Por desgracia la más importante sólo porque sucede.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;En cualquier caso, siempre me sentí más cómodo inventando historias que contando mentiras.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-5158870925090488253?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/5158870925090488253/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/07/realidad-amortiguada.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/5158870925090488253'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/5158870925090488253'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/07/realidad-amortiguada.html' title='Realidad amortiguada.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-2307715549034779209</id><published>2011-06-29T08:22:00.000-07:00</published><updated>2011-06-29T08:37:23.698-07:00</updated><title type='text'>Frívolas reflexiones estivales.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;El calor vuelve loca a la gente. Por más que nos guste alabar la estación veraniega, deberíamos admitir que nos gusta en la medida en que la relacionamos con las vacaciones. Y no debería escapársenos que las vacaciones tienen lugar durante el estío porque es imposible hacer otra cosa que no sea hacer nada. Por supuesto que es agradable darse un baño en el mar, pero el placer se incrementa a causa de que en la orilla nos espera el infierno en la tierra.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Hace un par de meses leí un artículo en cierta revista masculina con pretensiones elitistas. En él, con más voluntad que acierto, el redactor tejía con dificultad un elogio al verano. Claro, que para conseguirlo tuvo que recurrir a un &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;mezclote&lt;/i&gt; –él diría eclecticismo- consistente en almibarados giros poéticos e imágenes propias de una novela de Scott Fitzgerald. El resultado era entrañable, de puro ridículo. Es más, podría haber ganado con holgura cualquier concurso infantil de redacción organizado por una boutique de la calle Serrano.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Lo que el bienintencionado redactor obviaba es que la pretendida facilidad de la vida en verano es la misma que en invierno si estás podrido de dinero. Por eso huelgan todas las imágenes de veleros con tablazón de teca, o los picnics en las arboledas de las fincas de la Costa Azul. Definitivamente podrían sustituirse por departamentos de lujo en trenes transiberianos o por el calor del hogar en una chimenea de mármol travertino y demás idioteces accesorias. Está claro que el verano es fácil para los ricos, pero lo es el verano, el invierno, la primavera, el otoño y el Juicio Final –tendrán el mejor abogado-.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Ahora releo el artículo, acalorado, contando mis últimos días en Madrid antes de las vacaciones en Alicante y sintiendo que por fin comprendo el significado de la palabra “aridez”. Y, aun más, que puedo aplicarlo a un estado físico y de ánimo. Con las últimas palabras del artículo en la cabeza, me pienso si encender el aire acondicionado o seguir muriendo en mi propia salsa. El aire acondicionado suena como una avioneta a escape libre, pero lo prefiero, así tendré la cabeza más fría en todos los sentidos. Y ya con las ideas claras, empiezo a interrogarme acerca del autor del artículo. Me pregunto si será rico perdido o sólo un aspirante, o peor; un advenedizo. Me lo preguntó con la esperanza de que sea rico de solemnidad, porque su candidez me enternece y me conmueve.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Siempre hemos visto a los ricos como gente mala, así sin ambages. Pero tal vez sea sólo una especie de rencor de clase, una forma de ponerse moralmente por encima de quien te pisa la cabeza con admirable indiferencia. En cualquier caso, sería bonito descubrir que son tan cándidos como pretende el articulista de turno. Me daría esperanzas y excusas para entender el mundo: “No pasan de las clases necesitadas, es sólo que no comprenden sus necesidades”; “No menosprecian a los pobres, es sólo que no los han visto nunca”; “No votan al PP porque tengan una moral laxa, es sólo que se lo creen todo". Aunque todavía no lo tengo muy claro, porque este último punto va en contra de todos los obreros que votan a la derecha. Y no los deja en un buen lugar, pues no se les presupone la tontuna de la &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;jet-set&lt;/i&gt;. Así que el razonamiento sería: “Si yo fuera político, haría lo mismo”. (Eso ya no mola tanto).&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Atrapado por el magnetismo de lo visual, miro las fotos que aderezan el artículo. Los veleros escorados por el viento, las velas hinchadas de orgullo de clase –si no hace viento, lo pagamos- y las mujeres desnudas en brazos de hombres que pueden permitírselas. Mis veranos no han sido así, han sido mejores. Nunca he necesitado de esbeltas embarcaciones de madera. Jamás fui más feliz en el agua que sentado en un viejo bote abandonado que solía tomar prestado de vez en cuando. Nunca he necesitado un cóctel en la terraza de ninguna villa de la Costa Azul, pues he tenido toda la playa de San Juan cada noche de verano con mis amigos. Y nunca he necesitado a ninguna mujer desnuda que pueda permitirme, pues tengo a la única que no podría permitirme.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Lo triste del asunto no es la frivolidad en sí (a mi me encanta ser frívolo). Lo triste es construir una pretendida &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;joie de vivre &lt;/i&gt;cimentada en posesiones y ambientes lujosos. Es una pena basar la felicidad de uno en lo que los demás no pueden tener. Porque la felicidad es un sentimiento cuya esencia es idéntica en cualquier clase social. Y quizás sea más pura aquella que surge de lo común, de los sentimientos, de las relaciones o de la oportunidad. Disfrutar de lo inmaterial es lo que en realidad diferencia a una persona de otra. Lo demás es sólo fruto de las circunstancias económicas. Las mismas circunstancias que establecen la diferencia entre el crimen de Puerto Hurraco y la boda de Alberto de Mónaco. Dos atrocidades con un detonante común: El calor, que no entiende de dineros.&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-2307715549034779209?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/2307715549034779209/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/06/frivolas-reflexiones-estivales.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/2307715549034779209'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/2307715549034779209'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/06/frivolas-reflexiones-estivales.html' title='Frívolas reflexiones estivales.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-3590417841089527639</id><published>2011-06-22T05:54:00.000-07:00</published><updated>2011-06-22T07:34:59.016-07:00</updated><title type='text'>Los pensamientos ajenos.</title><content type='html'>&lt;span style="LINE-HEIGHT: 115%"&gt;&lt;?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="LINE-HEIGHT: 115%; FONT-SIZE: 12pt"&gt;Es habitual en mí comenzar los escritos diciendo: “El otro día escuché por la calle…” En consecuencia, ustedes podrán pensar que soy un cotilla. Y yo sonreiré y me excusaré alegando que la gente habla muy alto, cosa cierta por otra parte, y que quien habla en voz alta quiere ser escuchado. Como quiere ser vista la vecina que abre las cortinas desnuda y se queda un rato haciéndose la absorta, o el motorista que acelera el motor en el semáforo como si corriera un Gran Premio. Puede que yo tenga algo de cotilla, pero también el mundo es exhibicionista.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="LINE-HEIGHT: 115%; FONT-SIZE: 12pt"&gt;No me gusta llevar auriculares mientras camino, porque siempre intento captar fragmentos sueltos e inconexos de conversaciones que no me atañen. Mis preferidas son las pronunciadas por aquellos que hablan solos. Y, cuanto más gesticulen y más actitud oratoria ostenten, tanto mejor. Porque son personas que dialogan –salvo trastornos graves- consigo mismas. Es como colarse en el pensamiento ajeno y escucharlo en estéreo. No hay barreras, no son impostadas como muchas otras, pues no hay necesidad de aparentar ni de engañar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="LINE-HEIGHT: 115%; FONT-SIZE: 12pt"&gt;Tengo que admitir que muchas &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;autoconversaciones&lt;/i&gt; tienen como actores a sujetos con cierto desequilibrio mental, ya sea permanente o fruto del alcohol. Pero quizás mi fascinación por lo bizarro me obliga a prestarles una especial atención. Todavía recuerdo una noche invernal en Alicante. Volvía a casa con la madrugada amenazando amanecer y, delante de mí, pisando yo sobre sus pasos, un hombre bajito pero recio murmuraba entre dientes. Era Navidad, aunque el alumbrado que cuelga de los arboles de General Marvà ya estaba apagado. La oscuridad era considerable y el ambiente nada tranquilizador. Temí que el desconocido se volviera, que se girara y se me encarase, pero las suelas de goma de mis zapatillas y su estado de abstracción me protegían por el momento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="LINE-HEIGHT: 115%; FONT-SIZE: 12pt"&gt;No podía escuchar bien lo que decía, así que empecé a caminar más deprisa. Pensé en adelantarlo (“darle caza” fue la frase que apareció en mi cabeza) para poder captar al menos una o dos palabras. Pero no terminaba de decidirme. Tal vez, si aceleraba mis pasos lo suficiente y seguía protegido por la penumbra, podría acortar la distancia y escuchar la letanía. Y, si se giraba y se me encaraba, siempre tenía tres opciones: Ignorarlo, a ver si colaba; hacer uso de mi mayor altura y ponerme chulo y, la más práctica, correr como un valiente. Al fin y al cabo, aquel tipo tenía las piernas muy cortas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="LINE-HEIGHT: 115%; FONT-SIZE: 12pt"&gt;Valorados los riesgos y los planes de acción, aceleré el paso mientras se me aceleraba el pulso. Miraba a mis pies al tiempo que caminaba, por si se giraba no cruzar nuestras miradas –la suya desorbitada y nublada, imaginaba-. A medida que me acercaba, fui captando algunas palabras sueltas. La voz que las reproducía era aguardentosa y quebrada. Era la voz de un borracho, pero la dicción en sí no era desastrosa. Algo podría escuchar, si los latidos nerviosos de mi corazón en los oídos me lo permitían.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="LINE-HEIGHT: 115%; FONT-SIZE: 12pt"&gt;Lo primero que distinguí fue: “Ahora está muerta”. La claridad de la frase me golpeó como algo físico y, de repente, los demás ruidos de la ciudad dormida desaparecieron por completo. Yo seguí mirando al suelo, viendo como la luz amarilla de las farolas aplastaba mi sombra bajo los pies, pensando en si aquella sombra negra se filtraba por el suelo, caminando conmigo, suela con suela, formando un espejo invisible pero perfecto. Entonces supe que estaba demasiado cerca, porque mi sombra entró en contacto con la del orador.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="LINE-HEIGHT: 115%; FONT-SIZE: 12pt"&gt;No fue una invasión al uso del espacio vital. Fue sutil, apenas un roce de oscuridad con oscuridad. Pero el hombre lo sintió. Probablemente no fue eso, probablemente sólo me acerqué demasiado y escuchó mis pasos o me vio por el rabillo del ojo. Pero para mí fue el roce de la sombra lo que lo hizo salir de su ensimismamiento. Dio un respingo, como si un escalofrío lo recorriera, y se giro hacia mí. Su boca no paraba de moverse, seguía hablando, pero en silencio. Me miró de arriba abajo y fijó sus ojos en lo míos. No tenía una mirada desorbitada, sólo triste. Bajó unas espesas cejas canosas, un par de arrugados ojos de un verde casi transparente me miraban sin comprender. Diría que ni siquiera me veían del todo, porque aquel hombre seguía absorto en su letanía. Me pareció que no podía detener el torrente de palabras que se desbordaban en su boca. No podía hacer otra cosa que negarles el sonido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="LINE-HEIGHT: 115%; FONT-SIZE: 12pt"&gt;Le pedí perdón. Fue una disculpa sincera. Me sentía un poco culpable por haber intentado meterme en sus pensamientos públicos. Él apenas reaccionó, no dijo nada. Yo apreté el paso y lo adelanté. Y, a medida que me alejaba, su voz volvió a escucharse. Ya no podía contener más el sonido. De hecho, tal vez para compensar el tiempo de silencio, su letanía creció en intensidad y rebotó por las fachadas y los coches hasta llegar claramente a mis oídos: “Ahora está muerta, no le di la mano y ahora está muerta, no la cogí y ahora está muerta. Ahora está muerta, ahora está muerta y no puede hablar...”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="LINE-HEIGHT: 115%; FONT-SIZE: 12pt"&gt;Sentí que la voz se acercaba a mi espalda, pero me giré y el hombre estaba lejos. No me detuve cuando la &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;autoconversación&lt;/i&gt; se convirtió en un verdadero grito: “Ahora está muerta y no tiene memoria, ahora está muerta y no puede hablar”. Entonces, súbitamente se hizo el silencio más profundo que jamás he escuchado. Supe con absoluta certeza que sus labios se habían detenido por fin, que no llegaban más palabras a su boca. Decidí darme la vuelta y me paré. Tardé en localizarlo en la lejanía, bajo la luz amarilla de una farola, con su sombra de espejo perfecto oculta bajo los pies. Y me vio, sé que me vio porque sentí sus ojos en los míos a pesar de la distancia. Los sentí como no los había sentido antes, a un metro escaso el uno del otro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="LINE-HEIGHT: 115%; FONT-SIZE: 12pt"&gt;Entonces volvió a gritar: “Un Sargento Primero de la Legión nunca pierde la cabeza, un Sargento Primero de la Legión nunca pierde la cabeza...” Creo que me lo dijo a mí, como reprochándose su comportamiento. Lo repitió tres o cuatro veces y luego volvió a la letanía, más incontenible que antes –“ahora está muerta…”-. Se me ocurrió que era un castigo de la conciencia, una muerte por omisión y un remordimiento que lo había condenado a la locura. Pensé en la letanía delirante y repetitiva que no lo dejaba vivir. En su cerebro mandando palabras irrefrenables a sus labios, incapaces de decir cualquier otra cosa. Y en sus sueños, en sí hablaría o en si sus labios seguirían pronunciando palabras calladas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="LINE-HEIGHT: 115%; FONT-SIZE: 12pt"&gt;Me dije a mi mismo que aquella voz se habría quebrado por el uso perpetuo, no&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;por el alcohol. Prefería pensar así, aunque sólo fuera porque me parecía más literario. Tras unos segundos, giré sobre mis pasos y me encaminé a casa con la cabeza llena de pensamientos, con una &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;autoconversación&lt;/i&gt; interna de las que me hubiera gustado escuchar en otra persona. Porque, claro, siempre es mejor en otra persona.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="LINE-HEIGHT: 115%; FONT-SIZE: 12pt"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="LINE-HEIGHT: 115%; FONT-SIZE: 12pt"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-3590417841089527639?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/3590417841089527639/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/06/los-pensamientos-ajenos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/3590417841089527639'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/3590417841089527639'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/06/los-pensamientos-ajenos.html' title='Los pensamientos ajenos.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-9135447469147922173</id><published>2011-06-15T07:15:00.000-07:00</published><updated>2011-06-15T07:31:40.447-07:00</updated><title type='text'>Sí a los indignados, no a los energúmenos.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Las formas determinan el contenido. No es que seamos especialmente superficiales, o que nos dejemos llevar por las apariencias. Es sencillamente, que la forma de expresar las ideas puede llegar a pesar más que su significado real. Por eso, cuando veo lo sucedido frente al parlamento catalán, no puedo sentir más que rechazo, porque no me siento representado. Y vergüenza, por si se me identificase con aquellos elementos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Ver a los parlamentarios sacudidos, lapidados –con todo lo que esté a mano-, escupidos, pintados con spray es una mala propaganda. Es tan mala que no quiero creer que tenga nada que ver con el movimiento del 15-M, desde luego no con sus inicios. Y es que las expectativas se han empañado: hay una gran diferencia entre manifestantes y turba. Una diferencia que delimita la frontera entre el respeto y el desprecio, pues quien respeta provoca respeto y quien desprecia provoca desprecio.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Desde un principio me avine a las reivindicaciones que nacieron en la&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;Puerta del Sol. Al igual que muchos, estuve allí, haciendo fuerza cuando lo consideré necesario; cuando un desalojo hubiera sido un atentado contra las libertades democráticas. Me escandalizaron las cargas desproporcionadas de los Mossos d´Esquadra. Me alegré cuando se decidió extender la iniciativa a los barrios y devolver la normalidad a las plazas principales. Sin embargo, hoy, por primera vez, tengo que hacerme a un lado. Tengo que ponerme al margen y decir que, al igual que hay otra manera de hacer política, hay otra manera de reclamarla.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Por decirlo en una frase: no hay que dar motivos. Porque nadie consideró adecuadas las cargas de la plaza de Cataluña, pero cualquiera entendería acciones similares en las circunstancias actuales. Es verdad que lo que se pide es justo, pero, si queremos que se nos escuche, debemos ser prudentes. No podemos ignorar que esos a quienes se increpa y agrede son los representantes de quienes les votaron. Y su voz es tan legítima como la nuestra.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Es sólo una cuestión de respeto y de organización. El problema es que lo primero es fácil de perder cuando se juntan más de cinco personas –qué le vamos a hacer, es cosa del género humano- y lo segundo es difícil de conseguir cuando se juntan más de cinco personas –lo dicho-. Por eso el 15-M sorprendió al principio, por lo civilizado y por lo controlado. Nada de violencia, sólo palabras, todas al mismo volumen y con la misma validez. Así es fácil que te escuchen y es fácil escuchar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;En consecuencia, no me queda más remedio que intentar convencerles de que la violencia va en contra del espíritu mismo del movimiento. Son, de hecho, incompatibles. Así que no confundamos aquellas reivindicaciones con los insultos de hoy. Porque dudo mucho que las personas sean las mismas. Es más, puede que sólo sean ladrones de razones para liarse a guantazos y volver a casa creyéndose revolucionarios. Que se lo hagan mirar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Y, a raíz de todo esto, vuelve a mí un miedo que ya me planteé cuando se levantaron los campamentos. Entendí a quienes quisieron irse y yo mismo estuve de acuerdo. El ambiente se había enrarecido y habían acudido unos cuantos agregados de dudosa conducta, aunque también era un buen punto de organización; un cuartel general. En cambio, ahora se echa en falta aquella sensación de unidad y a los portavoces que informaban del parecer colectivo y consensuado. No creo que haga falta un sitio físico concreto –está claro que ayuda-, pero sí una entidad que represente e integre al movimiento original. Sé que es peligroso, que se producirían luchas de poder y que se desvirtuaría parte de la espontaneidad que tanta legitimidad proporcionaba. Pero no se me ocurre otra manera de desvincular las acciones violentas de las reivindicaciones justas y necesarias.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Yo sólo puedo reiterarme. Sí a los indignados. No a los energúmenos.&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-9135447469147922173?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/9135447469147922173/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/06/si-los-indignados-no-los-energumenos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/9135447469147922173'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/9135447469147922173'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/06/si-los-indignados-no-los-energumenos.html' title='Sí a los indignados, no a los energúmenos.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-5268978908882854136</id><published>2011-06-08T04:33:00.000-07:00</published><updated>2011-06-08T04:35:27.497-07:00</updated><title type='text'>El día que vi un muerto.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Una de las cosas buenas de ir cumpliendo años es la acumulación de recuerdos. También lo es la posibilidad de ver las cosas con perspectiva, con un enfoque que no podríamos haberle dado en su momento. En este sentido, la mayoría de las personas tiende a ser más analítica, más reflexiva. Yo, por el contrario, me vuelvo más literario, más cinematográfico y más fantasioso. A veces, casi puedo descubrirme poniendo banda sonora a ciertas imágenes del pasado. Y no una banda sonora cualquiera, sino de las de orquesta sinfónica, con viento, cuerda y timbales si la situación lo requiere.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Cuanto más se aleja en el tiempo el momento rescatado, más onírico se vuelve. Quizás ahora nos llamen la atención los recursos utilizados en el cine clásico para delimitar los flashbacks; esas ondulaciones, esos bordes desenfocados, pero no se alejan tanto de mi realidad. Claro, tengo que decir que me he criado en brazos de Ingrid Bergman, Veronica Lake o Joan Fontaine. Y tampoco puedo obviar que siempre quise ser una mezcla de la chulería irónica de Bogart, la elegancia de Cary Grant y la apostura de Gregory Peck. Aspirar a ser Paul Newman hubiera sido frustrante.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Así pues, confirmando lo anterior y asumiendo el fracaso de mis aspiraciones –tan sólo he logrado ser yo-, reconozco ver ondulaciones y desenfoques en mis recuerdos. Pronto serán en blanco y negro, supongo. Personalmente, me adaptaré a lo que venga y recibiré con ilusión cualquier efecto que añada brumas y misterio a mis tan normales vivencias. Porque, por mucho que me gustase, no he vivido una existencia azarosa, plena de lugares exóticos y aventuras extraordinarias. Pero si he vivido mi apacible normalidad como un fascinante exotismo y mi rutina como una aventura constante. Los hay que verán conformismo en esta actitud, yo sólo veo una personalidad abstraída.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Por eso no sé muy bien cómo viví aquel día. Si sentí exactamente lo que recuerdo o si realmente el ambiente era tan gris y el aire tan húmedo y pesado. Era, esto es seguro, un día de septiembre de mis dieciséis o diecisiete años. El verano iba en declive y las tardes se acortaban con una persistencia enfermiza. Yo pasaba la tarde con mis amigos en la playa de Muchavista y éramos los de siempre, los que quedábamos allí durante ese mes de transición. No había apenas nadie en la arena y menos en el agua. Recuerdo unas nubes densas, entretejidas en jirones grises como el acero y blancos opacos. El mar estaba oscuro y sólo la espuma de unas olas considerables le restaba algo de su apariencia metálica.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;En mitad de aquella densa atmósfera de bochorno nublado, se escuchó un grito. Creo que fue el nombre del muerto. Lo gritaba su mujer, o tal vez fue su hija, que también estaba. No sé si porque no salía o porque lo vieron flotar entre las corrientes. Tampoco recuerdo si nosotros lo vimos en esa situación, pero sí estoy seguro de que nos pusimos en tensión. Soy incapaz de rememorar cómo lo sacaron y sé que estábamos a cierta distancia. Hablamos de ir y de no ir. Pusimos sobre la mesa el morbo de la muerte y la curiosidad adolescente. Vimos al muerto como un ser anónimo y yo lo deshumanicé por completo. Me pudo la curiosidad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Al poco vino el SAMU. Atendieron al hombre tendido sobre la arena. El cuerpo se sacudía a cada presión que ejercían sobre su pecho. Estábamos lejos, pero podía ver cómo las piernas se movían. Llegué a creer que había vuelto a la vida, que lo habían conseguido. Qué las caras de sus familiares se transformarían y que aquello sólo sería un accidente, un susto, como suele decirse. La reanimación duró bastante tiempo, pero no sirvió para nada. Cuando los sanitarios se retiraron despacio, sus gestos de impotencia eran evidentes. La mujer se derrumbó y cayó de rodillas en la arena. Luego debieron llevársela a la ambulancia, porque recuerdo ver el cuerpo tendido en una arena pálida y desierta. Entonces fue cuando cometí el error de acercarme.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Una amiga y yo decidimos ir. Ella más por acompañarme y yo poseído por no sé qué siniestro impulso. Anduvimos por la orilla, como si paseáramos hasta cubrir la distancia que nos separaba del cadáver. Yo lo miré y me arrepentí de por vida. Supongo que no era nada más que un muerto, que no tenía mayor trascendencia, pero en absoluto lo sentí así. Aquel hombre que acababa de morir no tendría más de cincuenta años. Su cuerpo amoratado estaba manchado de arena. Sé que no lo vi –o tal vez espero no haberlo visto-, pero recuerdo su piel llena de venas azules. Nunca he podido olvidarlo, aunque sólo fuera fruto de mi imaginación o del nerviosismo culpable que me hervía en la frente.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Tomé a mi amiga del brazo y tiré de ella sobre nuestros pasos. Quería alejarme de allí. Sólo podía repetir –no sé si de viva voz o sólo de pensamiento- una letanía que aún hoy sigue vigente: “no tenía que haber venido, no tenía que haber venido, no tenía que haber venido…” Sea como fuere, conseguimos regresar con los demás. Pasados unos instantes de silencio, les comenté mi impresión, mi terrible impresión, y me amonestaron con un “te lo dijimos”. Nada de reproches, nada de malas caras. Si acaso una vergüenza compartida cuando volvieron a escucharse los llantos en la lejanía.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Ya tenía lo que quería. Ya había visto un muerto. Y ya no lo olvidaría jamás. Claro que tampoco olvidaría mi culpabilidad por lo morboso e insensible de mi conducta. Ni el aspecto del cuerpo blanco y morado sobre la arena, con el bañador mal puesto y los brazos caídos a los lados. Entonces pensé que un muerto sólo tiene la dignidad que le dejan tener quienes lo tratan. Y quizás no sea más que un trozo de carne inerte, pero fue el envoltorio de un alma -o como quiera que se llame lo que nos hace ser quienes somos-. Sólo por eso merecía mi respeto. Por no hablar de sus familiares y del tremendo trance que estaban pasando.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Cuando se lo llevaron ya no quise mirarlo, como si eso fuera a borrar lo anterior. Pero me sirvió para saber que nunca más quería ver otro, porque un muerto no es un muerto, es la imagen de quien fue. Y no hay nada más horrible y más incongruente que ver a una persona sin vida. Porque no puede ser, porque parece imposible que no esté vivo. Y, sin embargo, se nota. Se siente su ausencia, estando tan presente físicamente. Creo que es eso lo que llama la atención: el misterio de dejar de ser. El interrogante de no saber qué ha sido de esa persona. La negativa de aceptar que haya podido desaparecer sin más y el deseo de creer que puede existir sin su cuerpo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Yo no lo creo, lo que me tranquiliza para conmigo y me intranquiliza para con quienes quiero. Sin embargo, de ese día aprendí que existe algo que de repente se desvanece. Y que la memoria es algo que permanece, que se transforma y se ambienta para alertarnos de nuestros errores y aciertos. Aquel fue un día sombrío y gris, no por las nubes, sino por un hecho dramático y una decisión equivocada. La curiosidad se alimenta de la inexperiencia.&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-5268978908882854136?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/5268978908882854136/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/06/el-dia-que-vi-un-muerto.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/5268978908882854136'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/5268978908882854136'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/06/el-dia-que-vi-un-muerto.html' title='El día que vi un muerto.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-5748413645294124390</id><published>2011-06-01T04:46:00.000-07:00</published><updated>2011-06-01T04:50:02.978-07:00</updated><title type='text'>Sonreír al vacío.</title><content type='html'>&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Todos hemos pensado alguna vez en nuestra propia muerte. Será cosa del ser humano, que es así de previsor y morboso al mismo tiempo. Además, solemos pensar en ella como si pudiésemos verla una vez fallecidos, como si pudiésemos controlar quién va o deja de ir al funeral, quien cambia la sonrisa por falsas lágrimas y quien intenta sonreír a pesar de todo –no hay mayor manifestación de tristeza que una sonrisa en mitad del llanto-. El asunto es bastante absurdo para un ateo de nacimiento como yo. Sé que no veré lo que me suceda. Simplemente dejaré de ser y los residuos que queden de mí serán eso; residuos. Reciclables en el mejor de los casos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;No he tenido miedo al pensar en la muerte, tal vez porque no tengo necesidad de hacer balance más allá de mi último aliento. Lo que importa es el presente, mi conciencia en este momento. No tengo que justificarme ante nadie que no sea yo. Y yo soy el más exigente, créanme. Por eso andaba tranquilo por la vida, con la absoluta seguridad de que no tengo que ganarme el paraíso, sino construirlo mientras esté vivo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Pero no pensaba en la vejez. Tal vez por juventud, tal vez por falta de referentes de ancianidad propiamente dicha. Mis cuatro abuelos viven y, hasta hace escasos años, lo hacían en plenitud de facultades. Eran totalmente independientes, hacían la vida que puedo hacer yo y, en algunos casos, cosas que ni yo puedo hacer. Sin embargo, en unos meses, lo que había sido la cumbre de su vida empezó a convertirse en la ladera de bajada. Tras alcanzar una vida cómoda y un descanso bien merecido, se les presentaron los contratiempos en forma de enfermedad. Una enfermedad de las que no se superan, de las que se quedan a vivir contigo. Un final malo para una gran película.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Ahora ya no pienso tanto en mi muerte. Ya no me imagino frio dentro de la caja, vestido como quiero que me vistan –bien en exceso-, o ardiendo en el crematorio. Ya no imagino quién irá o dejará de ir al tanatorio. Ni si reirán o llorarán. En cualquier caso espero que sean sinceros y honestos, hagan lo que hagan. Ahora me ocupó pensando en mis manos arrugadas, en mi voz algo quebrada, en mi cuerpo marchito y en mis movimientos torpes e imprecisos. Me pregunto si esa pátina que adquieren los ojos de los ancianos me impedirá ver el mundo del mismo color que hoy, o si me seguirán fascinando todas las cosas pese a haberlas vivido hasta la saciedad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;En este sentido, me tranquiliza saber que el hombre es un ser insaciable por naturaleza. No soportaría perder el ánimo, las ganas de vivir o cómo quiera llamarse. Pero, sobre todo, pienso en la memoria. En qué es mejor, si perderla o tener que vivir en ella. Porque tiene que ser fácil caer en la melancolía, en la sensación de que todo lo bueno ya se ha vivido. Y ese, sin duda, será el detonante del declive, si no tenemos alguna otra ayuda sanitaria. Porque al final sólo existe el presente. Y eso es muy duro, pues una persona es la suma de sus recuerdos. Y sus recuerdos son el pasado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Así que, de momento, no he decidido si quiero recordar o no. Espero tardar mucho en decidirme. Aunque siempre queda otra opción: una de mis tatarabuelas perdió la cabeza años antes de morir y mezcló toda su vida en un presente continuo. Vivía con sus hijos y con sus padres, con su marido fallecido y con sus nietos recién nacidos. Veraneaba en una casa que habían vendido hacía años y recogía los frutos imaginarios de árboles ya estériles. Pagaba con dinero que no existía y sonreía al vacío de vez en cuando. No me desagrada. Quizás no esté tan mal esa solución. Yo siempre he sido muy de sonreír al vacío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema es saber cuándo empezar a hacerlo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-5748413645294124390?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/5748413645294124390/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/06/sonreir-al-vacio.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/5748413645294124390'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/5748413645294124390'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/06/sonreir-al-vacio.html' title='Sonreír al vacío.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-6626868291080925622</id><published>2011-05-25T06:58:00.001-07:00</published><updated>2011-05-25T06:58:52.532-07:00</updated><title type='text'>¿Y ahora qué?</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;¿Han servido para algo las movilizaciones del 15 de mayo? Es obvio que sí. Lo que no sabemos muy bien es para qué, pero no se preocupen, es cuestión de perspectiva. Sigo pensando que todo lo vivido en la Puerta del Sol y en muchas plazas españolas durante la pasada semana no va a quedar en nada. No va a ser una resaca de ilusiones, con el consiguiente dolor de cabeza y sequedad de boca. Al contrario; las decepciones sirven para despejar las ideas y para pronunciar cosas que antes se hubieran quedado sin voz.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Sí, he dicho decepción. No creo que nadie me lo pueda discutir, no creo que nadie diga: “es más de lo que esperábamos”. Porque es mucho menos. No sólo ha triunfado un partido generalista, sino que ha triunfado un partido generalista de derechas. No sólo ha perdido votos el PSOE, sino que esos votos no han ido en proporción a otros partidos minoritarios. Como ven, nada suena a objetivos cumplidos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Así pues, sólo queda asumir la situación y decidir hasta cuando se prolongan las acampadas. En lo referente a asumir la situación, echo en falta propuestas y un comunicado oficial del movimiento que exprese su opinión acerca de los resultados. Echo en falta visión de futuro. Y en esa visión de futuro es en donde entra la discusión sobre permanecer o no acampados durante más tiempo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;A priori, el comportamiento de los acampados y de los manifestantes ha sido modélico. Se ve que no éramos cuatro borrachos, ni siquiera del entorno de ETA –qué desilusión- como dijo un fantoche en la radio de los obispos-. Nada más lejos, éramos y somos jóvenes –y no tan jóvenes- con estudios universitarios, venidos de distintas y numerosas disciplinas y con una política de respeto absoluto entre nosotros y para con los demás ciudadanos que no participan de las protestas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Sin embargo, los comerciantes en Sol ya se quejan. Y los &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;indignados&lt;/i&gt; intentan minimizar el efecto negativo que la acampada pudiera provocarles. Se retranquean las líneas que delimitan la zona de acampada, se quitan carteles de escaparates y se sigue limpiando la plaza a diario. Pero no es suficiente. El problema radica en que no puede haber una prolongación coordinada del movimiento sin un “cuartel general”, pues en eso se ha convertido el kilómetro cero.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Ahora es tiempo de debatir, de tomar perspectiva y distanciarse para ver la influencia en las elecciones y la vigencia de lo exigido. Sobre todo, es tiempo de no caer en el olvido. Es cierto que no se ha conseguido lo que se pedía –como muestra, un Camps-, pero el margen era escaso. Los hay que dicen que incluso se ha perjudicado a la izquierda, pero los que dicen eso no quieren la misma izquierda que quienes se han manifestado. Porque sería un comportamiento idéntico al que tienen los votantes de la derecha, es decir: el voto por inercia. Un voto irresponsable y acrítico. Un voto que igual podría ser para un partido político que para un equipo de fútbol. “Yo quiero que ganen los míos, sea el PP o sea el Real Madrid”. Y eso es una estupidez, porque perdemos todos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;En el artículo anterior dije que prefería ilusionarme, que me daba igual el jarro de agua fría. Pues bien, sigo pensando igual. Es más, creo que el mencionado jarro me ha servido para despejarme y estremecerme. Porque los objetivos a los que se aspira son muy elevados –si no lo fueran, no tendría sentido-. Y, como ya dije, creo que esto es el primer paso. Un paso que consiste en hacer visible lo que todos vemos y dejamos correr. El paso de enfrentarse a la vergüenza de reconocer que nos representan delincuentes en nuestras instituciones y que las decisiones económicas no las toma el gobierno, sino los bancos. Dicen que darse cuenta del problema es el inicio de la solución.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Personalmente, haré todo cuanto esté en mi mano para que las reivindicaciones se mantengan y no se olviden. Porque creo que son, no sólo justas, sino necesarias. No sólo hay que ir para decir: “estuve allí”. Hay que ir con la conciencia de que podemos cambiar la realidad, porque, si de todo esto no sale nada, preferiremos no haber estado.&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-6626868291080925622?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/6626868291080925622/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/05/y-ahora-que.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/6626868291080925622'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/6626868291080925622'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/05/y-ahora-que.html' title='¿Y ahora qué?'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-8599865486931306601</id><published>2011-05-18T08:19:00.000-07:00</published><updated>2011-05-18T08:35:59.396-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='15 de mayo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='manifestación'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='democracia real'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='15m'/><title type='text'>Un voto de confianza.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Es normal que la gente se canse de los políticos, lo raro es que haya tardado tanto. No parece razonable que el Estado pague con dinero público los desmanes de los bancos. No se entiende que los beneficios fueran privados y la deuda sea pública. Y tampoco se entiende que un partido de apellido “socialista” defienda semejantes medidas, a no ser que termine por promulgar leyes sociales para ricos arruinados. Que todo puede ser, visto lo visto.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;A lo anterior podemos unir la alternativa de gobierno, es decir, el Partido Popular, cuyas listas electorales se confunden con las listas de imputados en uno y otro juzgado. Y, si se trata de hacer propuestas, mejor no contar con ellos. Si acaso alguna descalificación gratuita o algún comentario ingenioso y pretendidamente gracioso. Porque son unos tipos alegres y ocurrentes -¿han visto a alguien más sonriente que Camps?-. Sólo con los chistes de Aznar se podría hacer un recopilatorio que sonrojaría a Martes y Trece.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;El problema es que, pasado un cierto tiempo, pasan de hacer gracia a dar pena. Y no es que nadie se compadezca de ellos, sino que nos avergüenzan. No es sólo que no encontremos un referente en nuestros políticos, es más bien que los despreciamos. Se tiene la justificada imagen de que carecen de cualquier vocación de servicio a la sociedad. Se los ve como una panda de vagos, trepas y aprovechados, cuando no delincuentes. Y así es muy complicado sentirse representado, a no ser que ustedes se identifiquen con algún calificativos de los anteriores.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Por eso, el día 15, se organizó una manifestación que no pertenecía a ningún grupo político. Por primera vez, en mi corta memoria, no vi banderas de uno u otro partido, ni representación política de ningún color. Ni siquiera había curas, que últimamente salen más con pancartas que con pasos de Semana Santa. Se trataba, al menos en principio, de una manifestación pública del hartazgo político de los ciudadanos. Ciudadanos de todos las tendencias políticas y de cualquier confesión. No había ninguna premisa, salvo la denuncia de una situación insostenible.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Al día siguiente la manifestación no ocupó portadas, a pesar de ocupar literalmente desde la Plaza de Cibeles hasta la Puerta del Sol. Tampoco tuvo especial eco en los medios audiovisuales. Es más, se intentó desprestigiar, sobre todo desde las tribunas de extrema derecha que tanto triunfan últimamente. Se llegó a decir que todo era cosa de Rubalcaba –el hombre, que se aburre-. Mi impresión personal es que la escasa repercusión informativa venía precisamente de la falta de un apoyo político. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Es posible que la mayoría de personas que integró la protesta fuera de Izquierdas. Resulta lógico, tratándose de una manifestación en contra de la clase política. Si hubiera sido de ciudadanos de Derechas, la marcha habría sido de apoyo a Camps –cada uno vota a quien mejor lo representa-. En cualquier caso, no había una ideología oficial y eso es lo que los legitima. No defienden los colores de uno u otro bando político, sino los propios de la ciudadanía. Llaman la atención de que nuestros intereses y los de nuestros políticos han dejado de coincidir, de que se ha creado una nueva clase social que obra en contra de su función natural de servicio público.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Y lo más curioso es que el movimiento de protesta está capitaneado por jóvenes, por esos jóvenes presuntamente pasotas y desvinculados de la política. Llevábamos años escuchando la escasa implicación social de las nuevas generaciones y ahora nos encontramos con todo esto.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;No tengo ni idea de cómo terminará la acampada de Sol. No lo voy a calificar de revolución, ni siquiera estoy seguro de que sea un “movimiento”. Prefiero verlo como una iniciativa, como el principio de un cambio. Sí, ya lo sé, a lo mejor mañana muero de un ataque de optimismo, pero me gusta hacerme ilusiones. Prefiero mil veces morir ilusionado a vivir desencantado. Y me gusta pensar que no soy el único, qué somos muchos. Porque es la única manera de cambiar la situación.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Ahora sabemos que la gente no sólo va a la Puerta del Sol a comerse las uvas y a desear cosas. A veces también va con la intención de comerse el mundo y luchar por lo que desea.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Démosles un voto de confianza. A ellos sí.&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-8599865486931306601?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/8599865486931306601/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/05/un-voto-de-confianza.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/8599865486931306601'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/8599865486931306601'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/05/un-voto-de-confianza.html' title='Un voto de confianza.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-2181355492968596122</id><published>2011-05-11T07:20:00.000-07:00</published><updated>2011-05-11T07:21:22.352-07:00</updated><title type='text'>La justicia es/va ciega.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Llevo toda la semana escuchando crónicas políticas acerca de ilegalizaciones de partidos políticos. En ellas se pueden leer las más variopintas barbaridades, las más ingeniosas demagogias y los razonamientos menos racionales. No es que no sean entretenidos, ni siquiera es que sea un tema banal. Al contrario, se trata de un problema muy serio, demasiado serio para el calor que hace. Porque la justicia puede ser refrescante, frívola y aturdidora como un &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Dry Martini&lt;/i&gt;. Sobre todo en Murcia.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Así que dejémonos de Tribunales Supremos y de jueces del Constitucional y paseémonos por la pintoresca Audiencia Provincial de Murcia. Hasta allí llegó el recurso de un conductor condenado por conducir ebrio, saltarse un control de alcoholemia y protagonizar una trepidante persecución con la Policía. A priori parece una condena razonable, pero el condenado se sabía eximido de la pena. Qué les voy a contar; en ocasiones uno siente que el mundo va en su contra, que es un incomprendido en posesión de la razón. O peor aún, poseído por la razón. Precisamente debió ser esa certeza la que lo llevó a recurrir una sentencia, cuanto menos, comprensible.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Imagino que los jueces de la Audiencia leyeron el caso y se rasgaron las vestiduras –las togas, para más señas-. Para ellos el caso estaba claro, pues no dudaron en calificar de “absurda” la resolución dictada por el juez de primera instancia. ¿Cómo podía condenarse a semejante as del volante? Desde mi posición de lego en lo jurídico, debo suponer que el problema es que el conductor no llegaba al 0,60 necesarios para considerarse delito, aunque basta con el 0,45 y el testimonio de los agentes –por no hablar de saltarse un control y huir de la Policía-. Pero desde mi simpatía hacia los jueces que nos alegran la vida, prefiero ver admiración, casi devoción, por el hábil automovilista borracho.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Me explico. Se le exculpa por “ser capaz de llevar a cabo una conducción plena de pericia y velocidad”. No importa que los agentes declararan que no era capaz ni de tocarse la nariz o de contarse los dedos de las manos. Y no importa porque: “fue&lt;span style="mso-bidi-font-size:14.0pt;mso-bidi-font-family:Arial"&gt; capaz de mantener mínimamente el control de su vehículo mientras tomaba las curvas a gran velocidad y hacía incluso derrapajes utilizando el freno de mano”. Claro que sí –añado yo, contagiado por el entusiasmo-, ese tio era bueno. ¿Qué digo? Ese tío era muy, muy bueno.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Ya veo a los jueces imaginándose la persecución en plan cinematográfico, con planos cortos de los cambios de marcha, los tirones del freno de mano y los trompos. Las ruedas chirriando sobre el asfalto, los haces de los faros zigzagueando como cuchillas en la oscuridad de la noche. Los destellos de las sirenas policiales reflejándose en el retrovisor y, a su vez, en los ojos turbios del perseguido. “Cómo mola” dirá el magistrado de turno, mientras piensa en colgar toga y puñetas para dedicarse a la vida pirata –que es la vida mejor-.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Así pues, el razonamiento es el siguiente: “Tan borracho no estaría si conducía tan bien”. O, aun mejor: “Condujo tan bien, con tanta habilidad, que ¿qué más da si iba borracho?”. Da igual que se salte cinco o seis semáforos, que derrape, que haga trompos, que se evada de un control policial y huya a toda velocidad. Es más, se libra porque iba borracho. Esa es la eximente, porque no lo duden, si hubiera estado sobrio, lo habrían condenado. Pero, claro, tiene merito hacer todo eso cuando no debería ni poder hablar. Así piensan los jueces.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Sirva, por tanto, esta breve reflexión a modo de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Dry Martini&lt;/i&gt; contra el panorama de Bildu, etarras y compañía. Hoy tengo demasiado calor como para pensar en cosas graves y sin ninguna gracia añadida. Todos hemos escuchado que la justicia es ciega. Ahora también sabemos que &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;va ciega&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;(Perdón por el chiste).&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-2181355492968596122?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/2181355492968596122/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/05/la-justicia-esva-ciega.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/2181355492968596122'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/2181355492968596122'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/05/la-justicia-esva-ciega.html' title='La justicia es/va ciega.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-3285575781120220696</id><published>2011-04-27T05:47:00.000-07:00</published><updated>2011-04-27T05:49:10.243-07:00</updated><title type='text'>Las raíces del miedo.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Cuando era pequeño prestaba más atención a las pesadillas. Quizás las tomara más en serio. Lo cierto es que me resultaba difícil conciliar el sueño tras una pesadilla sin pensar en cosas que dieran lugar a otra. Tampoco nada del otro mundo, no era un niño de miedos complicados. Nada más allá de momias descarnadas, de muertos putrefactos, de emparedados o de una sombra sentada a los pies de la cama. Un repertorio bastante cerrado que, desde la distancia, me produce dos reacciones. Por un lado una curiosidad tintada de paternalismo y, por otro, un terror profundo pero atenuado. Algo que ya no duele de pura costumbre.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;La curiosidad viene de lo estático de todos esos miedos. No había acción. Yo no esperaba que el muerto de turno sacase un brazo desde su escondrijo y me asiera para atacarme. No, ni siquiera creo que fuesen muertos con capacidad de moverse. Y así reaccionaba yo también. En mitad de la oscuridad, con los objetos familiares convertidos en grotescos bultos desconocidos, me cubría la cabeza con la sábana y me quedaba quieto. A veces dejaba de respirar para asegurarme de que sólo yo respiraba en la habitación. Luego pensaba que ni los muertos ni los fantasmas respiran, pero el miedo a escuchar otra respiración a mi lado no cedía. Si acaso se intensificaba.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;No quería darme la vuelta. Dejaba que el sudor frío empapara la almohada hasta hacerse molesto. Prefería la incomodidad al contacto con el intruso. Me daba por pensar en sus ojos abiertos, vacíos de vida. Los recuerdo vidriosos en mi imaginación, casi falsos de tan cristalizados. Tampoco se me escapaba su piel llagada y sus labios cuarteados. Pero no se me ocurría pensar en el olor, pues eso me hubiera tranquilizado. No, mis muertos eran asépticos e inodoros, pero terribles. Terribles por su hieratismo, por su inmovilidad, como la sombra sentada a los pies de la cama. Sólo observan, y ni eso. Sólo están, aunque queden fuera nuestra vista. Eso los hace aún mas inquietantes. Todavía no sé si tiene que ver con el miedo a lo oculto o con el miedo a la muerte.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;La otra sensación, el terror adormecido, me viene de la evocación. Me viene porque con la edad cambian los miedos, pero no los absurdos. Confundimos el miedo con la preocupación. Tenemos miedo a perder a nuestros seres queridos, miedo a la soledad, a no tener medios para vivir o para mantener lo que ya tenemos. Existe un miedo basado en lo posible. A primera vista no encontramos semejanzas con el miedo infantil. No diríamos que se trata de terror. Por eso sé que si dejo de pensar en lo cotidiano y rememoro aquellas imágenes, sentiré algo que no sé explicar. Porque no es racional. Volverá el sudor frío, el latido del corazón en la sienes y, lo más importante, la inmovilidad como defensa. El terror paraliza.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Entonces me envuelvo en el manto de la racionalidad y me digo que el miedo a la oscuridad viene del pasado, de cuando nos acechaban los peligros en bosques oscuros. De cuando no existían la electricidad ni las velas y se dormía al raso. Y el resto, la puesta en escena, le compete a la muerte, que al fin y al cabo simboliza lo desconocido. Lo más desconocido, vaya. Y al final todos los miedos –los racionales y los irracionales- tienen algo en común; la incertidumbre. El desconocimiento.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Pasada la infancia, creemos saberlo todo. Los muertos no se levantan y se acuestan en tu colchón –sería un engorro-, los fantasmas no existen y la sombra a los pies de la cama es un montón de ropa –soy muy desordenado-. Sea como fuere, aunque no nos demos cuenta, nuestros nuevos miedos tienen que ver con lo mismo de siempre. Muerte, indefensión, incertidumbre, debilidad y soledad, lo único que con aspecto de enfermedad o de hipoteca, de paro, de crisis, de problemas de autoestima y demás cosas aburridas y terrenales.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Acabamos convirtiendo una buena película de terror en un &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;telefilm&lt;/i&gt; de sobremesa. Eso hace la edad con nuestras pesadillas. No les cuento lo que hace con los sueños.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; (Eso sí que da miedo).&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-3285575781120220696?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/3285575781120220696/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/04/las-raices-del-miedo.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/3285575781120220696'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/3285575781120220696'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/04/las-raices-del-miedo.html' title='Las raíces del miedo.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-8559991394736191307</id><published>2011-04-20T08:50:00.000-07:00</published><updated>2011-04-20T08:54:30.427-07:00</updated><title type='text'>Sagrado Tribunal Supremo.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Acabo de leer que el Tribunal Supremo ha dado la razón a aquella profesora de Religión a la que despidieron por estar divorciada. Ahora le devolverán su puesto de trabajo y podrá continuar con su vida al margen de la moral católica. Y me parece bien, sino fuera porque todo el asunto, desde su raíz, es un despropósito.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Supongo que no soy el primero en preguntarse por la razón de que exista una asignatura llamada &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Religión y Moral Católica&lt;/i&gt; en el marco de una enseñanza pública laica. No obstante, reconozco el profundo arraigo del catolicismo en nuestro país. Entiendo la profesión de una religión concreta y respeto las expresiones públicas que correspondan al ejercicio de la fe de cada cual. Pero no por parte de un organismo oficial.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Vivimos en un estado aconfesional. Las instituciones públicas no profesan una u otra religión. Tenemos libertad religiosa como tenemos libertad política. A todos nos escandalizaría que se impartiera una asignatura de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Ideología Comunista&lt;/i&gt; o de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Fundamentos Sociales de la Derecha Española&lt;/i&gt;. Sin embargo, estamos tan acostumbrados a la asignatura de Religión, que nos parece razonable, cuando en realidad está fuera de lugar. La educación religiosa, al igual que valores políticos, pertenece al ámbito privado. (Por no hablar de que, cada vez más, tanto lo uno como lo otro son una cuestión de fe).&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Los defensores de que se mantenga la asignatura arguyen que existe la de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Alternativa a la Religión&lt;/i&gt;, o lo que es lo mismo: una perdida de tiempo para los alumnos y un &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;marrón&lt;/i&gt; para el docente de turno. No debería de existir una alternativa a la religión porque no debería de existir un adoctrinamiento religioso en la educación pública. Otro argumento de los favorables es que se facilite una clase de religión según la fe de cada alumno. Es decir, profesores de religión católica, musulmana, judía, protestante, budista, hindú… Y para mí, un profesor de ateísmo –un tipo descreído, frío y racional, con un dilatado curriculum de empirismo…-. En definitiva, un absurdo de proporciones bíblicas, si me permiten el chiste fácil.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Se mire por donde se mire, la inclusión de esta asignatura genera desigualdades a todos los niveles. Desde los alumnos confinados a la &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Alternativa a la Religión&lt;/i&gt;, pasando por los de otros cultos no reconocidos en la docencia, hasta los propios profesores que han estudiado una oposición. Porque, aunque no lo crean, los profesores de Religión imparten clase en un centro público sin haber superado ninguna prueba oficial -es lo que tienen los cargos de designación divina-. Son elegidos por la Diócesis que corresponda mediante una valoración de méritos completamente subjetiva y sin intervención del Ministerio de Educación. Como pueden ver, es mejor conocer a Dios que ser amigo del presidente del tribunal.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Por otro lado, esas dos horas semanales bien podrían cederse a asignaturas elementales como Lengua, Matemáticas o algún idioma extranjero. Incluso podría convertirse en una &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Historia de Las Religiones&lt;/i&gt;. Pero, a pesar de las múltiples posibilidades, el panorama actual es anacrónico, injusto e improcedente, y no tiene visos de cambiar. Sólo nos queda esperar a que la creciente diversidad religiosa termine por provocar el caos. Hasta entonces se impartirán clases de moral (!) católica por personas que no son consecuentes con sus preceptos. España es un país divertido.&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-8559991394736191307?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/8559991394736191307/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/04/sagrado-tribunal-supremo.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/8559991394736191307'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/8559991394736191307'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/04/sagrado-tribunal-supremo.html' title='Sagrado Tribunal Supremo.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-3172651353187486222</id><published>2011-04-13T10:17:00.000-07:00</published><updated>2011-04-13T10:20:16.425-07:00</updated><title type='text'>¿No te da vergüenza?</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"   style="  color: rgb(85, 85, 85); line-height: 15px; font-family:tahoma, 'Trebuchet MS', arial, serif;font-size:11px;"&gt;&lt;p face="Arial, Helvetica, sans-serif" style="margin-top: 5px; margin-right: 5px; margin-bottom: 5px; margin-left: 5px; padding-top: 5px; padding-right: 5px; padding-bottom: 5px; padding-left: 5px; line-height: normal; text-align: justify;  "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Con el tiempo he aprendido a vivir en un estado de felicidad irresponsable. No es que sea mala persona, por lo menos tengo la conciencia tranquila. Es, más bien, que me he insensibilizado del entorno y me he sensibilizado con lo próximo. No podría decir de quién es la culpa, o si sólo es el hastío ante tanta injusticia, que ya estoy saturado. Quizás las desgracias ajenas, y con ellas la conciencia social, necesitan algo de espacio para ser oídas. Esto es, que no haya tantas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p face="Arial, Helvetica, sans-serif" style="margin-top: 5px; margin-right: 5px; margin-bottom: 5px; margin-left: 5px; padding-top: 5px; padding-right: 5px; padding-bottom: 5px; padding-left: 5px; line-height: normal; text-align: justify;  "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;No es la primera vez que lo pienso, la primera vez que descubro una mirada reprobatoria en el espejo. “¿Cómo puedes ser tan feliz con las desgracias que acontecen a la vuelta de la esquina?”. Algo así. Y a ese reflejo inquisidor y aguafiestas no le falta razón. Veo el brillo de la conciencia social en su pupila y vuelvo la cabeza. No me quiero enfrentar a ella y, sin embargo, no hallo remordimiento alguno pasados cinco minutos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p face="Arial, Helvetica, sans-serif" style="margin-top: 5px; margin-right: 5px; margin-bottom: 5px; margin-left: 5px; padding-top: 5px; padding-right: 5px; padding-bottom: 5px; padding-left: 5px; line-height: normal; text-align: justify;  "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Aun así, recurro a la sempiterna excusa del pusilánime; aquello de: “¿Qué voy a hacer yo si sólo soy una persona anónima?” La verdad es que resulta bastante cómodo escudarse en ser sólo una persona anónima, pero omito para mi tranquilidad que los grandes cambios los llevan han llevado a cabo las personas anónimas. Y, aun más, que todos los líderes sociales fueron personas anónimas alguna vez. Lo que ocurre es que es más fácil ser feliz. ¿Y por qué no?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p face="Arial, Helvetica, sans-serif" style="margin-top: 5px; margin-right: 5px; margin-bottom: 5px; margin-left: 5px; padding-top: 5px; padding-right: 5px; padding-bottom: 5px; padding-left: 5px; line-height: normal; text-align: justify;  "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Los que me leen saben bien que tiendo a echarle la culpa de casi todo a los medios de comunicación y a los políticos –que muchas veces vienen a ser lo mismo-. Pero hasta en eso fracaso, pues si realmente quisiera un cambio, también podría luchar para remodelar el actual sistema informativo. Es más, si alguna vez ha habido una situación óptima –por motivos de tecnología, alcance y alfabetización-  para reformarlo, es esta misma.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p face="Arial, Helvetica, sans-serif" style="margin-top: 5px; margin-right: 5px; margin-bottom: 5px; margin-left: 5px; padding-top: 5px; padding-right: 5px; padding-bottom: 5px; padding-left: 5px; line-height: normal; text-align: justify;  "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;De momento sólo tecleo, desde mi cómoda felicidad. Si bien, tengo la controversia, la confrontación de mi complacencia con ese extraño deber, que tiene algo de empatía irracional. Por un lado me siento en el sofá y me dejo acariciar por un suave sol de primavera. Por la ventana entra sin llamar una débil brisa y el aire huele a café y a tormenta futura. Todo es paz, hasta el clic rítmico de cada tecla que pulsa cada dedo amaestrado. Las personas a las que quiero están bien. Y me quieren. Tengo todo cuanto pudiera desear, casi puedo sentir lo bien afinadas que están las cuerdas que sostienen la realidad. Y cómo vibran conmigo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p face="Arial, Helvetica, sans-serif" style="margin-top: 5px; margin-right: 5px; margin-bottom: 5px; margin-left: 5px; padding-top: 5px; padding-right: 5px; padding-bottom: 5px; padding-left: 5px; line-height: normal; text-align: justify;  "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Por otro lado, es encender la tele y todo se torna sórdido. Es abrir el periódico y todo se torna sórdido (aunque más intelectual). Es encender el ordenador y todo se torna sórdido. Entonces me olvido de la realidad, pulso el icono que hace funcionar el procesador de textos y me dedico a evadirme. Aunque a veces se cuelan párrafos como los anteriores. Y sé que me los dicta el mismo tipo que me mira desde el otro lado del espejo. Lo sé porque cuando apago el ordenador y el blanco deja paso al negro, su cara sigue en la oscuridad. A lo mejor yo tengo media sonrisa, remanente de lo escrito, pero él no. Él sigue reprobándome: “¿No te da vergüenza?”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p face="Arial, Helvetica, sans-serif" style="margin-top: 5px; margin-right: 5px; margin-bottom: 5px; margin-left: 5px; padding-top: 5px; padding-right: 5px; padding-bottom: 5px; padding-left: 5px; line-height: normal; text-align: justify;  "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Pues un poco, la verdad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-3172651353187486222?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/3172651353187486222/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/04/no-te-da-verguenza.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/3172651353187486222'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/3172651353187486222'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/04/no-te-da-verguenza.html' title='¿No te da vergüenza?'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-8987423516870389295</id><published>2011-04-06T08:40:00.000-07:00</published><updated>2011-04-06T08:41:45.103-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='rebeldes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gadafi'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libia'/><title type='text'>Libia demodé.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Poco a poco se va apagando el tema libio. Si me permiten el cinismo, empieza a estar demodé. No encuentro otro motivo, porque el conflicto sigue más vivo que nunca. El tira y afloja es la norma en los frentes y, lo que antes avanzaban unos, ahora lo ganan otros. No obstante, las explosiones cada vez hacen menos ruido. ¿Por qué? Pues bien, se me ocurren varias razones.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;En primer lugar, se trata de una guerra, que ya de por sí tienen mala prensa –ellas sabrán por qué-. Y, además, es una guerra en la que hemos entrado unos cuantos países europeos a los que nos viene bien una buena cortina de humo. Esta cortina&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;es estupenda para arropar a la crisis y dejarla dormida durante unos días. Sí, digo días, porque, cuando el tema se alarga, también se alarga el número de víctimas, lo que no termina de quedar bien en una presunta misión de liberación democrática.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Resulta que a Occidente le entra el prurito democratizador sólo si hay petróleo de por medio y encuentran una forma de comprarlo más barato. En Irak la cosa fue distinta: para justificar una acción internacional, primero hubo que inventarse una mentira bien gorda y con un buen nombre, léase “armas de destrucción masiva” –el término acojona, no se lo voy a negar-. Sin embargo, en esta ocasión no hay excusa, más allá de lo buena gente que somos y de lo mucho que nos solidarizamos con los revolucionarios.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Lo que no nos cuentan es que el gobierno revolucionario prometió suministrar petróleo con menos trabas de las que ponía Gadafi. Para ello, obviamente, necesitaba la ayuda de los interesados, los mismos interesados que antes de la revuelta se hacían fotos con el dictador y encajaban con arte las “bromitas” y los desatinos del coronel. Entonces no importaba, era parte del precio.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;A estas alturas, sólo se podría pedir un poco de respeto a nuestra inteligencia. Pero tampoco mucho, porque no puedo entender las manifestaciones contra la guerra de Irak sin manifestaciones contra la guerra de Libia. Ahora resulta que este conflicto armado es &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;progre&lt;/i&gt; –toma ya- y nadie se manifiesta. Y eso que el objetivo es el mismo; quitar a un dictador incómodo para poner un gobierno títere del que obtener más beneficios. Todo ello disfrazado de caridad democrática del primer mundo. Un asco, vaya.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Y, por si fuera poco, los rebeldes se quejan. Que si no se bombardea lo suficiente, que si Gadafi recupera terreno, que sí está atacando las explotaciones petrolíferas… Parece que nuestros líderes no entienden que Gadafi tiene partidarios entre los civiles y al ejército de su parte. Quizás tampoco entiendan la diferencia entre meter el brazo hasta el codo en oro negro y meter la pata hasta la rodilla en mitad del desierto. Aunque, si eso llega a ocurrir, ya nos habremos largado. Dejaremos el país sumido en el caos y continuaremos con nuestra misión de evangelización democrática en otra parte.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Porque no hemos abandonado nuestro papel, seguimos teniendo complejo de metrópolis. Si por nosotros fuera, viviríamos en la época de las colonias. De hecho, parece que no tuvimos bastante con dejar un mapa trazado con tiralíneas, con mezclar en el mismo país a tribus que llevan siglos matándose entre sí y con agotar los recursos naturales. Nos fuimos sin dejar nada y promovimos gobiernos favorables a los intereses de las respectivas metrópolis. No hay más que mirar lo que fue nuestra Guinea, la Libia italiana o la Costa de Marfil francesa.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Precisamente este último país ha recogido el testigo informativo de Libia. Allí las fuerzas militares internacionales son fuerzas de paz, no bombardean en favor de ningún bando. Será que hay menos beneficios en juego, por eso la democracia de unos importa menos que la de otros. Será que la importancia se traduce en dinero y los ideales son más brillantes si reciben un baño de oro –sea del color que sea-.&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-8987423516870389295?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/8987423516870389295/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/04/libia-demode.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/8987423516870389295'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/8987423516870389295'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/04/libia-demode.html' title='Libia demodé.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-7500440704143938191</id><published>2011-03-30T08:11:00.000-07:00</published><updated>2011-03-30T08:12:43.701-07:00</updated><title type='text'>Lo que nos hace darnos la vuelta.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Imagínense a media luz, ya de noche, en el salón de su casa. Tal vez con el resplandor amarillo de las farolas intentando atravesar las cortinas. No está la televisión encendida, tampoco la radio. Apenas hay ruidos y los objetos se difuminan entre las sombras. Si fuera posible, me gustaría que hubiese espacio a su espalda, no una pared. Y, también fuera del alcance de su visión, una puerta, el hueco de un pasillo, incluso un armario. Es decir, un hueco, una entrada, que no controlen. También necesitarán algo de sugestión y, para ello, lo mejor será algún miedo de la infancia. De cuando lo razonable era el absurdo, porque se veía el mundo tal cual es.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;¿Cuánto tiempo tardarán en darse la vuelta? No es necesario que escuchen ningún ruido. Aunque durante la espera tendrán el oído tan agudizado que escucharán el más mínimo crujido. Yo no tardaría mucho. De acuerdo, soy miedoso. Pero no soy creyente, ni siquiera supersticioso. Y, aun así, no puedo evitar girarme. No puedo dejar de sentir una mirada en la nuca.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Eso no sería ningún problema si sólo se tratase de sugestión- pensaría antes de darme la vuelta. Pero entonces se me vendrían a la cabeza todas las veces que he acertado. Todas las ocasiones que en las que me sentí observado y, efectivamente, había alguien mirándome. Alguien físico, claro. Mis nervios irían en aumento y a mi mente racional poco le importarían ya los argumentos lógicos. “Si siento la mirada y no puedo ver nada, eso no significa que no haya alguien observándome”. Puro y duro autocondicionamiento.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Como sería consciente de ello, me pararía a pensar. Podrán suponer que el silencio ayuda, pero más bien distrae. Se me ocurre ahora que esta percepción no demostrada puede ser algún mecanismo de defensa transmitido desde el principio de la humanidad, cuando nos acechaban más peligros que ahora. Pero pensar en esa posibilidad implica creer en una percepción portentosa. Y sin embargo todos la hemos experimentado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Podría decir que ha de ser la mezcla de muchos factores y con la ayuda de otros sentidos. Un olor, un ruido o cualquier otro estímulo que no percibimos conscientemente nos hacen girarnos y encontrarnos con unos ojos clavados en los nuestros. De hecho, también existe la posibilidad de que el pretendido acechador fuera ajeno a nuestra presencia y que sea nuestro propio movimiento el que lo obliga a fijarse en nosotros.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Caben miles de posibilidades para explicar el fenómeno. Quizás sea más aterrador girarse y encontrarse con una persona observándote en la oscuridad de tu casa, pero siempre será más inquietante tener la certeza de ser observado y no encontrar a nadie. Sin estímulo no hay explicación, más allá de la oscuridad, los ruidos y nuestro cerebro, siempre dispuesto a imaginar nuestros miedos más inconfesables. Supongo que no hay nada que nos haga darnos la vuelta, pero creo que seguiré mirando tras de mí. Aunque sólo sea por empirismo.&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-7500440704143938191?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/7500440704143938191/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/03/lo-que-nos-hace-darnos-la-vuelta.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/7500440704143938191'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/7500440704143938191'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/03/lo-que-nos-hace-darnos-la-vuelta.html' title='Lo que nos hace darnos la vuelta.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-305835875029597382</id><published>2011-03-23T13:36:00.000-07:00</published><updated>2011-03-23T13:37:38.000-07:00</updated><title type='text'>Vídeos de primera (o la nueva información).</title><content type='html'>&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Una vez creí en los políticos. Era pequeño e inocente, casi cándido diría yo. No esperaba tampoco mucho, simplemente que hicieran su trabajo. Tal vez, hasta hace bien poco, no me había preguntado cuál era el trabajo de un político. No es que lo haya descubierto, pero lo piense como lo piense, siempre aparecen dos palabras: “servicio” e “ideales”. Será por mi pasado cándido, pero el servicio a la sociedad y actuar conforme a unos ideales me siguen pareciendo dos buenos principios para definir la política. Claro, que eso debe de ser en alguna utopía que sólo funciona sobre el papel –como tantas-, siempre que no haya que ponerla en práctica. Siempre que no tenga nada que ver con la humanidad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Siguiendo con la puesta en orden de mis conceptos políticos, “Dictador” es algo malo. Eso me enseñaron en casa, en el colegio, en el instituto… Luego, en la universidad aprendí que el dictador sólo es malo si se opone a las pretensiones de los países ricos. Si, por el contrario es más fácil negociar con él, el dictador se convierte en bueno. Por aquel entonces, mientras estudiaba periodismo, me rebelaba contra este mundo imperialista y pensaba en la información como el instrumento para luchar contra las injusticias –así, en general-. De acuerdo, era casi más cándido que cuando creía en los políticos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;De nada sirve la información. No creo en wikileaks ni en los medios habituales. Y no porque no confíe en el buen hacer de los compañeros de profesión. Admiro su vocación y su entrega y admiro sobre todo a quienes siguen pensando como yo pensé. Es la única manera de cambiar el mundo. Es sólo que la información es un negocio como otro cualquiera –por mucho que se negocie con un derecho fundamental- y obedece a intereses empresariales y políticos. Es más, la información llegará a ser el arma más poderosa, la única capaz de funcionar a nivel internacional con la inmediatez de un “clic”. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Cuando se identifique a un medio como tendencioso, se creará otro bajo la sombra de una nueva organización. Cuando esa organización se descubra, se comprará otro medio para cambiar progresivamente la línea editorial. Y, cuando nada de eso funcione, funcionará &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;wikileaks&lt;/i&gt;, que es aun más peligroso. Funcionarán los &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;twitters&lt;/i&gt;, funcionará &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;You Tube&lt;/i&gt;. Se disfrazará la información de amateur. Se dirá que las imágenes llegan de la gente que las graba y las sube a la red, como si eso fuera garantía de veracidad. Se apelará al realismo, se ocultarán los intereses bajo la apariencia de lo verdadero. Se confundirá lo real con la verdad y el juego será el mismo. Si acaso, más efectivo, por efectista, y más peligroso. Porque es más fácil empatizar con un ciudadano anónimo que con un medio, al que se presupone una orientación y unos intereses determinados. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Y es que últimamente se tiende a la información en bruto. Es más sencillo comerciar con ella. No requiere la elaboración de un profesional, resulta más creíble y, además, parece libre de ideologías y sucios intereses políticos o económicos. En las recientes revueltas árabes, los políticos juegan con ese tipo de información. Saben de su fuerza y de su utilidad. Ya no necesitan comprar ningún medio de información, eso es muy caro y, a veces, encuentras a personas que no se dejan comprar. Ahora pueden fabricarla ellos mismos con un móvil y un ordenador con acceso a internet. Y encima parecerá que llega del pueblo, cuando en realidad llega de quien quiere gobernarlo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;De ahora en adelante, no sólo tendremos que valorar la objetividad de un medio, sino que nos veremos en la disyuntiva de decidir qué información en bruto es cierta y cuál pertenece a un determinado movimiento. Eso es casi imposible. Es cierto que internet es un pilar de la libertad de expresión y del derecho a la información, pero los que tratan de eliminar esos derechos son los primeros en utilizarlos. Todo lo que nos llega entre pixeles y sonidos estridentes parece la realidad. Y eso es algo que sólo la ficción ha conseguido. Da qué pensar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-305835875029597382?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/305835875029597382/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/03/videos-de-primera-o-la-nueva.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/305835875029597382'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/305835875029597382'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/03/videos-de-primera-o-la-nueva.html' title='Vídeos de primera (o la nueva información).'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-2131892663742433572</id><published>2011-03-16T09:33:00.000-07:00</published><updated>2011-03-16T09:35:22.974-07:00</updated><title type='text'>Realidad irreal.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Lo de Japón ha sido terrible e impresionante a partes iguales. Por más que hayamos visto toda suerte de tsunamis gracias a los efectos especiales del cine, nada se parece a la realidad como ella misma. Quizás precisamente por eso; porque sabemos que es real. O, a lo mejor, porque parece más ficticio que la propia ficción. Juegos de palabras aparte, existe algo que encoge el alma, algo que nos une sin remedio al enfrentarnos con las grabaciones de la tragedia. No podemos evitar pensar que eso ha ocurrido en nuestro mismo planeta, a personas como nosotros. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Por más que lo veamos en una pantalla, las personas actúan demasiado mal como para ser actores. Y las imágenes son demasiado increíbles como para ser falsas. Esa es la primera impresión. Después, se retira la ola y queda lo que deja y de la manera en que lo deja. El mar amontona las casas, las estruja unas contra otras y se olvida de poner calles. Los barcos navegan, inmóviles, sobre tejados en plena marejada surrealista. Nada casa, nada concuerda con lo razonable. Y, qué demonios, en una situación así lo más razonable es perder la razón. Pero, una vez más, la naturaleza es imprevisible y resulta que las personas que lo han perdido todo y a todos se comportan con un orden desconcertante.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Se los ve tan enteros, tan dueños de sí mismos y tan mesurados con su desastre. Parecen haber asumido la catástrofe como un trámite burocrático, algo molesto pero inevitable. Y, de acuerdo, inevitable es y de nada serviría llorar. Pero es lo que haríamos cualquiera de nosotros, al menos al principio. Porque es lo que te pide el cuerpo -y la cabeza-.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;En nuestro país saldrían esas señoras que gritan tanto en todos los funerales que salen por la tele –son arquetípicas-. Y, aunque no todos seamos así, la mayoría lloraríamos y nos hundiríamos. Caeríamos presa del pánico y saquearíamos los comercios, unos para aprovisionarse y otros, sencillamente, para robar y luego traficar con las carencias ajenas. Da bastante vergüenza, pero puedo entenderlo. Es el instinto humano, que se deja llevar por el miedo, la rabia y la desesperanza. Excepto en Japón. Esto, hoy por hoy, me impresiona mucho más que cualquier ola gigante.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Me impresiona porque veo una especie de mentalidad colectiva que es ajena a nuestra manera de entender la vida y de enfrentarnos a la muerte. Se trata de un orden interno que los lleva a guardar el turno durante horas para comprar, por ejemplo, frutas. Y si se acaban, pues se van a otra cola y a esperar pacientemente. No veo pisotones ni tirones de pelo, que serían la norma en nuestro país. No veo, tampoco, humanidad tal y como yo la entiendo. Será cuestión de educación. Será que nosotros entendemos la educación como algo de lo que te eximen las circunstancias y ellos la entienden como la única manera de comportarse bajo cualquier circunstancia.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Probablemente este rasgo que me resulta tan ajeno sea lo que les saque del bache. Se aferrarán a su organización incondicional para reconstruir una de las principales potencias mundiales. Por eso lo son. Cada uno sabe lo que tiene que hacer y lo respeta, de la misma manera que respeta a los demás. Nadie parece creerse en posesión de mayores derechos que el vecino, por eso trabajarán por los derechos comunes, en lugar de hacerlo por los intereses particulares. Sólo hay que pensar en Haití, en los llantos, en los saqueos, en las violaciones, en los asesinatos y en la desesperada petición de ayuda internacional. El día y la noche.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Tal vez nos resulte antinatural. Seguramente nos sorprenda la entereza y la tomemos por frialdad. Pero no lo creo así. Porque, más bien, parece un concepto particular del respeto y de la educación que les controla los desmanes. Una certeza callada según la cual el dolor de cada uno es el dolor de todos, sin necesidad de aspavientos. Prefiero pensar que es pura empatía, pese a que se manifieste como una extraña indolencia. Me quedo más tranquilo, aunque me sigue causando cierto desasosiego.&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-2131892663742433572?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/2131892663742433572/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/03/realidad-irreal.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/2131892663742433572'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/2131892663742433572'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/03/realidad-irreal.html' title='Realidad irreal.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-6202019180646964095</id><published>2011-03-09T06:37:00.000-08:00</published><updated>2011-03-09T06:43:56.928-08:00</updated><title type='text'>Periodismo de rapiña.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Telecinco lo ha vuelto a hacer. Han caído tan bajo que apenas deben ver nada. A lo mejor eso es lo que les pasa, que están ciegos. Ciegos de curvas de audiencia, de dinero y de masas ávidas de miserias.  Entonces, en mitad de todo, la oportunidad perfecta: el juicio mediático de un pederasta que mata a una niña, una trama de asesinato familiar y una mujer deficiente mental. ¿Quién da más?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si el caso de por sí es sórdido, imagínense hasta dónde puede llegar la cadena amiga. Ana Rosa llevaba tiempo dándole vueltas al tema y el juicio le valió para avivar el fuego. Muchos ya no se acordaban del padre de Mariluz Cortés, de sus reivindicaciones –justas-, de su correcta oratoria y de sus escarceos políticos. Sin embargo, un colaborador de la polifacética presentadora, Nacho Abad, se erigió como justiciero en ciernes.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A mi tocayo le daba igual que el caso se hubiera instruido y que el juicio estuviera a punto de empezar. Él no se iba a dejar influir por la justicia ordinaria, no, eso es cosa de mortales. Resulta que hay una nueva justicia aun por encima de la divina; la justicia mediática. Y claro, los presuntos periodistas, son juez, parte y verdugo. Se divierten –qué le vamos a hacer-; se entretienen removiendo mierda. Les gusta el olor y, pensándolo bien, les da de comer. Ellos verán.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo primero que hicieron los secuaces de Ana Rosa fue fijar su objetivo. Optaron por el más débil, la mujer del acusado. Después se dedicaron a llamarla por teléfono sin descanso para engañarla con sus “astutas” trampas lingüísticas. Se les veía en la cara que disfrutaban planeando sus argucias. Pensaban: “Voy a decir esto aquí y la haré caer en una contradicción. Dios mío, que listo soy”. Daba igual que alguien les recriminara: “Pero, hombre, que estás engañando a una mujer con la mitad de tu coeficiente intelectual”. Tampoco importaba que ella sola, sin que nadie le preguntase, se contradijera una y otra vez en sus declaraciones ante la policía. Cuando lograban pillarla en un error, el triunfo brillaba en sus ojos. Lo habían conseguido, por fin habían demostrado ser más inteligentes que una persona con deficiencia mental. No está mal, no me extraña que dudasen.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A medida que el juicio avanzaba, consideraron necesario extender sus tentáculos en forma de buitres con micrófono. Los reporteros consumidores de carroña son un invento de Telecinco y los tienen bien amaestrados, mejor que a palomas mensajeras. Hace unos días, El Mundo hizo públicas unas imágenes no emitidas por la cadena. En ellas podíamos ver a la perseguida, desorientada, sentada en el suelo de un parque. Acababa de salir del juzgado, escoltada por una reportera de tirante coleta que apenas la dejaba respirar. La cogía de la mano, la consolaba y la embaucaba para que dijera lo que tenía que decir.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La entrevistada se encontraba en un estado de ánimo muy alterado. Entre sollozos, pidió a la reportera que no la grabasen más, que apagasen la cámara. La periodista le hablaba con suavidad, mientras se volvía hacia el cámara. “No grabes más”, dijo en voz alta. Y luego añadió con los labios: “Grábalo todo”. Por fin, ya en directo, cambió su declaración oficial y acusó a quien todo el mundo sabía. Su marido mató a la niña, eso dijo. Y, nada más pronunciar esas palabras, supongo que Nacho Abad tuvo un orgasmo de magnas proporciones. Entretanto, Ana Rosa le hablaba con condescendencia –como a todo el mundo, vaya-. Parecía que intentaba calmar a la mujer, pero en realidad saboreaba cada lágrima derramada.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Qué asco.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-6202019180646964095?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/6202019180646964095/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/03/periodismo-de-rapina.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/6202019180646964095'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/6202019180646964095'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/03/periodismo-de-rapina.html' title='Periodismo de rapiña.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-7813924241586848067</id><published>2011-03-02T08:52:00.001-08:00</published><updated>2011-03-02T08:52:46.076-08:00</updated><title type='text'>Dictaduras de ayer y hoy.</title><content type='html'>&lt;div style="background-color: rgb(255, 255, 255); padding-top: 5px; padding-right: 5px; padding-bottom: 5px; padding-left: 5px; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font-family: Arial, Verdana, sans-serif; font-size: 12px; "&gt;&lt;p style="text-align: justify; "&gt;Todo el mundo lo tenía muy claro. Yo era escéptico, no supe calibrar el alcance que tendrían las revueltas en los países árabes. Pensé en los gobiernos autoritarios, eminentemente militares, e imaginé al ejército reprimiendo cualquier intento de rebelión. Sin embargo, no fue así, y no pude evitar establecer un paralelismo entre nuestra cercana dictadura y estas otras. La cuestión me planteaba dudas y me creaba ciertos dilemas morales de los cuáles aún no he salido por completo. Si me lo permiten, los compartiré con ustedes.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; "&gt;¿Qué falló en nuestro caso? ¿Por qué duró cuarenta años? ¿Por qué Franco murió confortado por los santos sacramentos y fue velado por media España? Desde luego el tema alcanza una dimensión que se me queda grande. Sobre todo, desde un punto de vista analítico e histórico. No obstante, no me parece fuera de lugar escribir una pequeña reflexión que, si bien no alcanzará respuestas, puede plantear preguntas a quienes sepan contestarlas.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; "&gt;Sería injusto juzgar al pueblo español por su inacción ante el gobierno dictatorial. Es más, muchos ya dieron su vida luchando por la democracia contra el bando fascista. Lo curioso del asunto es que la mayoría de intentos por terminar con la vida de Franco se llevaron a cabo durante los primeros años de la Guerra Civil. De hecho, algunos como el conocido “complot de los cabos” tuvo lugar en 1936. Y poco más se puede contar hasta el atentado planeado por ETA en 1962, o el de los anarquistas de Defensa Interior un año después.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; "&gt;En cualquier caso, no deberíamos hablar de atentados, ya que son actos llevados a cabo por una organización limitada. Las manifestaciones contra Franco, en cambio, tuvieron lugar en el entorno estudiantil de finales de los sesenta y principios de los setenta, pero no consiguieron otra cosa que bajas entre los universitarios y poca repercusión internacional. Quizás sea este factor global el que marque la diferencia.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; "&gt;Desde el principio de la Guerra Civil, España fue abandonada a su suerte. Las fuerzas internacionales estaban compuestas por las brigadas de voluntarios que lucharon junto a los republicanos. Mientras estos ciudadanos estadounidenses, ingleses y franceses se dejaban la vida por unos ideales muy defendidos en sus países, sus gobiernos miraban hacia otro lado. Y esta fue la actitud generalizada, que cobró fuerza cuando Franco renegó de sus encuentros en Hendaya , con Hitler, y en Bordighera, con Mussolini. Entonces, las relaciones con los demás países fueron fluidas y España recuperó a la gran mayoría de los embajadores extranjeros. En 1955 nuestro país entraba en la ONU y se dejaba de lado la llamada &lt;i&gt;cuestión española&lt;/i&gt;, promovida por Winston Churchill para aislar y desgastar al régimen dictatorial. Desde ese momento, España fue una dictadura bajo el auspicio de Naciones Unidas.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; "&gt;En este caso sí encuentro ciertos paralelismos con los países que ahora intentan liberarse de sus gobiernos autoritarios. Egipto es miembro de la ONU desde 1945; Túnez desde 1956 y Bahrein desde 1971. Libia, como suele ocurrir con Gadafi, va por libre. Todos ellos son países que, al igual que España en su momento, firmaron el cumplimiento de la Declaración Universal de Derechos Humanos para saltársela sin ningún tipo de sanción. Ciertamente, las relaciones internacionales y la diplomacia son cuanto menos vergonzosas.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; "&gt;Sólo se actúa por interés. España entró en la ONU cuando el bloque occidental lo vio como un aliado más contra la URSS. No importaron las quejas de Israel –y eso ya es raro- porque Franco fuera un reconocido antisemita –véanse sus famosos &lt;i&gt;complots judeo-masónicos&lt;/i&gt;-. Tampoco tuvieron repercusión las reticencias de México, un país especialmente solidario con las autoridades republicanas tras la guerra. (No hay que olvidar que el gobierno republicano en el exilio se estableció en México en 1940 y era el único reconocido como legítimo por el país centroamericano). Todo dio igual, porque a Estados Unidos le interesaba.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; "&gt;Ya conocemos la premisa estadounidense con respecto a las dictaduras: “Son buenas si nos convienen”. Y así han seguido, favoreciéndolas, apoyándolas e incluso creándolas si lo consideran necesario. Luego, cuando dejan de servir a sus propósitos, se las demoniza y, en nombre de la democracia y de la justicia internacional, se las derroca. Así, Ronald Reagan vendió armas a Irak durante la guerra contra Irán, saltándose su propio bloqueo y los talibanes lucharon con armas norteamericanas contra la URSS. Si no fuera tan grave y tan triste, semejante cinismo provocaría carcajadas.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; "&gt;Seguramente, España no tenía nada que ofrecer. No había petróleo en La Mancha, qué le vamos a hacer. Porque eso es, al final, lo que cuenta a nivel internacional: el dinero que unos y otros puedan obtener. Además, el contexto comunicativo y globalizador de hoy en día supone una clara ventaja frente a nuestras pasadas revueltas. La posibilidad de comunicarse rápida y multitudinariamente facilita la creación de un movimiento organizado y potente.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; "&gt;Por otro lado, en la mayoría de los países árabes los bandos son religiosos. Los problemas surgen entre chiíes y suníes. En España la cosa andaba todavía entre fachas y rojos. La religión directamente era un aparato más al servicio del régimen franquista; un elemento adoctrinador que controlaba el sistema educativo y tenía un peso político definitivo. Allí ocurre que, en muchos casos, como el de Bahrein, los dirigentes suníes –de talante religioso moderado- convienen a Occidente. Ni más ni menos. Sadam era suní e Irak un país laico. Sin embargo, al igual que en Bahrein, la mayoría de la población era chií y no podía tardar mucho tiempo en reclamar su autoridad.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; "&gt;Otra cosa muy distinta es el riesgo que entraña para Occidente el cambio de poder. Es cierto que a nuestro hemisferio no le favorecen los gobiernos chiíes, pues su visión del Islam es más restrictiva y cuentan con no pocos integrantes extremistas. No entro a valorar el cariz machista, las condenas desproporcionadas y el terrorismo afecto a esta rama del Islam. Sólo digo que las relaciones se complicarían y, con ellas, los negocios.  Y eso no conviene.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; "&gt;Llegados a este punto, sólo puedo resolver que la comunidad internacional es un enorme escenario de hipocresía, intereses ocultos y falsas alianzas. Que nadie espere ayuda si no puede pagarla.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-7813924241586848067?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/7813924241586848067/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/03/dictaduras-de-ayer-y-hoy.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/7813924241586848067'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/7813924241586848067'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/03/dictaduras-de-ayer-y-hoy.html' title='Dictaduras de ayer y hoy.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-1660549277993646593</id><published>2011-02-23T07:27:00.000-08:00</published><updated>2011-02-23T07:28:49.188-08:00</updated><title type='text'>La boina celestial.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;En Madrid, como buenos chulapos, siempre salimos a la calle con boina. Nadie se libra, porque no hay manera. Y, ahora que lo pienso, “boina” me parece un término demasiado elegante. Un señor decía el otro día por la radio que el cielo estaba “lleno de mierda”. Quizás sea un comentario más mundano, aunque hablemos de territorio divino, pero también es más certero. Admito que me hubiera gustado que el señor en cuestión hablase de religión. Pues, entonces, podría divagar sobre los presuntos aspirantes a ciudadanos celestiales y su doble moral religiosa. Pero no, no hay dobles sentidos. No hay aspiraciones metafísicas. En verdad el cielo está lleno de mierda.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;¿Y qué hacemos por evitarlo? Pues bien, hay varias medidas. La más inteligente la llevó a cabo Ana Botella -¿peras, manzanas… melones?- y consiste en trasladar los medidores de contaminación. Como vio que los datos en plena Gran Vía daban bastante miedo, decidió hacer las mediciones en los parques. (Por todos es sabido que los madrileños realizan el noventa por ciento de sus trayectos a través de los parques). En cualquier caso, no me meteré con ella. Su solución me parece muy española y hay que ser patriota. (Supongo).&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Sin embargo, ni en los parques se obtienen datos medianamente aceptables. Así que llega Gallardón y aconseja utilizar el trasporte público. Él es así. Es más, es una de sus frases preferidas. “Cortes en el centro, utilice el trasporte público”. “Evento deportivo, utilice el trasporte público”. “Desfile del orgullo gay, utilice el trasporte publico” –aquí empiezo a no entender el consejo-. Y, próximamente, “Ataque nuclear, utilice el transporte público”. “Gripe A, utilice el transporte público”. Incluso: “Huelga de transportes, utilice el trasporte público”.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Tiene que ser genial haber encontrado la solución para todo. Es el sueño de cualquier político. Claro, que no cuenta con que el trasporte público trasforma trayectos de media hora en odiseas de dos. Tampoco se le ocurre que, lo que en coche –a pesar de la gasolina-, te cuesta un euro, al tercer cambio de Metro a Cercanías, anda por los siete. Luego está la comodidad, que no tiene precio. Aun así, hay un fallo en el razonamiento del alcalde; si tanto le gusta el trasporte público y le encantaría que los madrileños vendiesen el coche, ¿qué haría con el servicio de estacionamiento regulado? Sin las multas de los que no ponen ticket y las cuotas de los que pagan por aparcar en la calle no podría pagar el coche oficial…. ¡Y tendría que coger el trasporte público! No sé si lo habrá tenido en cuenta.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;A lo mejor es que echo de menos mi Vespa, que se queda en Alicante. O es que me parece más cómodo poder ir andando a todas partes. Porque, admitámoslo, el trasporte público es algo insufrible. Algo que elige el que no puede ir en coche o en moto a dónde tenga que ir, sea por el motivo que sea. En realidad, contra la contaminación se impone un modelo de ciudad racional, de dimensiones contenidas y servicios adecuados. La masificación es incómoda y muchas veces la incomodidad se lleva mejor contaminando. Concienciar a la población es difícil si no se le ofrece una contrapartida a la altura de su sacrificio. No se lo digan a nadie, pero, de vez en cuando, echo de menos salir a la calle sin boina. Que me llegue el sol limpio. Lo dice un madrileño de nacimiento y alicantino de corazón.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;(Del trasporte público en Alicante, ya hablaré otro día).&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-1660549277993646593?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/1660549277993646593/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/02/la-boina-celestial.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/1660549277993646593'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/1660549277993646593'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/02/la-boina-celestial.html' title='La boina celestial.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-6094301733682643602</id><published>2011-02-16T09:15:00.000-08:00</published><updated>2011-02-16T09:16:36.861-08:00</updated><title type='text'>Sin clase (política).</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;A la clase política se le presuponen unos adjetivos bastante sonrojantes. Si ustedes no tienen otra cosa que hacer, pueden preguntar por la calle a los ciudadanos de uno y otro color político. Ambos les dirán que los contrarios a sus preferencias son unos auténticos canallas. Si gustan de este tipo de experimentos y quieren profundizar –el masoquismo es libre-, pueden darles pie a que sigan con los calificativos. Entonces llegará la lista de chorizos, mangantes, corruptos, puteros, etc. Si me permiten elegir, prefiero la definición que escuché a una señora hace poco en la panadería: “Los políticos son como los funcionarios, pero sin oposición”. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;El problema no es que los políticos sean impresentables, el problema es que sean políticos. Si Platón resucitase, quemaría “La república” y se replantearía aquello del gobierno de los más sabios. Los filósofos están dando clase a energúmenos indolentes en los institutos, no en el poder de ninguna nación. Será por eso que “utopía” también es de origen griego.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Lo grave del asunto es que a los políticos los eligen los ciudadanos. Esto es así. Y, si es usted un cínico, puede decirme, “¿Qué voy a hacer si sólo se presentan sinvergüenzas?”. No le faltará razón. Pero, así las cosas, todavía podrá decidir no votar al sinvergüenza de turno. Es decir, no dar apoyo suficiente a cualquier inconsciente para que haga lo que Aznar en su segunda legislatura. Hagámosles difícil gobernar. Obliguémosles a pactar, a entenderse a la fuerza. Y, si no son capaces, ya llegarán otros.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;No podemos votar para que no gane el contrario. Esto no es fútbol, ni religión. La política no es cuestión de exaltados ni de fé. Es cuestión de sentido común. O por lo menos debería de serlo. Así pues, tenemos cierto poder y debemos utilizarlo. Debemos mostrar nuestro descontento, no dar por hecho que nos gobierna una panda de maleantes y decir “es lo que hay”. Si lo dejamos así, es lo que habrá. Lo queramos o no, nos lo habremos ganado nosotros. Estarán legitimados por nuestros votos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Por eso, cuando veo a Berlusconi en las portadas y sobre su foto leo: “Prostitución de menores y cohecho”, no puedo dejar de asombrarme. ¿Cómo ha podido mantenerse tanto tiempo en el poder? Y la respuesta me asusta: “porque le han votado”. Y seguirán votándole.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Todo esto da qué pensar. A lo mejor quienes le votan quieren ser como él. Es posible que quieran acostarse con menores y mentir como bellacos. Puede que sus votantes entiendan que eso es vivir a lo grande. Tal vez esa sea su imagen del triunfo. Una vez más, los políticos no tienen la culpa.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Aquí, en España, de momento somos menos festivos. Tan sólo sale Camps de vez en cuando, a decir que se queda, que le mola su vida y que no se avergüenza de nada. Sabe que volverá a ganar con holgura. Porque estar imputado y presidir un territorio parece compatible –y hasta conveniente- desde hace un tiempo. Nos hemos acostumbrado a una clase política que no se avergüenza de sí misma, pero de la que deberíamos avergonzarnos todos los ciudadanos. &lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-6094301733682643602?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/6094301733682643602/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/02/sin-clase-politica.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/6094301733682643602'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/6094301733682643602'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/02/sin-clase-politica.html' title='Sin clase (política).'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-7885680856384872950</id><published>2011-02-09T10:40:00.000-08:00</published><updated>2011-02-09T10:41:55.924-08:00</updated><title type='text'>Perversiones estéticas.</title><content type='html'>&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Los que me conocen saben que peco de frívolo. Lo puedo decir sin ruborizarme porque, hoy en día, la frivolidad está tremendamente sobrevalorada y se confunde con otras cosas, como el gusto por lo bello. A nadie le escandalizaría que una persona prefiera lo bonito a lo feo, por lo menos a nadie con un mínimo de sentido común. Por supuesto hay muchas preferencias, pero la mayoría pertenecen a las perversiones sexuales de cada cual y prefiero no saberlas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;En consecuencia, cuando aludo a la necesidad de crear unos Tribunales de Salud Estética, no soy irónico por completo. Tal vez sólo sea un comentario más o menos ingenioso propio de una persona frívola como yo, pero no se escandalicen. Les adelanto que no voy a hablar de personas –aunque nadie quiera una pareja fea, por lo menos a priori-. La naturaleza es aleatoria y cada uno tiene el físico que tiene, por suerte o por desgracia. Y, al final, sólo es eso; físico, que no tiene nada que ver con lo que nos hace ser personas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Sin embargo, como seres humanos, tenemos una percepción de lo bello y de lo armónico y, como tales, cometemos perversiones estéticas mucho más sonrojantes que las sexuales. Cuando estudié semiótica aprendí que el contexto es una parte muy importante del mensaje y que, de no concordar, se crean “monstruos” comunicativos. Pues bien, en el último viaje a mi ciudad, pensé en las casas de la playa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Los alicantinos tenemos una costumbre que llama mucho la atención a los foráneos. Nos gusta veranear a once quilómetros de Alicante. Para ello tenemos la playa de San Juan, El Campello, Los Arenales del Sol, etc. Los madrileños, por ejemplo, nos dicen: “Pero si tenéis la playa en la ciudad”. Y nosotros solemos contestar: “Ya, pero no es lo mismo”. Y, efecto, no es lo mismo. A raíz de este gusto, cada vez más prohibitivo, nacieron las segundas viviendas. Y con ellas el desastre decorativo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;No hablo de las segundas viviendas de la gente rica, sino de aquellos apartamentos que nuestros padres y nuestros abuelos pudieron permitirse sin ser millonarios. Representan en nuestros recuerdos los días amarillos de verano, la playa y la sal, las siestas, las paellas, las primeras cervezas y las noches interminables. Pero nunca nos hemos parado a mirarlas bien, sin el cristal del cariño que les guardamos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Precisamente por ser segundas viviendas de familias normales y corrientes –si es que eso existe-, el presupuesto se reduce notablemente frente a la vivienda principal. Ello hace que la premisa decorativa sea: “Lo que sobra en casa, para el apartamento/chalet”. El resultado es tremendo. Muchas veces los muebles originales son los que había en la casa principal, que se renovaron convenientemente. En otras ocasiones, los muebles son de la época, con frecuencia de los años sesenta, que no fueron un prodigio de diseño precisamente. Al estado primigenio tenemos que sumar decenas de adornos absurdos de comuniones, bautizos, bodas y, en casos glamurosos, entierros.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Podemos encontrar estanterías repletas de coleccionables junto al viejo tocadiscos que nadie sabe si funciona –porque tiraron los vinilos-. Los recuerdos de varios restaurantes –típico cacharro de barro- se juntan con la vajilla más horrenda del mundo, comprada cuando Carrefour era Pryca. Pero, si algo define a un apartamento de verano, es la terraza. Me encantan las terrazas de las primeras construcciones playeras, con sus amplios aleros y sus ventanales del suelo al techo. Las que construyen ahora parecen casas de protección oficial. Son edificaciones discordantes y tristes –y carísimas-.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;En una de esas enormes terrazas vi lo que me faltaba por ver en materia de decoración veraniega. En clase de semiótica se hubieran llevado las manos a la cabeza. Me explico: imagínense el sol de mediodía iluminando una fachada de ladrillo amarillo frente a un mar que destellaba en mil reflejos. Sobre la pared, reluciendo ante el Mediterráneo, se alzaban orgullosas las cornamentas de seis o siete bichos variados. El efecto era increíble, desde luego.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;No me costó trabajo imaginar la cara del pobre cazador –asesino de bichos variados- cuando quiso colgar sus trofeos en el salón de casa. “Llévalos al apartamento… Ni se te ocurra colgarlos dentro. En la terraza, si quieres. Y gracias que no los tiro”. Y, así, sin quererlo, se encaja una pieza más en el intrincado proceso decorativo de una segunda vivienda. No obstante, les confieso que disfruto con estos despropósitos. Tienen su encanto, por espontáneos. Disfruto de una manera casi morbosa de estos improvisados museos de los horrores. No sé si seré un frívolo por ello. Con un poco de suerte a lo mejor me ascienden a la categoría de persona extravagante, que siempre me ha parecido más aristocrática.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-7885680856384872950?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/7885680856384872950/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/02/perversiones-esteticas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/7885680856384872950'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/7885680856384872950'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/02/perversiones-esteticas.html' title='Perversiones estéticas.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-8842198373238921321</id><published>2011-02-02T09:16:00.000-08:00</published><updated>2011-02-02T09:18:11.380-08:00</updated><title type='text'>Hace cuatro meses estuve en El Cairo.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hace cuatro meses estuve en El Cairo. Desde luego, como corresponsal no sirvo. Ni siquiera es una situación excepcional o que no hayan vivido miles de españoles todos los años. Pero, por alguna razón, sí lo es a nivel personal. Porque fue una ciudad que me impresionó de una forma extraña e irresistible y porque nada parecía delatar semejante movilización. La ciudad era un gigantesco caos, sin más. Un fascinante desastre que se mantenía en equilibrio por las múltiples fuerzas opuestas que la recorrían. Claro, que eso lo sé ahora.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entonces sólo me quedé en el paisaje, por mucho que quisiera escaparme del recorrido turístico. Caminé ciego entre lo que estaba a punto de saltar. No era calma precisamente lo que sugería el panorama. No había termino medio entre la miseria y el lujo. Tan sólo una carretera separaba los bloques de pisos descarnados  de las mansiones pertenecientes a la jerarquía política. Esa carretera era la misma que comunica la ciudad con el aeropuerto. Recuerdo que pensé lo adecuada que era para que los políticos huyesen cuando la gente se cansase de soportarlos. Pero, no, no soy ningún visionario. No fue más que un comentario ácido para hacerme el estupendo. Yo, desde luego, no lo vi venir.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Muchos dirán que sí. Que ellos ya lo sabían, que era evidente. Incluso los posmodernos, siempre resacosos, aludirán al paralelismo entre la imprenta, internet, la revolución francesa y esta pseudorevolución oriental. Y se comerán la cabeza creyéndose muy listos, mientras se excitan escuchando el sonido de su propia voz. Pero lo harán de cara a la galería, como todo lo que hacen, porque simplemente no les importa. Porque se quedan en lo superficial. Tal vez para ellos fuera una crisis evidente, por eso sólo han sabido ver los detalles evidentes.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo realmente grave es lo que subyace de todo el conflicto. Lo preocupante es el resultado. Que morirá gente se da por sentado; ya han encendido el contador. Que el país se verá al borde de la guerra civil es probable. Hasta ahora las manifestaciones habían sido relativamente pacíficas. Los enfrentamientos eran entre los ciudadanos y las fuerzas del orden. Pero ya han entrado escena los partidarios de Mubarak y, en este momento, los altercados se dan entre civiles, entre ciudadanos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y, para colmo, aparece Obama, premio Nobel de la paz (!!!), y dice que, como esto siga así, mandará al ejército. A estas alturas los diplomáticos de todo el mundo ya deberían de haberse suicidado, sino se han muerto de impotencia. La paz es asunto de militares. Qué cosas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por otro lado, está el peso cultural de Egipto. ¿Hasta que punto pertenece al mundo un país? ¿Sería más independiente si no tuviera semejante patrimonio? ¿Tenemos derecho a intervenir en los asuntos nacionales de otra nación? Es un asunto muy complejo. Podría decirse que su legado es patrimonio de la humanidad, pero tampoco se puede negar que sea propiedad del estado Egipcio. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La cultura, en todas sus manifestaciones, es la primera libertad que se suspende, porque a nadie le interesa. Porque genera un sentimiento de unidad, porque es el referente de un pasado común y de una identidad propia en la que cimentar el futuro. Los egipcios son conscientes de su riqueza, pero el Islam es iconoclasta y, desde los sectores más radicales –como en cualquier religión-, siempre se ha pretendido destruir la iconografía faraónica. No obstante, ni todos los egipcios son extremistas, ni todos son islámicos. También existe una importante minoría copta que ya sufrió un atentando las pasadas navidades en una iglesia de Alejandría. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Estos son los ingredientes. Si empezamos a pensar, todo resulta más complicado de lo que a simple vista percibimos. Sólo espero volver a decir algún día la frase con la que empezaba esta pequeña reflexión. “Hace cuatro meses estuve en El Cairo”. Y espero decirla con la misma fascinación que sentí en su momento.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-8842198373238921321?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/8842198373238921321/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/02/hace-cuatro-meses-estuve-en-el-cairo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/8842198373238921321'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/8842198373238921321'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/02/hace-cuatro-meses-estuve-en-el-cairo.html' title='Hace cuatro meses estuve en El Cairo.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-8597378058884941443</id><published>2011-01-26T08:59:00.000-08:00</published><updated>2011-01-26T09:17:46.060-08:00</updated><title type='text'>La rebelión de las musas.</title><content type='html'>Queridos lectores:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy su escritor favorito no ha podido acudir a la cita que tenía con ustedes. No ha sido capricho, créanme. Sé de buena tinta que ha intentado sobreponerse a los virus –fisiológicos e informáticos, que de todo hay-. Con un hercúleo esfuerzo se ha incorporado sobre los almohadones de la cama, apartando a su paso los kleenex usados y reptando a lo largo del colchón para alcanzar el portátil y cumplir con el deber. Pero ha sido en vano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se ha tratado de un problema de voluntad o disposición porque nuestro escritor favorito voluntarioso es un rato. Y dispuesto. Y resuelto. Y tozudo. Y guapo también. Pero a lo que iba, que se me enredan los epítetos. El motivo por el cual nuestro escritor favorito no ha podido actualizar hoy este blog no ha sido su congestión nasal o su desgana. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha sido mi ausencia.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Permítanme que me presente. Soy su  musa inspiradora. La musa de mi escritor favorito. Y el de ustedes aunque aún no lo sepan. No crean que ser musa es una tarea fácil ni empresa de pequeña envergadura. Ser musa inspiradora es un trabajo a jornada completa, que digo, ¡un trabajo de 24 horas!. Nuestro escritor favorito me mira, se complace e hilvana letras en versos o pespuntea las frases que luego guarda celosamente, porque están contagiadas de emoción, poemas de mirada única (la de mis ojos). No quiere que ustedes le descubran, no vaya a ser que crean que tiene sentimientos.&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;En vez de eso, para escribir un  artículo no me mira sino que dice “¡Musa, habla!” y yo obedezco, claro.  Parloteo durante un rato y de esa chachara saca las ideas que luego leen ustedes semanalmente. Es agotador.  Hoy políticos, mañana curas, pasado recuerdos de la infancia y al otro lentejas.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Y yo le digo “Escritor favorito, escritor favorito ¿por qué no escribes hoy sobre ti, sobre nosotros, sobre la vida?”. Pero no responde. Me mira ceñudo y piensa “¡Musa, calla!” (no me lo dice porque entonces podría denunciarle al sindicato). Y yo callo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dado que ya hay confianza entre nosotros voy a  tutearles. Mi escritor favorito no puede. Debe mantener las formas. Yo no. Él tampoco habla casi nunca de sus cosas, de lo que siente, lo que le preocupa. No cree que sea relevante ni que pueda entreteneros lo suficiente. Mi opinión es otra pero no voy a aprovechar su enfermedad y mi rebelión para airear sus más profundos deseos. No son tan interesantes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que aquí me tienen. Sublevada contra la objetividad subjetiva de mi escritor. Levantada en letras contra  la asepsia, la carencia de emoción en general. ¡Arriba la República de los versos recién horneados! ¡Que vivan las musas y sus incorrecciones sintácticas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como estoy en las alturas poca cosa puedo contaros sobre los cuatro millones de parados que no sepáis o mi escritor favorito no haya dicho. Sin embargo conozco otro tipo de paradas, las cardiacas, que son aquellas que me sobrevienen cuando él posa sus manos sobre mis caderas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas sé nada sobre la liga de futbol, quien pierde, quien gana. Tengo vagas nociones de política, actualidad, famoseo, corazón. Suplo tanta carencia conociendo cada detalle de mi escritor favorito. Su geografía. Las mesetas de sus estados de ánimo, los picos de sus sonrisas, lagunas de los sueños que no recuerda. Tengo un conocimiento del medio tan exacto que podría describiros con exactitud el color impreciso de sus ojos. Matemáticamente hablando estoy al tanto de los ángulos de su rostro, de que la suma de ambos no es dos sino uno, raíz cuadrada de escritor por musa, principio general de la simetría. La Teoría de la Relatividad me resbala casi tanto como su saliva por el cuello y puedo afirmar que tiene las manos más cálidas del mundo (no se ha demostrado lo contrario). Talento le sobraba antes de conocernos pero es que ahora le desborda, nos inunda como si de un río australiano se tratase. Y en las antípodas de su entrópico humor se enlazan los verbos, los sustantivos, mis complementos de invierno o verano, depende. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy mi escritor favorito no ha podido ejercer su oficio, no le he dejado. La semana que viene acudirá puntualmente a la cita (que para eso tiene un Rolex). Sé que podréis disculpar su ausencia. Él no ha tenido intención de fallaros y vosotros sois gente comprensiva. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cambio yo solo soy una musa rebelde y a punto de ser despedida. ¿Alguien necesita inspiración?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Con Mdemusa y de Mayte ;-)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-8597378058884941443?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/8597378058884941443/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/01/la-rebelion-de-las-musas.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/8597378058884941443'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/8597378058884941443'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/01/la-rebelion-de-las-musas.html' title='La rebelión de las musas.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-6557587758289995815</id><published>2011-01-19T08:22:00.000-08:00</published><updated>2011-01-19T08:25:00.603-08:00</updated><title type='text'>La lengua de los políticos.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: tahoma, 'Trebuchet MS', arial, serif; font-size: 11px; color: rgb(85, 85, 85); line-height: 15px; "&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-top: 5px; margin-right: 5px; margin-bottom: 5px; margin-left: 5px; padding-top: 5px; padding-right: 5px; padding-bottom: 5px; padding-left: 5px; line-height: normal; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;Esta semana no se va a hablar de otra cosa. El Senado –ese gran desconocido- ha contratado a unos cuantos traductores y ha comprado otros tantos auriculares para hacer frente a las necesidades lingüísticas de sus señorías. No puedo obviar el tema que siempre sale en estas circunstancias; el famoso “España se rompe”, que tanto gusta a la derecha. En cualquier caso, prefiero reflexionar acerca de su pertinencia económica en época de crisis.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-top: 5px; margin-right: 5px; margin-bottom: 5px; margin-left: 5px; padding-top: 5px; padding-right: 5px; padding-bottom: 5px; padding-left: 5px; line-height: normal; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;De lo primero, del famoso tema territorial, queda poco que decir y nada en lo que llegar a un consenso, por lo menos en lo esencial. Todos sabemos que nuestro país es un territorio que cuenta con numerosas realidades idiomáticas en régimen de co-oficialidad con el Castellano. Esto se traduce en que en las comunidades con esta particularidad se puede hablar indistintamente en cualquiera de los dos idiomas sin perjuicio para el otro. Es decir, ambos juegan en la misma liga.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-top: 5px; margin-right: 5px; margin-bottom: 5px; margin-left: 5px; padding-top: 5px; padding-right: 5px; padding-bottom: 5px; padding-left: 5px; line-height: normal; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;No obstante, esa co-oficialidad se pierde al salir del territorio autonómico. Se trata de un caso de lógica. Sería absurdo, estarán conmigo, en que un andaluz tuviera que saber defenderse en Español, Valenciano, Catalán, Gallego, Euskera, Bable y, si me apuran, Guanche. Para eso está el Castellano, para que todos nos entendamos –y podamos discutir sin llegar a ningún entendimiento-. Sin embargo, el Senado es una cámara territorial. Esta condición facilita el resquicio normativo para justificar el derecho de los senadores a manifestarse en su lengua materna. Eso no lo voy a discutir, aunque me parezca poco práctico de cara al debate político –yo no querría que mis ideas pasasen por el tamiz del traductor-.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-top: 5px; margin-right: 5px; margin-bottom: 5px; margin-left: 5px; padding-top: 5px; padding-right: 5px; padding-bottom: 5px; padding-left: 5px; line-height: normal; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;En consecuencia, una vez asumido que quizás no sea un sinsentido, sí deberíamos atender a lo que los ciudadanos ven mal. Siempre me ha parecido que el ciudadano de un país democrático se define por su derecho a indignarse por cualquier cosa de manera pública. De haberse producido este acontecimiento antes de la crisis, el debate hubiera sido de cariz nacionalista. Pero ahora, en mitad del bache, gastar 350.000 euros en traducir idiomas co-oficiales al Castellano parece  cuanto menos pintoresco. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;Spain is different&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;, que se decía.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-top: 5px; margin-right: 5px; margin-bottom: 5px; margin-left: 5px; padding-top: 5px; padding-right: 5px; padding-bottom: 5px; padding-left: 5px; line-height: normal; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;Desde la Administración se disculpa la medida afirmando que no supone más que el uno por ciento del presupuesto anual del Senado. No es una justificación muy inteligente afirmar que es un pequeño despilfarro bajo el auspicio de un despilfarro de magnas proporciones. No creo que eso calme los ánimos, pero nuestra clase política no se define por su capacidad de empatía. El Partido Popular, por su parte, se rasga las vestiduras. Eso se le da muy bien, apenas sobreactúan. Se les da casi tan bien como olvidar que desde 1994 se han venido utilizando las lenguas co-oficiales en las comunicaciones escritas y que, en 2005, gracias su apoyo, se extendió la medida a todas las sesiones de la Comisión de Comunidades Autónomas. Pero, claro, entonces no les pareció mal. Se ve que todavía les quedaba el remanente de cuando hablaban catalán en la intimidad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-top: 5px; margin-right: 5px; margin-bottom: 5px; margin-left: 5px; padding-top: 5px; padding-right: 5px; padding-bottom: 5px; padding-left: 5px; line-height: normal; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000000;"&gt;A mi entender, no era el momento de tirar la torre de Babel en mitad de la cámara alta. No es pertinente y menos en mitad de un debate sobre el gasto que supone el Estado de las Autonomías. No es práctico desde el punto de vista funcional. Y es que este capricho llega en un momento en el que se defiende el recorte del gasto público. Pero lo realmente grave es que han confundido “gasto público” con “gasto social”. Porque no hay problema en cerrar recursos sociales, en cancelar ayudas y en dejar a la gente en la estacada cuando más lo necesita. En cambio, para las necesidades accesorias y superficiales - simbólicas, en el peor sentido de la palabra- de los políticos siempre hay algo. Por ejemplo, un uno por ciento… de treinta y cinco millones de euros.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-6557587758289995815?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/6557587758289995815/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/01/la-lengua-de-los-politicos.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/6557587758289995815'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/6557587758289995815'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/01/la-lengua-de-los-politicos.html' title='La lengua de los políticos.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-1041149933980366999</id><published>2011-01-12T07:17:00.000-08:00</published><updated>2011-01-12T07:18:31.147-08:00</updated><title type='text'>La damisela en apuros.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Hace unos días escuché en la radio que se hablaba sobre el mito de “la damisela en apuros”. Por un lado me quedé más tranquilo y, por otro, seguí igual de inquieto que hasta entonces. El encuentro de sentimientos viene porque era una de mis fantasías infantiles más recurrentes y, hasta la fecha, me avergonzaba de mi sadismo en secreto. Daba igual de qué tratase el juego o cuál fuera la niña que me gustase en ese momento. Mi único interés parecía ser salvarla de alguna desgracia terrible.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Hay que decir que por aquel entonces yo contaba con siete u ocho años. Todavía jugaba con cochecitos. Y el juego solía consistir en que secuestraban a una pobre y atractiva desdichada y, tras una trepidante persecución por la alfombra, conseguía sacar el coche de la carretera y rescatar a mi amada. El planteamiento me sigue resultando bastante preocupante, pero si continúo pensando la cosa se complica.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Lo anterior era sólo un juego, de acuerdo. Sin embargo, las desgraciadas protagonistas pasaron a ser compañeras de clase hacia las que me sentía atraído. En la espera de que me llegase el sueño, imaginaba autobuses volcados al borde de un precipicio infinito. Me veía entrando a contracorriente, mientras todos huían, y salvando a mi amiga atrapada en el último momento. Esto se repetía en casi cualquier medio de locomoción que puedan imaginar y bajo el auspicio de cualquier cataclismo que estimase oportuno. Lo único que importaba era la incondicional gratitud de la persona salvada y su favor afectivo. En definitiva, todo bastante siniestro.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Por suerte, con los años y las hormonas, fui dejando olvidadas las fantasías heroicas y encaucé mi planes de conquista hacía métodos más ortodoxos. No obstante, de vez en cuando lo recordaba y no podía evitar esbozar una media sonrisa. “Pero qué bestia era”, solía pensar. Asimismo, me pregunté qué sentido tenía someter a la enamorada a infinitas desgracias con tal de lograr su atracción. La disculpa era siempre la misma: “cosas de niños”.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Lo cierto es que sí fueron cosas de niños, pero, al volver a escucharlo, recuperé mi interés por aquellos pensamientos. Ahora con un enfoque más general, menos centrado en mi persona, reconozco que se me pasó un poco la vergüenza inconfesada y me sentí más tranquilo. (Nunca entenderé por qué nos tranquiliza que los demás hagan o piensen las mismas barbaridades que nosotros, pero ese es otro tema). Así que reflexioné sobre el ideal de héroe romántico, aquel que se nos inculca desde la cuna en forma de cuentos de caballeros y princesas: siempre la misma figura majestuosa, lidiando con enormes peligros y salvando a la chica. De hecho, si nos fijamos, encontraremos que ese patrón se repite una y otra vez. Incluso en la actualidad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Al tratar el tema con frialdad, se me antojó tremendamente machista. No sé hasta qué punto ellas fantasearían con ser la protagonista de un peligro terrible para que las salvé un tipo en quien no se habían fijado. Tampoco creo que sueñen con ser salvadoras de algún macho alfa desvalido y en peligro. También es interesante pensar por qué una cosa nos parece heroica y la otra resulta humillante. Supongo que no es más que una necesidad masculina de reafirmarse como parte fuerte de la pareja, un golpe de efecto para hacerse imprescindible y demostrar que, sin él, ella está perdida.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;En resumen: por salud mental, he decidido echarle la culpa a la naturaleza humana y a la sociedad, cosa que me satisface por lo menos a un nivel irónico. En cualquier caso, ahora prefiero prevenir antes que entrar en autobuses que oscilan al borde del precipicio. Me estoy haciendo mayor.&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-1041149933980366999?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/1041149933980366999/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/01/la-damisela-en-apuros.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/1041149933980366999'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/1041149933980366999'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/01/la-damisela-en-apuros.html' title='La damisela en apuros.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-5490767754240437868</id><published>2011-01-05T08:47:00.001-08:00</published><updated>2011-01-05T08:54:01.687-08:00</updated><title type='text'>Vivir en technicolor.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Hace algún tiempo, cuando vivía solo, siempre había una ventana abierta en casa.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;Bueno, tal vez no siempre, pero sí casi todas las noches. Esa ventana daba directamente al cine clásico norteamericano de los años cuarenta, cincuenta y sesenta. No lo podía evitar, necesitaba vivir sus vidas con más ahínco que la mía y sentía una asombrosa debilidad por las películas en blanco y negro.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;En aquella época vivía más de noche que de día. No es algo extraño para mí, pues ya desde pequeño la oscuridad producía un efecto magnético sobre mi imaginación. Con el tiempo, la espera para ir a dormir se fue alargando, a la vez &lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;que crecía la hora en el despertador. Noche tras noche vi cientos de películas. Fui un mujeriego empedernido. Pasé veladas encantadoras junto a Audrey Hepburn, Verónica Lake, Joan Fontaine o Ingrid Bergman. Y, como era de esperar, todas me dieron calabazas. Cada vez que eso ocurría, solía irme de copas con Humphrey Bogart. Sólo él me comprendía.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;De alguna manera, se convirtió en un hábito. Me gustaba ver el salón iluminado por el gris acerado de la pantalla. Me gustaban los cruces de miradas, el doblaje antiguo, los sombreros y los sofisticados clubes al otro lado del cristal. Disfrutaba tomando un &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;gin-tonic&lt;/i&gt; mientras James Stewart investigaba un asesinato en plena fiesta &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;hitchcockniana&lt;/i&gt;. Poco a poco y sin darme cuenta empecé a necesitarlo. Empecé a sentirme parte de aquella realidad alternativa y a experimentar un poco de aprehensión hacia el mundo en color que me aguardaba a la mañana siguiente. Empecé a vivir en blanco y negro.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Y pensé que no sólo vivía en blanco y negro en sentido figurado, sino también en el real. Se me ocurrió que, de noche, ciertamente percibimos nuestro mundo en blanco y negro y deduje que de ahí venía mi amor por el cine clásico. Es un hecho que todo parece distinto entrada la madrugada, que se excitan los sentidos y los pensamientos se tornan agudos, inspirados y, en cierto modo, mágicos. A mí siempre me había gustado pasear en plena noche, bajo la luz mortecina de la luna. Quizás fuera&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;el preludio de mi refugio cinematográfico. Tal vez, sólo hacía que pasearme por la pantalla de un viejo cine cerrado. En soledad, pero a gusto, ajeno al desierto de butacas vacías del otro lado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Por supuesto que de vez en cuando me daba mis baños de luz. Sobre todo en el mar. Aunque también es cierto que prefería pasear por la orilla bajo las estrellas. Ahora me veo desde una de esas butacas polvorientas, con el cañón de luz atravesando el polvo en suspensión de la sala, y soy consciente de que vivía en una película. La única ventaja es que tan sólo yo era el protagonista.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Sin embargo, una noche, hace casi un año, salí de casa. Me vestí como lo hacían mis referentes. Elegí para la cita un abrigo gris cruzado –cómo no- de anchas solapas. Me puse guantes, cogí un paraguas y deseché el sombrero por considerarlo extravagante en exceso. Llegué pronto a mi destino y seguí contemplándome desde fuera. Pensé que tal vez ella no se presentaría y me dije que podría solucionarlo revolcándome en mi atractivo cinismo. Humphrey tenía respuestas para cualquier contingencia.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Dando vueltas al posible plantón, esperé unos minutos con mi cuerpo enmarcado en la puerta del edificio Metrópolis. Me imagine en formato panorámico –qué menos- y, en pleno &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;travelling &lt;/i&gt;de aproximación, llegó ella. Con sus ojos se hizo la luz. Madrid se iluminó en plena noche y me coloreé al caminar a su lado. Bebimos un vino tinto de un rubí intenso. Las luces de las farolas eran amarillas. La llevé a caminar ante el mar más azul del mundo. Y descubrí en su mirada que no sólo había matices de gris.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Desde hace un año vivo en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;technicolor&lt;/i&gt;.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-5490767754240437868?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/5490767754240437868/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/01/vivir-en-technicolor.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/5490767754240437868'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/5490767754240437868'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2011/01/vivir-en-technicolor.html' title='Vivir en technicolor.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-6544298412969934656</id><published>2010-12-28T09:46:00.000-08:00</published><updated>2010-12-28T11:58:36.669-08:00</updated><title type='text'>El mensaje de Navidad de Obispo</title><content type='html'>&lt;p style="text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Era de esperar que, en estas fechas navideñas, la Iglesia diese un mensaje de paz y esperanza a sus fieles. Esto es algo que no debería alarmar a nadie, ni siquiera a un ateo practicante como yo. No podemos obviar que España es un país con profundísimas raíces católicas y, en consecuencia, las manifestaciones de la jerarquía eclesiástica son dignas de ser divulgadas. Quizás nos aporten algo de consuelo y luz en esta época de crisis. Quizás nos den ideas para sobrellevar la carestía de vida. Quizás nos enseñen a vivir de acuerdo al voto de pobreza que reina en el Vaticano. O tal vez no.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;El aludido mensaje de paz y esperanza viene de todo un clásico en estas manifestaciones, mi querido obispo de Alcalá de Henares, el señor –con minúscula- Reig Plá. Él es un obispo clásico, de los de siempre, de los de misa en Paracuellos, bandera preconstitucional y guiños a Blas Piñar. No, no me podía defraudar, ya había dejado bien claro sus filias y sus fobias. Por eso, en un año tan sensible con la violencia machista, la única opción era arremeter contra los matrimonios civiles y las parejas de hecho. Y no es para menos, porque este hombre ha encontrado la solución definitiva, el remedio infalible para terminar con los malos tratos y sus funestas consecuencias. Que todo el mundo se case por la iglesia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;La verdad es que, a estas alturas, prefiero el mensaje de Navidad del Rey. Y eso que es mucho más aburrido. Algunos dirían que hasta más predecible, pero sólo lo dirían quienes ignoran las anteriores perlas de Reig Plá. Y es que, ya dijo cosas como que la homosexualidad es un &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;problema personal&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; y que los gays &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;deberían pedir perdón y misericordia&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; por su condición –seguro que no tienen otra cosa que hacer-. También opinó que los matrimonios entre parejas del mismo sexo &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;suponían causar un retraso de 3000 años&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; –año arriba, año abajo- en la historia de la civilización. O que el aborto es la primera causa de muerte en España. Sin embargo no ha dicho si hay más abortos en las uniones civiles, o si piensa solucionar los malos tratos en los matrimonios homosexuales. Ah, esto último no, porque su solución sería casarlos. ¡Qué disyuntiva!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Una persona razonable se preguntaría en qué puede influir que la unión sea civil o religiosa. Es lícito. ¿Por qué existe más violencia en las uniones civiles que en los matrimonios de toda la vida? Pues muy sencillo, su explicación es que: “La violencia doméstica se da sobre todo en aquellos procesos de separación y divorcio, en aquellos procesos de litigio, de manera que los matrimonios canónicamente constituidos tienen menos casos de violencia doméstica que aquellos que son parejas de hecho o personas que viven inestablemente". ¡Claro!- he exclamado ante el televisor, mientras un rayo de luz celestial me iluminaba. El divorcio tiene la culpa. Si ya lo venían diciendo…&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;De acuerdo, otra persona razonable –cuánta persona razonable- les diría que el divorcio (y la cárcel para el agresor), en cualquier caso, puede ser una herramienta para atajar la violencia. Un útil para terminar con la convivencia indeseada y, por ende, con los malos tratos en el hogar. Pero Reig Plá no es razonable. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Martes y trece&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; debieron enseñarle que las barbaridades son más entretenidas. Así que, siguiendo su corriente de pensamiento absurdo, ha descubierto que prolongar un matrimonio donde puede haber malos tratos es la solución. Resulta evidente (si eres obispo) que, al no tener posibilidad de separarse, se darán dos posibles situaciones: La mujer dejará de quejarse o las palizas cesarán… por aburrimiento o defunción de uno de los cónyuges –adivine cuál y cómo-. Estoy harto de escuchar aberraciones sobre un tema tan delicado. No es necesario que me perdonen por frivolizar, pero discúlpenme al menos por no hacerlo en nombre de Dios.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-6544298412969934656?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/6544298412969934656/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/12/el-mensaje-de-navidad-de-obispo.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/6544298412969934656'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/6544298412969934656'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/12/el-mensaje-de-navidad-de-obispo.html' title='El mensaje de Navidad de Obispo'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-1828790345060580326</id><published>2010-12-15T08:38:00.000-08:00</published><updated>2010-12-15T08:39:15.905-08:00</updated><title type='text'>Poesía y actualidad.</title><content type='html'>&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Estos días de atrás he estado un poquito más inmerso que de costumbre en la actualidad informativa. Quizás porque la situación lo requería, quizás porque pensaba que los lectores lo reclamaban. Y ahora no sé muy bien por dónde andar. Si bien es cierto que mi persona no debe, en principio, provocar un interés masivo, tampoco tendría que hacerlo mi visión sobre el devenir público. Además, un comentario de un amigo me recordó mis viejos artículos, incluso los del principio, incluso los que no publiqué o aquellos que se quedaron en dos párrafos huérfanos. Entonces me sentí prosaico de repente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Así, sin previo aviso, todas las noticias me parecieron banales y aburridas. Feas y sucias. Me parecieron intrascendentes por su propia pretensión de trascender. Y pensé en los actos que carecen de esa pretensión, en los Grandes Actos y en los Pequeños Actos –todos con mayúscula-. Pensé en sus ojos entornados al sol de una playa que la reclamaba desde hacía tiempo. También pensé en aquella puesta de sol que parecía querer incendiar las ramas desnudas que cubrían el horizonte. Y, por supuesto, reviví los paseos en moto y la luna sobre el mar y las cenas con los amigos y las siestas interminables. Entonces dejé de sentirme prosaico.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Lo que mi amigo me recordó es que veía poesía en todas partes, como leyó de mí una vez. Esto debe rememorarse una y otra vez, si es que llega a olvidarse. Y si resulta que es cuestión de perspectiva, probemos a dar uno o dos pasos, o a inclinar la cabeza unos pocos grados. Los actos intrascendentes no son prosaicos, no quieren trascender, tan sólo ocurren porque sin irrefrenables. No niego que la actualidad esté formada de ellos, pero el propio carácter noticioso los oculta. Oculta todo el proceso y lo deja en un acto aparentemente aséptico e indudable que se hace pesado de entender. Simplemente porque cuesta identificarse.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Por ello, siempre he pensado que era tarea del periodista traducir la realidad. Yo no puedo ponerme en semejante posición, porque me parece terriblemente complicada. Porque, al final, lo que nos iguala a todos es la poesía en sus múltiples formas –prosa incluida-. Nos iguala porque es una traducción de sentimientos que casi todos hemos experimentado en uno u otro momento. Cuando es buena, sea música, pintura o literatura, no busca pasar a la posteridad, sino expresar un estado de ánimo que no puede permanecer oculto. Porque nace de la necesidad de compartir, de sentirse comprendido, de formar parte de algo tan especial como usual.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Aun así, a pesar de su universalidad, los sentimientos precisan de esa interpretación que hace posible su comprensión generalizada. Todos podemos ver poesía en todas partes, si miramos entre los enredos de la realidad, si le damos una oportunidad a los sentidos por encima de la razón. Se trata de buscar lo único, de reducir nuestra vida al mínimo común denominador que nos hace tan iguales. Tal vez sea un solo punto en común, pero será mucho más grande que todas las pequeñas diferencias que nos separan.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Ahí es dónde falla la actualidad. Intentamos comprender hechos absolutos, olvidando que los han realizado personas como nosotros. Y probablemente, en la mayoría de los casos, lo han hecho en circunstancias extraordinarias que poco podemos entender desde fuera. Sin embargo, la codicia, la ira, la envidia sí podemos entenderlas y aplicarlas a nuestra experiencia. La producción masiva de información confunde al ciudadano, pues le parece estar viendo una película en lugar de un informativo, o leyendo una novela rosa en lugar del periódico. Esa distancia genera una doble moral que degenera en más productos informativos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Por tanto, parece necesario dar voz a los protagonistas, dejarlos explicarse, por encima de los gritos de los tertulianos, que se mueren por ser noticia. Las personas y los actos son el hecho informativo. El periodista, sólo un traductor y nunca un protagonista. Si nos olvidamos de los tertulianos y de los periodistas estrella, nos quedaremos con el hecho desnudo. Es posible que nos llegue de otra manera. De todas formas, seguiremos sin poder justificar según qué actos. No podremos encontrar nada de poesía en ellos, por eso nunca debemos dejar de buscarla en nosotros. Mejor no ser noticia. Mejor no trascender. Mejor hablar con los demás que hablar de los demás.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-1828790345060580326?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/1828790345060580326/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/12/poesia-y-actualidad.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/1828790345060580326'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/1828790345060580326'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/12/poesia-y-actualidad.html' title='Poesía y actualidad.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-7013288233933463917</id><published>2010-12-08T05:53:00.000-08:00</published><updated>2010-12-08T05:54:23.294-08:00</updated><title type='text'>El mal menor.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Sé que hablando de los controladores voy a perder todo rasgo de originalidad, si es que me quedaba algo, pero no lo puedo evitar. Y no lo puedo evitar, en parte, porque confirma una de mis teorías preferidas: el odio une lo que el amor no puede. Este principio es más o menos aplicable en muchos ámbitos de las relaciones humanas, pero yo prefiero aplicarlo al de las macrorrelaciones. Sin embargo, como es un campo de estudio muy amplio, me centraré en el territorio español.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Sin lugar a dudas, España es un país con grandes diferencias culturales, políticas&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;y sociales. Sencillamente tienen poco que ver un gallego con un andaluz. De hecho, es probable que no se entiendan ni hablando y, sin embargo, uno de Madrid te dirá que sí que se parecen, que ambos son unos &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;penas&lt;/i&gt;. Entonces llegará otro de Barcelona y te dirá que ya está el de Madrid con su prepotencia centralista tratando a las provincias como si fueran el tercer mundo. Y así con cada provincia e incluso con cada pueblo –los del otro lado de la calle son unos paletos, vamos a tirarnos piedras al descampado, etc, etc-. Con este panorama, el único desenlace posible es que acabemos reclamando el derecho a la autodeterminación de nuestro salón y matemos al vecino de arriba por violar nuestro espacio aéreo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;No obstante, no pierdan la esperanza. Si es usted un español de pura cepa, de esos que se cuadran ante la bandera de la Plaza de Colón, aunque no lo sepa, padece del mismo mal que los otros nacionalistas. Aun así, todavía tiene una baza para unir su patria: buscar a un enemigo común, alguien a quien pueda llamarse gilipollas en cualquier rincón de nuestra piel de toro. ¿Y quién asume semejante apelativo con mayor precisión que nuestros controladores de vuelo? Antes eran los franceses y sus tomatinas fronterizas, pero también somos chovinistas para esto.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;Los controladores son un producto nacional.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;A estas alturas, los que no me consideraban un frívolo y un cínico, ya se habrán desengañado. Por otro lado, tanto los nacionalistas españolistas, como los nacionalistas vascos, catalanes, gallegos, aragoneses y de Alpedrete me odiarán por igual. ¿Quiere decir ello que soy un factor de cohesión social? Sí y no. Cada uno me odiará a su manera, pero por desgracia no soy tan importante. Además, mis aseveraciones tienden a igualar a unos con otros y –válgame dios- jamás admitirían ningún parecido. De lo anterior se desprende que el factor de cohesión maligno no puede poner en evidencia la identidad personal, sino que debe crear una supraidentidad nacional.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Lo que une debe ser sencillo, lineal. Debe poder expresarse en una oración simple enunciativa afirmativa, por ejemplo: “Los controladores son unos hijos de puta”. Es fácil de comprender, no entiende de nacionalidades y afecta a todos por igual. No genera debate político y resulta evidente la certeza del enunciado. El hecho de que unos tipejos con salarios medios de 250.000 euros paralicen el país por no poder computar bajas y vacaciones como horas extra indigna. Indigna y con razón. Y une.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Por último, me gustaría darle la vuelta a todo el planteamiento. Y es que, tras mi sarcasmo, debe haber algo de orgullo patrio –&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;vayaustedasaber&lt;/i&gt;-. Es sólo que está teoría se me ocurrió en actos anteriores, actos donde los “hijos de puta” lo eran de verdad, actos de terrorismo de cualquier color. En España de eso sabemos. Me sorprendió y me agradó la manera en que se dejaban de lado las diferencias. Me gustó también la indignación más o menos generalizada contra ese señor de desconcertante dicción llamado Acebes y sus líneas de investigación electoral. Me gustó ver que los españoles sabemos reconocer una injusticia y darle el valor que tiene, a sabiendas de que deja nuestras reivindicaciones personales en el lugar que les corresponde. El problema es que en esas ocasiones estaba demasiado triste como para disfrutarlo. En cambio, ahora, puedo gozar del odio común al controlador de vuelo. Lo que han hecho es grave, pero son unos villanos entrañables. De puro ridículos.&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-7013288233933463917?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/7013288233933463917/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/12/el-mal-menor.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/7013288233933463917'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/7013288233933463917'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/12/el-mal-menor.html' title='El mal menor.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-2633267291038220249</id><published>2010-12-01T08:37:00.000-08:00</published><updated>2010-12-01T08:47:15.621-08:00</updated><title type='text'>Clandestinidad informativa.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Con todo esto de &lt;i&gt;Wikileaks&lt;/i&gt;, se me ocurren varias cosas. La primera es que antes, siempre que había crisis, se hablaba de ovnis. Ahora se habla de filtraciones. No es que yo tenga nada en contra de las filtraciones -periodistas, albañiles y fontaneros viven de ellas-, es sólo que los ovnis son más pintorescos y sirven para lo mismo; distraer. De hecho distraen y entretienen sin necesidad de entrar en temas escabrosos y dañinos para la imagen de tal o cual gobierno, si es que es posible dañarla aun más. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Por todo ello, y frivolidades aparte, no puedo evitar preguntarme hasta qué punto no es todo una cortina de humo. Tal vez me haya levantado especialmente cospiranoico, pero no me parece descabellado. Los revuelos informativos vienen bien para tapar otros revuelos anteriores. Si bien es cierto que los nuevos afectan en mayor o menor grado la estabilidad política, de momento no entrañan un riesgo económico grave. Por consiguiente, es lícito preguntarse hasta qué punto gobiernan los políticos y no las empresas que los apoyan. Es posible que les merezca la pena perder alguna cabeza con tal de mantener la cuota de influencia empresarial dentro del gobierno. Qué hablen de lo que quieran, mientras no sea de algo que haga bajar mis acciones.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Otra de las cosas que se me ocurren es si se puede considerar periodismo a esta corriente informativa clandestina. Bien, supongo que yo, habiendo estudiado periodismo, debería decir que no, que no se puede considerar como tal, pero también debería añadir el apellido institucional. Es decir, no podemos hablar de periodismo entendido como una institución más del Estado de Derecho por varios motivos: la información no se obtiene de una forma lícita en la mayoría de los casos, no hay manera de contrastar la información, las fuentes son dudosas, (presuntamente) se carece de línea editorial y, por tanto, de intereses políticos y económicos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Algunas de las anteriores razones, sobre todo las primeras, pueden devaluar la información que &lt;i&gt;Wikileaks&lt;/i&gt; nos ofrece. Sin embargo, la última de ellas resulta interesante, a la par que romántica e ideal. Pero hay un problema, que no me lo creo. Porque nada está exento de intereses. Porque en éste nuevo periodismo nadie responde de los contenidos, nadie tiene que demostrar nada. No sólo se dan por buenos hechos que pueden hacer caer gobiernos, sino que además parecen difundirse de forma desinteresada y por el bien común.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;No niego la veracidad de lo dicho. No puedo demostrar que sean falsos ni verdaderos. No voy a entrar a juzgar nada porque lo dicho es demasiado grave. Es sólo que no puedo evitar fiarme más de los medios tradicionales, porque aun creo en la existencia de periodistas de vocación, con afán por descubrir la verdad –aunque sólo sea por ansia de protagonismo-. En sus jefes creo menos, pero sé que habrían deseado publicar muchas de las filtraciones, no por altruismo, sino por línea editorial e intereses político-económicos. En este caso no me importan sus motivos, porque serían responsables de lo publicado y, por tanto, se cuidarían mucho de contrastarlo –a no ser que hablemos de &lt;i&gt;El Mundo&lt;/i&gt;-.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;A todo lo anterior se suma la orden de detención del fundador de &lt;i&gt;Wikileaks&lt;/i&gt; por delitos sexuales. Por supuesto, él dice que es sólo una excusa para amordazarlo, así que amenaza con publicar nuevas informaciones que conseguirán hacer temblar a países como Rusia. Ese es el comportamiento que lo desacredita, supongo: el hecho de guardarse las espaldas con los secretos que, según su propia filosofía, deberían ser de dominio público. Es curioso que un periodista sea más valioso por lo que calla que por lo que dice.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;El escándalo no es que haya escándalos, sino que sean de alto secreto, que exista esa figura tan asumida por todos. El escándalo, en el fondo, es que haya que esconderse para informar, en lugar de hacerlo desde la libre exposición y sometido al juicio de los ciudadanos. Porque, es cierto, la clandestinidad, por desgracia, puede llegar a ser necesaria. Sin embargo, una vez publicada la noticia, se corre el riesgo de confundir clandestinidad con cobardía e información con irresponsabilidad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;(Y a ver luego cómo deshacemos el malentendido).&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-2633267291038220249?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/2633267291038220249/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/12/clandestinidad-informativa.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/2633267291038220249'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/2633267291038220249'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/12/clandestinidad-informativa.html' title='Clandestinidad informativa.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-7188018648932489561</id><published>2010-11-24T09:18:00.000-08:00</published><updated>2010-11-24T09:55:55.384-08:00</updated><title type='text'>¡Qué cruz!</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;No es la primera vez que les llamo la atención sobre la querencia que se tiene últimamente por la indignación gratuita. Da igual lo estúpido, irrelevante o incluso risible que sea el hecho, porque siempre encontraremos a un grupo de exaltados dispuestos a rasgarse las vestiduras. De hecho, cuánto más minoritaria sea la reivindicación y más se grite, tanto mejor. Supongo que este comportamiento parte de la necesidad de sentirse visionarios en tierra de ciegos, o pioneros entre reaccionarios, o vaya usted a saber qué. Lo realmente importante es hacer ver que se tienen valores elevados y profundas convicciones, aunque sean sobre chorradas elevadas o profundas idioteces.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;No se confundan, no me indigna tal comportamiento. Sería poco consecuente. Pero andaba pensando en ello a raíz de la última petición de un grupo de inconscientes sobre la memoria histórica. Estos señores, alegando que el Valle de los Caídos es un símbolo del franquismo, pretenden dinamitar –sí, sí, dinamitar nada menos- la cruz que lo corona. La verdad es que indignarme no me indignó, pero si me sorprendió. Y es de agradecer, dados los aburridos tiempos que corren. A uno le hace sentir vivo no haber perdido la capacidad de sorprenderse.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Así que, después de imaginarme al mismísimo Chuck Norris descolgándose sin arnés y dejado pegotones de explosivo plástico a diestro y siniestro, me paré a pensar. Es algo que no suelo hacer muy a menudo, pero tenía el día reflexivo, así que llegué a una conclusión muy sencilla: estas personas no entienden bien el concepto de “memoria histórica”. O yo lo entiendo muy mal. Porque entiendo que es una ley (insuficiente) concebida para resarcir en la medida de lo posible al bando republicano. Esto es, reconocer que su lucha, no solo fue lícita –pues eran el gobierno del país-, sino que además estaban legitimados por una constitución votada por los españoles. Asimismo, se pretende denunciar los daños causados por el bando fascista, que no sólo contó con el apoyo de gente maja y de posibles –Hitler, Mussolini…-, sino que tuvo cuarenta años para ocultar todo tipo de barbaridades.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Durante ese tiempo, la represión franquista fue brutal y despiadada, pero también lo fue la labor propagandística del régimen. Imagino que cuando tienes que defender lo indefendible es mejor atacar que explicar. Luego llegó la transición y tal vez no era el momento. Es cierto que fue una época complicada, y que todos tuvieron que ceder, pero los crímenes de guerra siguieron impunes. No digo con esto que fueran los únicos que mataran, por supuesto que no, sólo digo que son los únicos que no fueron juzgados por ello. Y que alguien lo intente hoy en día... Pregúntenle a Garzón. Se dijo que la Ley de la Memoria Histórica abría viejas heridas. Claro, que eso lo decían quienes tienen un interés brutal en cerrarlas a toda costa. Porque les conviene.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Sin embargo, en el otro extremo, nos encontramos con unos señores que quieren volar un monumento. Pero sólo la cruz, ojo. Y no se dan cuenta de que eso, de memoria histórica, no tiene mucho. Si fuera perverso –dios me libre-, pensaría que tienen dificultades para entender conceptos abstractos, pero prefiero pensar que el extremismo les nubla la mente. Porque esa no es la manera de denunciar los crímenes franquistas. Una explosión hace mucho ruido, pero dura muy poco. El granito, en cambio, es silencioso, pero su presencia es casi eterna. Lo que hay que hacer es explicar el significado de ese lugar y utilizar su potencial icónico para destruirlo simbólicamente. Porque yo cuando pienso en el Valle de los Caídos no pienso en la presunta grandeza de Franco y sus acólitos, pienso en la sangre de los españoles que murieron para levantarlo. Para mí, Cuelgamuros, cruz incluída, es el símbolo de la barbarie franquista, de cómo se empleó a presos políticos, maestros e intelectuales, no para levantar un país, sino para cavar una tumba. La suya y la de su verdugo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;A lo mejor lo que pasa es que yo todavía soy más extremista, pero eliminar los símbolos no elimina la historia, si acaso la distorsiona. Si dinamitamos el Valle de los Caídos, se olvidará el sufrimiento y la injusticia que representa. Si desenterramos a Lorca y le hacemos una mausoleo de lujo, olvidaremos que los fascistas lo mataron y lo enterraron como a un perro. No es resentimiento, es presentimiento. El presentimiento de que si olvidamos, corremos el riesgo de repetir. No hay que destruir la voz de los que hablaron, sino dársela a los que amordazaron. Eso es memoria, lo otro es sesgo.&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-7188018648932489561?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/7188018648932489561/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/11/que-cruz.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/7188018648932489561'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/7188018648932489561'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/11/que-cruz.html' title='¡Qué cruz!'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-5113498084124504513</id><published>2010-11-17T09:23:00.000-08:00</published><updated>2010-11-17T09:32:45.884-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Telemadrid'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Salvador Sostres'/><title type='text'>Verborrea sexual.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;No me gusta hacerme eco de la actualidad, no me gusta repetirme ni repetirles cosas que ya hayan leído. Saben de sobra que no quiero aburrirles con lo mismo que podrían ver en cualquier sitio. Es más, conocen mi egocentrismo y pueden beneficiarse de, por lo menos, leer algo de lo que no hablarían en ningún telediario: yo mismo –sí, a mí también me sorprende-. Sin embargo, hoy, como en otras pocas ocasiones, haré una excepción y hablaré de lo que hablan los demás.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Hace unas pocas semanas, Sánchez Dragó hizo de las suyas en un libro de los suyos. Precisamente por este planteamiento ni me sorprendió ni me escandalizó su relato de pedofilia manga. Llámenme indolente. Me dije: otra vez Dragó con sus idioteces soeces y sus fanfarronerías políticamente incorrectas. No se equivoquen, no quise con ello disculpar al presunto escritor. Tampoco me creí su cobarde justificación al decir que tan sólo se trataba de ficción en mitad de un libro de anécdotas. Pero es que me resultaba todavía más increíble que dos japonesas de trece años violasen [&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;sic&lt;/i&gt;] al atractivo literato.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Me pareció una salida de tono muy típica del personaje, ya casi aburrida por lo tedioso del protagonista. Habría sido un poco más divertida si se hubiese reafirmado en lo relatado, pero el tono cobarde venía de antes. Ya en el propio texto decía que lo contaba porque habían prescrito los hechos y luego, siguiendo con el ataque de arrojo y valentía, negaba directamente la posibilidad de que hubieran ocurrido. Supongo que los delitos pueden prescribir, pero las fantasías insatisfechas de un enfermo se mantienen siempre vigentes.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Y hoy más de lo mismo. En el telediario se emitían las imágenes de un programa de Telemadrid, presentado por Isabel San Sebastián, durante un corte publicitario. Sólo con el nombre de la presentadora ya puede uno hacerse a la idea de la catadura moral de los colaboradores. En este caso, el que habla es Salvador Sostres, otro presunto escritor, más conocido como columnista de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;El mundo&lt;/i&gt; y ex de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Crónicas Marcianas&lt;/i&gt;. Y lo dicho, una sarta de barbaridades muy a la altura de su currículum.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Gracias a su incontenible verborrea sexual –la nueva enfermedad venérea-, a la filtración de las imágenes y a la denuncia interpuesta por UGT, ahora sabemos que le gustan las “chicas jóvenes en su punto de tensión sexual”. Además, le gustan porque “parecen lionesas de crema, limpias, todo dulce”. Aunque, sin duda, lo que le fascina es “esa tensión de la carne, esas vaginas que aún no huelen a ácido úrico, que están limpias, que tienen este olor a santidad de primer rasurado, que aún no pican. Esta carne que rebota, joven. Y ese entusiasmo, que te quieren enseñar que están liberadas, que ya son mayores”. A mí personalmente no me aporta nada, si acaso una nausea. A su mujer quizá le sugiera algo más.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;Lo grave no es lo que diga un tertuliano insustancial y triste. Doy por hecho que existen personas así. También doy por hecho que tienen cierta ansia de protagonismo. Incluso doy por hecho –como no podría ser de otra manera- que Pedro J. lo tenga en plantilla o que Telecinco lo hiciera en un pasado. Digamos que son cosas de la línea editorial. Lo realmente grave es que se dé pábulo y palabra a semejantes elementos bajo el auspicio de una cadena pública. Aunque, claro, con Telemadrid ya se sabe. No es que no me indigne lo dicho, es sólo que no me sorprende. Cada cosa tiene su lugar. &lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-5113498084124504513?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/5113498084124504513/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/11/verborrea-sexual.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/5113498084124504513'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/5113498084124504513'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/11/verborrea-sexual.html' title='Verborrea sexual.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-4407744557287324634</id><published>2010-11-10T08:36:00.000-08:00</published><updated>2010-11-10T08:55:14.072-08:00</updated><title type='text'>El cairo. (Parte IV).</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-bidi-font-weight: bold"&gt;No lo puedo evitar, me encantan las cosas decrépitas. El extrarradio era distinto, no menos chocante, pero sí más ajeno. Me explico: aquellas construcciones nuevas eran pura obra desnuda, sin ornamentación, sin personalidad más allá de una personalidad de conjunto. Sin embargo, cuando vi aquellos monumentales edificios occidentales, todavía sentí más extrañeza. Todo en ellos me era familiar. No tenían nada de oriental, podían estar en cualquier ciudad europea, pero no en ese estado. El estado al que me refiero no era de ruina, ni siquiera de abandono, era de agotamiento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Todas esas cornisas, voladizos, cúpulas, marquesinas y ventanales no habían sido dejados a su suerte, sino que habían sido utilizados hasta la extenuación. En las ciudades occidentales, estos ejemplos urbanísticos suelen encontrarse en los distritos más distinguidos y, en consecuencia, mejor cuidados. En cambio, en El Cairo, se encontraban en una zona céntrica, sí, pero absolutamente popular y humilde.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;El día que vi aquella plaza, la vi desde el coche y, aunque suene raro, la vi a vista de pájaro. Esto se debe a que un enorme &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;scalextric&lt;/i&gt; la sobrevuela a cinco pisos de altura y tan cerca de las fachadas que casi se puede tender la ropa en el guardarraíl.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;Supongo que soy dado a ver la realidad a través de prejuicios y categorizaciones –qué le vamos a hacer-, así que mi mente procesó la visión de una forma bastante curiosa. Quizás de ahí venga mi fascinación por esta localización en concreto.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Lo que yo vi fue una calle de El Cairo con un edificio modernista achaflanado rematado por una cúpula. Lo que mi mente decidió regalarme fue una imagen post-apocalíptica de la madrileña Gran Vía. Imagínense la monumental calle de Madrid con los edificios negros de polución y los grandes ventanales rotos. Imaginen los viejos carteles luchando por seguir anclados a las fachadas, letras de bronce sueltas, muebles desvencijados en los balcones y barandillas y rejas herrumbrosas. A todo ello sumen un mercadillo a la altura del Edificio Metrópolis, un mercadillo de cientos de puestos unidos unos a otros por toldos de distintos colores. Por último, añadan basura y desperdicios varios, un enorme puente elevado cargado de coches y una multitud abarrotando los estrechos pasillos entre puesto y puesto. Surrealista, ¿verdad?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Pues no y eso era lo bueno, que era la realidad, sin más, sólo que muy diferente a todo cuanto había visto hasta ese momento. Aquella fue mi última sensación en El Cairo. Después al hotel, un hotel como los de aquí, y al aeropuerto, un aeropuerto como los de aquí –sin terminar y en obras-. Sin embargo, mi cabeza se quedó en mitad de la plaza, suspendida en el aire, intentando en vano encajar a la fuerza una imagen extraña en un esquema inútil. Definitivamente, mi manera de entender las cosas no sirve como guía para comprenderlo todo. Por eso todavía me cuesta volver, aunque llegase hace tiempo. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;He descubierto que padezco un &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;jet-lag&lt;/i&gt; cognitivo y que en ese conflicto radica lo interesante de la situación. Existe una falta absoluta de concordancia entre lo vivido y mis categorías y prejuicios. Debo admitir que me queda mucho por aprender, por fortuna. Que mi visión del mundo es sólo eso, una visión. Que mis categorías mentales se quedan ridículas para encasillar la inmensidad de lo individual. Que seguramente haya visto muchas cosas, pero eran variaciones de la misma. Que vivimos en el mundo de los moldes en lugar de modelar el mundo. Se nos pierden las individualidades, los rasgos únicos de cada uno. Se nos olvida que todavía podemos aprender mucho de nosotros mismos, aprendiendo de los demás. Que nuestra capacidad para ser diferentes nos iguala. Que las diferencias son sólo aquel camino que un día pensamos y decidimos no tomar. Y que los demás son la forma de conocer todos esos caminos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-4407744557287324634?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/4407744557287324634/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/11/el-cairo-iv-parte.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/4407744557287324634'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/4407744557287324634'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/11/el-cairo-iv-parte.html' title='El cairo. (Parte IV).'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-1998812875919783725</id><published>2010-11-03T10:11:00.000-07:00</published><updated>2010-11-03T10:15:47.235-07:00</updated><title type='text'>El Cairo. (Parte III).</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="mso-bidi-font-weight:bold"&gt;Sin embargo –y sin tratar de justificarme-, fuimos por nuestra cuenta en taxi, lo que resultó ser toda una aventura. Yo disfruté de lo lindo por primera vez arriesgando mi vida. Me sorprendió la paciencia de los conductores cairotas, que encajaban las maniobras ajenas con sorprendente templanza. Por menos de la mitad de lo que vi en aquellos veinte minutos, en España te bajas del coche dispuesto a arrancarle la cabeza al otro conductor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Así pues, tras casi estrellarnos seis veces, casi atropellar a dos personas y casi ser arrollados por tres autobuses, llegamos a la plaza desde la que se accede al mercadillo. El conductor, según lo acordado, nos esperaría durante una hora y nos llevaría de vuelta al hotel –o por lo menos lo intentaría-. El asunto de esperar es bastante común en El Cairo, pero no deja de llamarme la atención, sobre todo por un detalle: el taxista se negó a aceptar el pago hasta haber completado el servicio. Nos dejó irnos sin más, dijo que ya le pagaríamos luego y adujo una razón que me enternece por lo cándido: “Los españoles sois de fiar”. Todavía no puedo parpadear del asombro.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El mercadillo de Khan el Khalili presentaba un aspecto muy diferente al del día anterior. Por la mañana todo parecía distinto y bastante más agradable. Este agrado se debía sin lugar a dudas a la increíble diferencia de público. Las interminables manadas de borregos que colapsaban las estrechas calles debían estar pastando en alguna excursión mañanera. Ahora se respiraba un ambiente tranquilo y el sol se filtraba tenue a través de las telas que cubrían las calles a modo de toldos improvisados. Nada de agobios, nada de ruido, más autóctonos que foráneos. Por consiguiente, no dudé en ejercer de borrego a destiempo y nos dirigimos prestos hasta la tienda de Jordi.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Lo sorprendente fue que no hubo necesidad de preguntar nada a nadie. Los propios comerciantes te veían la cara de españolito ávido de Jordis y te decían: “¿Jordi, no? Es por ahí, luego ven a mi tienda”. Supongo que Jordi-Mohammed debe de estar bañándose en oro en este momento, pero lo cierto es que no puedo decir nada malo de su negocio.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Subimos por un pequeño pasadizo que ascendía hasta un patio interior porticado lleno de pequeños comercios. Nuevamente todos nos guiaron hasta el &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;santa sanctórum&lt;/i&gt; del turista ibérico. El gurú del no-regateo posee tres tiendas contiguas en las que da bastante igual entrar a una u otra, pues todas tienen casi lo mismo. Lo cierto es que nos entregamos a una orgía consumista de la que no me arrepiento por varias razones. El trato fue excelente, el precio más que razonable, la variedad considerable, no había gente y, la de más peso, nos invitaron a un té. Soy así de protocolario, si me invitan a algo, me tienen ganado. Y, hablando de ganado, luego supimos que las manadas del día anterior habían sufrido horribles torturas, sólo imaginables entre profesionales de las rebajas. Donde nosotros nos movíamos con absoluta libertad, ellos se aplastaban como en un vagón de metro. Donde nosotros elegíamos, ellos se quitaban las cosas de las manos. Y, para colmo de males, no hubo té para la muchedumbre.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Salimos contentos y cargados en dirección al punto en el que habíamos quedado con el confiado taxista. También supongo que, si no llegamos a aparecer, nos hubiera buscado él mismo cimitarra en mano, pero quizás me puedan los prejuicios cristianos. No hubo sorpresas, allí estaba, puntual y sonriente, dispuesto a darnos otro emocionante paseo hasta ese oasis de autocomplaciente occidentalización que es el Hotel Conrad Hilton. El recorrido fue igual de escalofriante, pero, una vez acostumbrado a la sombra de la guadaña, pude disfrutar los detalles urbanísticos del centro de la ciudad. Me fijé en los edificios y descubrí auténticas joyas modernistas, detalles &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Art decó&lt;/i&gt; en la ornamentación de las fachadas e incluso interesantes ejemplos de arquitectura racionalista. Eso sí, todo ello en un estado lamentable, en un nivel de decadencia que me atrajo irremediablemente. A partir de ese día supe que quería volver y que podía prescindir en lo sucesivo de todo lo visto a lo largo del Nilo. Había visto cosas increíbles, majestuosas, sobrecogedoras, pero no tenía duda: mi próxima vez en Egipto sería sólo en El Cairo.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;(Continúa...)&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-1998812875919783725?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/1998812875919783725/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/11/el-cairo-parte-iii.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/1998812875919783725'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/1998812875919783725'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/11/el-cairo-parte-iii.html' title='El Cairo. (Parte III).'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-2327595968320419777</id><published>2010-10-27T07:21:00.001-07:00</published><updated>2010-10-27T09:33:02.599-07:00</updated><title type='text'>El Cairo. (Parte II).</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La ciudad empezó a gustarme cuando nos apartamos de los cauces turísticos. Nuestro guía, en su lucha por escapar de lo típico, nos llevó a un mercadillo nocturno –anochece a las cinco y media, es fácil trasnochar-. No era un típico mercadillo turístico, sino un típico mercadillo egipcio. Lleno de frutas y verduras de aspecto excelente, de pescado de aspecto inquietante y de animales vivos esperando su cercana muerte, a voluntad del comprador –quiero ese y, hala, a degollar-. No hubo turistas. La única atracción allí éramos nosotros. Nadie nos acosaba para vendernos nada. Sí querían, en cambio, darnos la mano y preguntarnos de dónde éramos. Cada tienda se abría en un bajo de una sola puerta protegida por una persiana metálica. En las calles apenas había farolas, por lo que la iluminación provenía del interior de los comercios, que quedaban recortados como cuadros de otra época en el lienzo negro de las fachadas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El contrapunto lo tuvimos al día siguiente, cuando fuimos al mercadillo de Khan el &lt;span style="mso-bidi-font-weight:bold"&gt;Khalili. Ese sí era típico en el concepto turístico de lo típico. Parecía un mercadillo de pueblo. No por el lugar, que es bien pintoresco y bonito, sino porque sólo se escuchaba a gente hablando español y preguntándose los unos a los otros por “la tienda del Jordi* ese”. Y es que resulta que si un español, al salir de su país, puede ir al sitio menos original del mundo y más cercano a lo que tiene en casa, allá que va. Da igual que luego desde ciertas zonas de la meseta digan que alguien que se llama Jordi no es español, sino un polaco. Tampoco importa que algunos Jordis idependentistas renieguen de ser españoles. Una vez se traspasan las fronteras, el chovinismo vence los prejuicios regionalistas y hermana a todos los españoles por igual. El nacionalismo siempre es autocomplaciente. De ahí que muchos se desilusionen al saber que el famoso Jordi se llama Mohammed. Cosas de la vida –les está bien empleado, pienso con media sonrisa-.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="mso-bidi-font-weight:bold"&gt;En vista del carácter excesivamente festivo de Khan el Khalili, parecía mejor opción volver al mercadillo del día anterior, a ver qué tiendas estaban abiertas y qué se podía comprar. Yo ya le había echado el ojo a unas cuantas tiendas de antigüedades que casaban bastante bien con mi incipiente síndrome de Diógenes. Supongo que era pronto todavía, ya que la mayoría de los comercios estaban cerrados. Sin embargo, en los que estaban abiertos, el trato fue excelente. Nada de agobios, nada de intentar venderte souvenirs. Aquí, el regateo reducía su margen considerablemente, hasta el punto de no saber nunca muy bien si la cara de indignación de comerciante era la de costumbre o era real. Las calles que habíamos visitado el día anterior revelaban su verdadero aspecto a la luz del día. Sólo las calles principales estaban pavimentadas, los laberintos adyacentes eran pasadizos embarrados y cubiertos de suciedad. No obstante, las personas eran las mismas del día anterior. Pese al terrible aspecto de muchas de las viviendas –algunas directamente en ruina- los vecinos parecían disfrutar de una tranquilidad lejana al monstruoso entramado turístico que&lt;/span&gt; se re&lt;span style="mso-bidi-font-weight:bold"&gt;spira dos manzanas más al sur.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="mso-bidi-font-weight:bold"&gt;Entramos en una de las tiendas de antigüedades. El dueño, un hombre de mediana edad vestido de chilaba, nos pidió que entráramos y cotilleásemos tranquilamente. El salió y nos dejó mirar a nuestro aire, con total libertad y nula vigilancia. Agradecimos la confianza y nos quedamos prendados de un antiguo juego de té, para el que supusimos no llevar suficiente dinero. Y así fue, el precio que nos dio cuadruplicaba nuestro efectivo. Le dijimos que no podíamos comprar, que no llevábamos suficiente. Él nos pregunto que cuánto llevábamos y nosotros decidimos aportar&lt;/span&gt; al montante &lt;span style="mso-bidi-font-weight:bold"&gt;un auténtico arsenal de jaboncitos de baño del hotel que parecieron ser de su agrado. En mitad de la negociación, me tomó del brazo y me preguntó en tono confidente si teníamos algo para ayudarlo con su mujer, “like Viagra”, precisó. Yo, en una respuesta tan surrealista como adecuada a la situación, le respodí: No, pero tengo Paracetamol. El trato pareció convencerle. No sé si podría llegar a hacer nada, pero por lo menos ya no sentiría dolor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="mso-bidi-font-weight:bold"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;Un blister de Ibuprofeno y un triste Paracetamol después, mi mujer y yo salimos encantados con nuestro nuevo-viejo juego de té y nos dispusimos a esperar al grupo de borregos que salían del redil turístico. Ya sólo nos quedaba un día en la capital de Egipto y yo estaba entusiasmado. Ese rato lo cambió todo. El hecho de salirnos del grupo organizado y explorar, aunque sólo fuera un poco, me hizo descubrir un pedazo de ciudad que incitaba a conocer más, a descubrir la realidad más allá de la postal. En vista de ello, a la mañana siguiente, decidimos ir al mercadillo de los borregos anteriormente mencionados. Porque, como buen español, debo criticar primero para hacer después. Es parte del orgullo patrio.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;(Continúa.)&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;_____________________&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal; "&gt;&lt;i&gt;* &lt;/i&gt;La tienda de Jordi es un comercio situado en el mercadillo mencionado cuyo dueño estuvo trabajando en Cataluña. La principal diferencia de este negocio con los aledaños es que no hay necesidad de regatear, lo que resulta más cómodo para los turistas occidentales. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-2327595968320419777?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/2327595968320419777/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/10/el-cairo-ii-parte.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/2327595968320419777'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/2327595968320419777'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/10/el-cairo-ii-parte.html' title='El Cairo. (Parte II).'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-1008928941250935029</id><published>2010-10-20T09:31:00.000-07:00</published><updated>2010-10-20T12:45:32.496-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El cairo.'/><title type='text'>El Cairo. (Parte I).</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Nunca he escrito ningún artículo de viajes. Tampoco he leído los ajenos. Tal vez sea porque, hasta hace unos meses, mis viajes eran en vespa y no daban para tanto, o quizás sea porque ahora me gusta viajar un poco más allá de lo visto una y otra vez. No tienen, por tanto, pretensión alguna estas líneas. En cambio, sí nacen de la necesidad de contar lo extraño, una necesidad que seguramente comparto con todos los que han salido de su casa alguna vez en su vida. Y no me vale con dar la lata a amigos y familiares, sino que pongo el tostón a disposición de todos ustedes.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Antes de empezar, una aclaración: es posible que me guste viajar, pero odio los aeropuertos. Ahora ya podemos empezar con un relato que no tiene nada de espacio temporal y sí mucho de sensacional, no por mi innegable genio, sino porque son las sensaciones lo que queda al llegar a casa –por muchos souvenirs que uno haya comprado-.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La cosa es así: estuve en Egipto, pero sobre todo estuve en El Cairo. Lo primero lo guardo en la memoria como una sucesión de templos que casi se solapan los unos con los otros. La mayoría parecían hormigueros a escala divina, con cientos de turistas colapsando los estrechos corredores y las amplias estancias –el ser humano en colectividad resulta ser una corriente fluida y adaptativa en la que da asco ahogarse, pero de indudable efectividad-. Lo segundo ya es otra historia.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No pretendo menospreciar en absoluto todo el patrimonio arqueológico y artístico que he metido en el primer saco. Es más, creo que la diferencia estriba –las diferencias son así, siempre estribando- en lo distinto que es descubrir algo a que te lo enseñen. Por supuesto se trataba de un viaje organizado y hay que decir que tuvimos una suerte increíble con el guía asignado. Resultó ser una persona joven, culta, de modales delicados y con una pasión por su país que le chispeaba en los ojos. Eso ayuda. Sin embargo, el propio carácter organizado nos da un tinte de rebaño –a veces piara, según los grupos- en el transcurrir del itinerario, de manera que uno puede llegar a sentirse en una suerte de trashumancia desértica.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;A veces apareces en los templos sin saber muy bien de dónde vienes y adónde vas. Supongo que eso pasa en la mayoría de templos y, como en esa mayoría, aquí tampoco hay respuestas. Pero sí en El Cairo. Si ejerciera como periodista, diría que es una ciudad de contrastes, pues no es del todo mentira y se adecua al &lt;i&gt;Diccionario Periodístico de Frases Hechas&lt;/i&gt;. Pero me quedaría corto, porque cualquier ciudad es una ciudad de contrastes y esta lo es más. Por ello prefiero decir que El Cairo es una ciudad de una belleza horrible. Un fascinante caos que funciona.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Por fin veo a más personas que turistas –a veces conviene diferenciar entre persona y turista-. Salimos del tranquilo transcurrir del Nilo, de ciudades más pequeñas como Luxor o Edfú para llegar a una urbe de veinte millones de habitantes. Por un lado existe una continuidad estética en el extrarradio con respecto a otras ciudades. El aspecto es miserable. El urbanismo consiste en un salteado de viviendas unifamiliares de pisos que nunca se terminan. En su lugar, se coronan por un forjado de hormigón y por los pilares desnudos, con las varillas de acero apuntando hacia un cielo blanquecino. Uno de los chicos de la agencia nos explicó que no se pagan todos los impuestos hasta haber finalizado la casa por completo. Estos edificios se sitúan como al dueño le venga en gana, lo que da lugar a unas calles que nunca continúan más de dos o tres manzanas.&lt;/p&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;    &lt;!--EndFragment--&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Después vienen los famosos contrastes. En la carretera que une el aeropuerto con la ciudad están las mansiones de la clase política, que suelen ser de un gusto espantoso, resultado de aunar la sobriedad soviética con la exuberancia árabe. A medida que se avanza hacia el centro de la ciudad, se empieza a comprender el emplazamiento de los domicilios de los políticos. Están en la carretera del aeropuerto sencillamente para huir cuando todo se colapse o cuando la población se harte de vivir en las condiciones en las que viven.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El centro de El Cairo es un prodigio de tráfico, ruido, gente y suciedad. Me encantó, una vez superado el susto inicial. Y es que asusta, por lo menos a los ojos de un occidentalito mimado como yo. Los semáforos no funcionan, están apagados. Las señales de tráfico tienen la misma autoridad que un árbol. Y la gente cruza por donde quiere y los coches se meten por donde pueden y en los autobuses se cuelga gente de las ventanillas y les prometo que caben cuatro personas en una moto. Luego supe que no se utilizan los intermitentes y entendí el estruendo generalizado que satura el aire. Resulta que un golpe de claxon significa girar a la izquierda y dos girar a la derecha. Lo que se ahorran en bombillas.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;(Continúa...)&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-1008928941250935029?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/1008928941250935029/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/10/el-cairo-parte-i.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/1008928941250935029'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/1008928941250935029'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/10/el-cairo-parte-i.html' title='El Cairo. (Parte I).'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-7475751265095762316</id><published>2010-10-14T02:59:00.001-07:00</published><updated>2010-10-14T03:07:31.101-07:00</updated><title type='text'>No pude decir que no.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;He tenido que tomarme dos semanas de vacaciones. No pude decir que no; primero, porque no quería la negativa y, segundo, porque la otra parte contratante se hubiera molestado. Yo no puedo decir que no a una mujer, menos aun a la mía. Pero no sufran, no encomienden su vida al infortunio, pues &lt;i&gt;La realidad a tientas&lt;/i&gt; volverá con nuevos artículos el próximo miércoles con la regularidad acostumbrada. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Les agradezco su fidelidad y paciencia.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-7475751265095762316?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/7475751265095762316/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/10/no-puede-decir-que-no.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/7475751265095762316'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/7475751265095762316'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/10/no-puede-decir-que-no.html' title='No pude decir que no.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-3494153819822025353</id><published>2010-09-29T03:19:00.000-07:00</published><updated>2010-09-29T03:28:18.444-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='George Clooney'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El americano'/><title type='text'>El americano (este sí) impasible.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Hoy (por el sábado) me he salido del cine. Sí, lo sé, suena duro, pero no me ha quedado más remedio. Yo iba de buena fe, cosa rara. Iba ilusionado, incluso, y me han dado un mazazo en mitad de la coronilla. El mazazo ha sido de esos anestésicos, de esos que te dejan un dolor sordo, la boca pastosa y un zumbido leve pero persistente en los oídos. De hecho, esta película podría reemplazar a la temida anestesia general, aunque los riesgos de quedarse en coma aumentarían exponencialmente. Tres cuartos de hora de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;El americano&lt;/i&gt; saben a treinta años mirando una pared, sólo que la pared se mueve más deprisa.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;El caso es que sigo sin entender muy bien lo que ha pasado. Por seguir con el símil quirúrgico, la sensación tras salir de la sala ha sido la de despertar poco a poco de un profundo sopor sin llegar a liberarme del todo. Lo juro, en el cartel salía George Clooney con un rifle y con aspecto de correr, o por lo menos de caminar deprisa. Y, sí, el rifle salía, pero George no corría ni para comprar cápsulas de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Nespresso&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;En los títulos de crédito iniciales se puede ver el velocímetro del coche que conduce el protagonista. Uno, que es crédulo, ve que circula a 110 quilómetros, pero apenas se mueve y esa es la sensación que tuve durante el tiempo que aguanté antes de salir gritando interiormente. De verdad, hasta los coches se mueven despacio. Por eso George no puede simplemente salir de la casa en la que se esconde. Qué va, tiene que abrir la puerta, salir, dar tres pasos, mirar al horizonte, plano subjetivo de las escaleras de las calles del pueblo, otro plano de lo mismo pero dos metros más allá, paneo de la cámara, plano de George con cara de George, desandar los tres pasos y finalmente cerrar la puerta.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Sin palabras –él y yo-.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;Si mi artículo, que no crítica, les parece inconexo, lo hago sólo para seguir el estilo narrativo del film. Porque así, ahora y sin que venga al caso, les explico otra secuencia: George va a cenar con el cura del pueblo y yo mientras cuento las patatas que hay en el guiso del cura. Y las cuento porque no tengo nada mejor que hacer y porque el plano dura como cinco segundos de remover carne y patatas –dos patatas-. Sinceramente, para eso pongo a Arguiñano, que sé que lo va a hacer, pero por lo menos cuenta chistes.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;Eso sí. Hay que reconocer una cosa. Cuando usted salga de la sala, si no ha muerto o se ha pegado un tiro durante el metraje –no lo descarte-, podrá pegarse el tiro en casa. ¿Por qué? Porque, aunque no lo crea, sabrá fabricar un rifle de largo alcance. Y también sabrá que con un eje de transmisión se puede construir un dispersor de sonido. Lo sabrá porque lo habrá visto durante una hora. Habrá visto a George cogiendo las piezas, desmontándolas, limpiándolas, dándoles forma y finalmente incluyéndolas en el arma que está modificando por encargo. Lo sabrá porque no podrá mirar otra cosa y lo sabrá con la precisión con la que persisten las patatas en su retina.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;Para terminar, siempre aceptando que a lo mejor la última media hora de película es trepidante, hay que destacar ciertas cosas. Por ejemplo, que el principio promete todo lo que luego no cumple, pues pasan cosas y todo. También es reseñable que salen dos ovejitas monísimas y que salen pechos –no de las ovejitas, por fortuna-. Y, sobre todo, que usted, haga lo que haga, tiene una vida mucho más emocionante que la de George Clooney haciendo de asesino a sueldo. (A no ser que decida ir a ver esta película).&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-3494153819822025353?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/3494153819822025353/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/09/el-americano-este-si-impasible.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/3494153819822025353'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/3494153819822025353'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/09/el-americano-este-si-impasible.html' title='El americano (este sí) impasible.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-5145937834083847637</id><published>2010-09-22T09:44:00.000-07:00</published><updated>2010-09-22T09:47:53.115-07:00</updated><title type='text'>La misma persona.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;No sé si me gusta o no ser trascendental. Quizá sí ser trascendente, pues a ello aspira todo aquel que se dedica a escribir. En cualquier caso, la mayoría de las semanas, cuando pienso de qué hablar en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;La realidad a tientas&lt;/i&gt;, pienso en ustedes y en evitar en la medida de lo posible el tedio que pudieran causarles mis cavilaciones. No quiero decir que escoja entre humor y filosofía –a veces la filosofía es una juerga, créanme-, sino en el interés del tema que escogeré y en el tratamiento que le daré. No me gusta hablar de mí mismo. Carezco de interés en lo individual, porque, en este marco, sólo me interesa lo general.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;Aquí se habla de realidad, de mi percepción de la realidad y de cómo existen lazos que unen irremediablemente mi visión y la suya. Por supuesto, esto no sucede en todos los casos, pero sí en un número importante de ellos. Esos casos son los que, en mí soberbia opinión, hacen vibrar el universo, el universo humano, la colectividad. No me interesa mi reacción al escuchar una pieza de piano en la soledad de mi casa. Al contrario, me interesa saber si existiría una convergencia en nuestras emociones al escucharla en grupo, en la penumbra de un auditorio.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;Es indudable que el hecho de pertenecer a la misma especie –por más que reneguemos en según qué ocasiones-, nos hace percibir ciertas emociones de la misma manera. Sin embargo, también es propio de nuestra especie el carácter individualista, casi ególatra, a la hora de experimentar determinados sentimientos. Cuándo algo nos llega de verdad, cuando sentimos una catarsis, a nuestro entender toma proporciones espirituales. Por uno u otro motivo, nos sentimos como el destinatario del mensaje, como el ente elegido para ser capaz de comprender una canción, un poema o un cuadro como nadie antes.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;Por supuesto, esto es ciertamente pretencioso, cosa bastante humana. Resultaría más fácil pensar que existen muchas otras personas capacitadas para experimentar lo mismo que nosotros, ya que es harto posible que estén viviendo una situación emocional similar a la nuestra. No obstante, pensaremos que ningún otro puede estar viviendo la vida cómo nosotros, por lo que no podrán sentir lo mismo. Ese es el mecanismo. Es cierto, a la gente le tranquiliza sentirse único.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;A mí, cada vez más, me gusta sentirme humano, antes que único. No se trata de renunciar a la identidad personal. No es cuestión de renegar de nuestras rasgos característicos o de nuestro talento. No vale desistir, en mi caso, de intentar traducir la realidad en palabras. Podría argumentar que si ustedes la comparten, qué les voy a contar yo de nuevo. No, no se trata de eso. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Más bien, la intención es comprender que tal vez diferiremos en muchas apreciaciones, en muchos valores, pero siempre podremos encontrar algo que nos haga entender la situación del otro; su camino, su elección. Quizá no sea lo que nosotros hubiéramos hecho, quizá piense de una forma distinta a la nuestra, pero siempre habrá un nexo, un punto de inflexión en el que fuimos iguales. En el que fuimos humanos. Un instante en el que podríamos haber sido la misma persona.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-5145937834083847637?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/5145937834083847637/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/09/la-misma-persona.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/5145937834083847637'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/5145937834083847637'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/09/la-misma-persona.html' title='La misma persona.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-5709441306547032142</id><published>2010-09-15T08:45:00.000-07:00</published><updated>2010-09-15T08:47:29.337-07:00</updated><title type='text'>Mamá, quiero ser político.</title><content type='html'>&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Antes eran los artistas quienes llevaban vidas azarosas. Dejaban su suerte en manos del talento, daban rienda suelta a sus vicios y andaban de mujer en mujer, de hombre en hombre, de ambos en ambos, se daban baños de billetes recién horneados, vivían de fiesta en fiesta, acudían a los más importantes eventos deportivos y culturales y miles de fans coreaban sus nombres mientras ondeaban las pancartas. Así, parece normal que los niños, quienes todavía no conocen la doble moral, quisieran dedicarse a la farándula.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Hace un par de años, los niños variaron el rumbo de sus aspiraciones y quisieron ser, simplemente, famosos. Habida cuenta del panorama televisivo español, no debería escandalizar a nadie. Ser famoso requiere menos trabajo que ser artista. Antes la fama venía del talento, ahora viene del talento para compartir cama con la persona adecuada, o mejor; con la persona conveniente. Las primeras generaciones de &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;famoseo puro &lt;/i&gt;necesitaban un famoso tradicional –alguien con talento o renombre- para, mediante cuitas siempre sexuales, captar la atención mediática.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Pasado el tiempo, tras la primera generación de &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;famoseo puro&lt;/i&gt;, ya no se depende de nadie que sepa hacer nada, ahora pueden interaccionar endogámicamente entre ellos de tal manera que se genera un crecimiento exponencial de seres repugnantes -¡hasta tienen hijos!-. Sin embargo, nada de esto sería posible sin la intervención de Telecinco, que resulta ser un auténtico plan de pensiones para todo el rebaño de indeseables que acompaña al &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;famoseo puro&lt;/i&gt;. Ya he hablado de ese rebaño en ocasiones anteriores, del daño que han hecho al periodismo al adjudicarse un nombre que no les corresponde –si acaso, porteras, chismosos y traficantes de mierda emocional-. También les he hablado de su audiencia, esa audiencia con una vida tan insignificante que tiene que refugiarse en las miserias de los demás. Ya no hay que pegar la oreja a la pared ni depender de la vecina –a quien también se odia y se envidia-. Ahora la intimidad ajena llega procesada para el consumo hasta su propio salón, en alta definición y en cuántas pulgadas puedan pagar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Y en mitad de esta vorágine, yo, periodista sólo de estudios, siempre he defendido la crónica política, porque en verdad me gusta. Hasta ayer: Caía la tarde entre amarilla y violácea sobre un Madrid repleto y caluroso. El autobús bajaba por Serrano, a mi lado la mejor compañía posible y delante, en esos cuatro asientos enfrentados, una familia de cuatro miembros. Los dos niños, pequeños y rubios de ojos oscuros, hablaban de casi todo lo que veían. Entonces, para mi sorpresa, rodeados de boutiques, el niño dijo: Yo de mayor lo que quiero ser es político, para vivir bien.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Se me heló la sangre. Yo ya no me fio de los niños. Ya no quieren ser policías, ni médicos, ni bomberos, ni pilotos… Debí escamarme cuando empezaron a querer ser futbolistas y mis sospechas se consolidaron con sus aspiraciones al famoseo. Pero, al oír al niño decir que quería ser político, ya sé lo que percibe. Nada de servicio a la sociedad, sino la sociedad a su servicio. El niño quiere regalos caros, coches de lujo, chóferes, mansiones que infrinjan la ley de costas, áticos a lo Zaplana en plena Castellana a interés cero, jornadas de fórmula uno con Camps, Agag y toda la cohorte, quieren los pisos de Ripoll en el centro de Alicante. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Mientras pensaba esto, se me ocurrió una idea que intenté alejar de mi mente. Me recordé a mí mismo, devorando las páginas del periódico, disfrutando con los escándalos de corrupción, leyendo con avidez la sórdida historia de aquel Edil de Palma que abusó de menores, viendo con interés morboso la detención de Ripoll en su casa… Tuve que hacer autocrítica. Sigo pensando que la crónica política es periodismo –la crónica rosa no, porque a nadie interesa lo que hace gente irrelevante-. No obstante, al admitir sin duda tal afirmación, me veo en la obligación de aceptar que mi papel como lector tiene mucho que ver con el morbo y el cotilleo y que, tal vez, el gusto por los detalles escabrosos es una condición universal del ser humano. Tal vez no haya tanta diferencia entre un famoso y un político y, por ende, entre un cotilla y un ciudadano informado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-5709441306547032142?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/5709441306547032142/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/09/mama-quiero-ser-politico.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/5709441306547032142'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/5709441306547032142'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/09/mama-quiero-ser-politico.html' title='Mamá, quiero ser político.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-273096929800798989</id><published>2010-09-08T13:10:00.000-07:00</published><updated>2010-09-08T13:13:30.576-07:00</updated><title type='text'>No saber empezar.</title><content type='html'>&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Hace un par de años empecé a escribir una historia que se prolongó más de lo esperado. Yo no tenía puesta ninguna esperanza en ella. Quizás el único deseo era fabricarme un universo a medida para vivir lo que la realidad no me permitía. Pues bien, cumplió ese objetivo hasta tal punto de mezclarse con mi vida y cambiarla por completo. Esa historia, cuyo título cambié, comenzó con el nombre de &lt;em&gt;No saber empezar.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Si lo miro desde una perspectiva actual y le busco las vueltas, le encuentro mucha lógica en lo que a mi persona se refiere, pero no en lo que concierne a la historia en sí misma. Porque no había una duda al empezarla, ni unas expectativas. Simplemente puse los dedos sobre el teclado y vi que salía sólo. Y que me gustaba ese rato de olvido. Me gustaba ese cambio de vida. Seguramente porque cometí el error de personalizarme en la ficción. Y ese error fue un gran acierto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Cuando la terminé, otro título la encabezaba, pero gracias a ella aprendí que debía empezar algo, que ya tenía las claves para dar el giro que me dejó dónde ahora estoy –ya pasó el mareo-. El problema viene ahora en la ficción. No sé si aquello fue inspiración. Sólo creo en la inspiración a medias, a medias con la constancia, la técnica y la ilusión. El caso es que me ronda una idea y me gotean las letras por entre los dedos. Sin embargo, ahora no sé muy bien cómo empezar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Tampoco tengo muy claro qué es lo que hace que se te ocurra una historia, qué mecanismo mágico de la cabeza hace “clic” y te regala un mundo aparte que cabe en la palma de una mano. La idea surgió y está llena de matices. Eso asusta. La anterior no surgió, sino que fue brotando. Entonces yo no sabía nada, sólo tenía que dejarme arrastrar. Ahora lo sé todo y siempre he sido muy desordenado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Así las cosas, asumiendo mi poca capacidad organizativa, pienso que el problema de no saber empezar viene del conocimiento del final, del encorsetamiento del destino fabricado por uno mismo. Por eso, si Dios existiera, ya se habría muerto de aburrimiento o de frustración. No sé si para un escritor –yo no lo soy- está bien saber el final. No sé hasta qué punto puede disfrutar del proceso, de la vida de los personajes, si sabe cómo acabará todo. Nadie quiere que le cuenten el final, a no ser que no le interese realmente la historia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Soy de la opinión de que la literatura debe fluir. También sé que eso complica en gran medida el desarrollo argumental y que da lugar a libros muy extraños, con cambios de ritmo, con cabos sueltos. Es lo que yo entiendo por libros vivos. Porque se asemejan al propio devenir. ¿Qué sentido tendría vivir la vida si conociéramos todo nuestro recorrido? Si no vivo lo que escribo, ¿qué sentido tiene escribirlo? Sería un dictado de un esquema argumental. Y eso se me antoja un ejercicio de técnica, no un proceso creativo. Prefiero disfrutar del camino antes que ponerlo al servicio de la meta. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-273096929800798989?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/273096929800798989/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/09/no-saber-empezar.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/273096929800798989'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/273096929800798989'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/09/no-saber-empezar.html' title='No saber empezar.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-4387835630916142808</id><published>2010-09-02T02:18:00.000-07:00</published><updated>2010-09-02T02:59:00.450-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Conocerás al hombre de tus sueños Woody Allen'/><title type='text'>Vivir de ilusión.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Ayer fui a ver la última película de Woody Allen. Resultó ser una de esas películas que es mejor si se ve en buena compañía desde la fila de los mancos, pues en caso contrario tampoco nos aseguramos mucha emoción. El neoyorquino por antonomasia –esta palabra parece una prueba médica- nos presenta distintas historias que se van complicando hasta el final. Y, justo en ese final, las deja inacabadas, colgando de los últimos fotogramas que se solapan con los títulos de crédito.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;La mayoría de las tramas estaban en pleno nudo narrativo, en el punto álgido, por lo que la sensación es de desazón. Por primera vez en mucho tiempo salí del cine pensando que faltaba una hora de metraje, en lugar de sobrarle. Eso, en principio, debería ser positivo, si no se hubiera hecho a base de coger el guión y arrancarle la mitad -¡hala, ya está!-. Entonces uno no sabe muy bien si las ganas de más vienen por el ágil ritmo de lo visto o por la simple curiosidad ante lo irresoluto. Sea como fuere, no deja de ser una forma innovadora de suspense cinematográfico.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;Y todo esto venía por la conclusión final –no se preocupen, no desvelo nada, pues nada hay que desvelar-. La moraleja es más bien manida, aunque muy apropiada para el caso: se vive a base de ilusión. Espero que la ilusión en la vida no sea tan decepcionante como la ilusión por saber qué pasa con los personajes de la trama suspendida. Y lo espero porque, no sólo lo considero cierto, sino sano frente a otras opciones más románticas y perjudiciales, como la nostalgia y el alcoholismo, o lo uno mezclado con lo otro en un vaso de tubo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;De todas formas, resulta conveniente saber de qué ilusiones puede vivirse e intentar que no empañen el disfrute del presente. Vivir de ilusión no tiene porque denotar un descontento con nuestra existencia actual, sino la esperanza de poder mejorarla aun más, por muy satisfactoria que sea. Esto se traduce en metas y objetivos más o menos factibles que nos acerquen al fin de todo ser humano, que debería ser la felicidad en sí misma –o la infelicidad ajena, en según qué casos-. Sin embargo, otras tantas personas, más que vivir de ilusión, viven de imposibles. Y, claro, luego pasa lo que pasa.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;Lo que pasa es que, o bien son muy tontas y siguen intentándolo hasta romperse la cabeza en lugar de las esperanzas, o bien se frustran y se entristecen. En consecuencia, resulta interesante saber hasta que punto nuestras ilusiones deben adecuarse a nuestras posibilidades. Pero, incluso para ello, deberíamos saber si nos hemos hecho demasiadas ilusiones con respecto a nuestras posibilidades. Así que la cosa se complica y hay quien dice que lo mejor es no esperar nada, que de esa manera cualquier cosa superará las expectativas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;Tampoco me parece una solución. Prefiero estrellarme mil veces antes que poner mis ilusiones por debajo de mis sueños. Siempre será mejor volar a ratos que no haber volado nunca. Quizás no se trate de ilusionarse o de no esperar nada, sino más bien de esperarlo todo, pero sabiendo esperar. Es decir, tener la esperanza sin desesperarse. Y buscar, poner los medios para favorecer el devenir. El título de la película es &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Conocerás al hombre de tus sueños&lt;/i&gt;. Supongo que algo así le decía Woody a su hija cuando era pequeña. De acuerdo, es un ejemplo extremo, pero ya saben ustedes que soy un extremista. Así, en general.&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-4387835630916142808?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/4387835630916142808/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/09/vivir-de-ilusion.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/4387835630916142808'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/4387835630916142808'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/09/vivir-de-ilusion.html' title='Vivir de ilusión.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-5543369166864784507</id><published>2010-08-25T08:01:00.000-07:00</published><updated>2010-08-25T08:18:13.171-07:00</updated><title type='text'>Paciencia.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Agosto es el mes de vacaciones por excelencia, excepto para todos los albañiles del mundo. Da igual que la empresa sea privada o pública. Da igual que se trate de construir una autovía o de revisar las tuberías de agua. Lo importante es fastidiar al mayor número posible de gente de la manera más molesta. Pondré un ejemplo personal, además de preguntarme por el genio que decide asfaltar la A-3 todos los veranos desde que tengo carnet de conducir.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El ejemplo personal es más cotidiano, más soleado, más entrañable, más familiar y más ruidoso. Aprovechando que en agosto Madrid se desangra de vecinos, muchas comunidades deciden acometer las obras de reforma durante este mes. Ustedes podrán decirme que es una medida mucho más razonable que asfaltar carreteras en plena operación salida, pero a una comunidad de vecinos se le presupone más sentido común que a un ministerio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;No parece, por tanto, tan mala idea. Sin embargo debieron olvidar mi magna presencia –quizá haya sobrevalorado mi relevancia social- justo enfrente de una de esas obras estivales. Tampoco parece especialmente complicada la reforma de un portal no especialmente amplio, pero el mismísimo Juan de Herrera palidecería ante los plazos de ejecución. Si estos obreros se hubiesen ocupado de la construcción de El Escorial, La Sagrada Familia sería un ejemplo de celeridad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Llevan dos semanas picando todo el portal con un martillo y un cincel. Al principio pensé que sólo pretendían desprender el alicatado que cubría las paredes. Pero, una vez desprendido, siguieron picando con más ahínco. Entonces me planteé la posibilidad de que intentaran esculpir un altorrelieve en el hormigón que hubiera hecho las delicias de Fidias. De nuevo había sobreestimado las capacidades artísticas de mis queridos obreros. No, no pretendían crear un grupo escultórico en los muros del sórdido portal. Sólo querían dar martillazos contra el escoplo hasta que se les saltasen los empastes. O hasta que yo mismo les hiciera la ortodoncia con un martillo neumático.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Un día, otro día, otro más. Era fascinante, hasta interesante desde un punto de vista masoquista. Lo picaron todo. Las paredes, el techo, las jambas de la puerta, una pequeña marquesina, el suelo. Eran termitas humanas, carcomas del cemento. Llegué a pensar en la esperanzadora posibilidad de que, con su característica insistencia, destrozasen los cimientos y se les cayera el edificio encima. En un primer momento me sentí algo culpable ante tal ocurrencia, no por los propios albañiles, sino por los habitantes del inmueble. Luego pensé que, cuanto más peso se desplomara sobre ellos, tanto mejor. Siempre quedaba la posibilidad de que se abrieran paso a través de la montaña de escombros hasta salir a la superficie con un gesto triunfal en sus malditas caras. En ese instante, una vez en lo alto, se agacharían y picarían cada trozo de ruina hasta reducirla a yeso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Y así se metían en mis sueños. De repente soñaba con el ruido, me despertaba y ahí estaba. A las ocho de la mañana. Clac, clac, clac, clac, clac. Cuanto los odié. Cuántos “pero qué hijos de la gran puta” me arrancaron. Cuantas veces deseé que picaran hasta caer en un túnel de Metro un segundo antes de que pasara el tren. Pero nada de ello ocurrió. No se arrancaron la mano de un martillazo. No bajé y les abrí la cabeza con el cincel –pero despacito, golpecito a golpecito-. No, que va. No pasó nada. Simplemente cesó el sonido. Habían picado todo lo picable. Picaron hasta cosas que no sabía que existían. Picaron complejos conceptos metafísicos y vanos objetos cotidianos. Picaron en lo más profundo de mi paciencia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Por eso me alegro de que en España sea tan complicado acceder a un permiso de armas. Porque sólo hay algo que me desespera más que semejante tortura; la burocracia. Sí, la burocracia me ha hecho un hombre libre. Mi impaciencia me hubiera convertido en un asesino. Por eso sé que en Estados Unidos no tienen menos paciencia, tienen más medios de conseguir silenciar todo cuanto les moleste. Ciudadanos y Gobierno. A mí me toca aguantarme –por fortuna-.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-5543369166864784507?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/5543369166864784507/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/08/paciencia.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/5543369166864784507'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/5543369166864784507'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/08/paciencia.html' title='Paciencia.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-8182264231711183664</id><published>2010-08-19T07:13:00.000-07:00</published><updated>2010-08-19T07:16:54.071-07:00</updated><title type='text'>Breve semana de asueto.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Como buen español, que no español de bien, esta semana rindo culto a ese dios pagano llamado Agosto. Les emplazo el miércoles que viene, como siempre, en un nuevo artículo de &lt;em&gt;La realidad a tientas.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Gracias y disfruten del verano.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-8182264231711183664?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/8182264231711183664/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/08/breve-semana-de-asueto.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/8182264231711183664'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/8182264231711183664'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/08/breve-semana-de-asueto.html' title='Breve semana de asueto.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-1307963515992210254</id><published>2010-08-11T09:47:00.001-07:00</published><updated>2010-08-11T09:47:58.982-07:00</updated><title type='text'>Violencia de género.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Hace ya tres años, los azares de la vida me llevaron hasta un mitin del Partido Socialista en Alicante. Yo era joven e inexperto, algo inocente y hasta cándido en algunos sentidos, así que me lancé de lleno al gran circo de la política. Llegaba, no obstante, con firmes sospechas –luego confirmadas- de que el acto en cuestión tendría mucho de sectarismo y otro tanto de colegueo fingido. Sin embargo, dada mi condición de persona llena de prejuicios consciente de ello, decidí darles un voto de confianza.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;No negaré mi afinidad al lado izquierdo de la política. Tampoco negaré que aquello tenía poco que ver con mis convicciones políticas. Sin tratar de esconderlo, reconoceré que la intervención de María Teresa Fernández de la Vega me resultó interesante hasta el punto de preferirla cien mil veces como presidenta al propio Zapatero. Pero ya había en ella algo que me chirriaba: “Compañeros y compañeras; alicantinos y alicantinas, ciudadanos y ciudadanas…” Cuando empezó a hablar Leire Pajín, quise ahorcarme con los cordones de mis zapatos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Aquello no se podía soportar. Y es que resulta que alguien, en algún momento entendió que el feminismo consistía en eliminar el uso del genérico en Castellano. Se ve que lo veían machista, discriminatorio o vaya usted a saber qué. No negaré que el idioma, al igual que la sociedad, encierra en sus usos más arraigados costumbres que arrastramos de un pasado tremendamente machista. Por ejemplo, si hablamos de un &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;hombre alegre&lt;/i&gt; es sinónimo de extrovertido y sociable –vamos, un tipo simpático-, pero decirlo de una mujer... O que algo estupendo –en según qué ambientes de los que les recomiendo alejarse- sea la &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;polla&lt;/i&gt;, mientras que algo pesado o desagradable sea un &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;coñazo&lt;/i&gt;. Pero me niego a dejar de usar el genérico por motivos de feminismo mal entendido.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Aunque no se lo puedan creer, en mi grupo de amigos también hay mujeres y entre mis compañeros de universidad se cuentan con mayoría los del género femenino. No veo dónde está el problema que hace hablar el doble a aquellos políticos. Ciudadanos somos todos, también las mujeres. Y alguno de aquellos me dirá que por qué es masculino. Yo le responderé que es genérico y que engloba a los dos sexos. Como seguramente mi interlocutor no tenga ni idea de lo que significa genérico –si no lo utilizaría, para beneficio de su oratoria-, le preguntaré por qué en su igualitario modelo nombra primero a los compañeros que a las compañeras. Quizá se muera de miedo ante la posibilidad de haber estado ejerciendo un comportamiento presuntamente machista y cambie el orden, anteponiendo el femenino de ahora en adelante, lo que no deja de ser una estupidez a la altura de mis expectativas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Este asunto se complica y viene de antes si hablamos de profesiones. Parece ser que algunos feministas, más preocupados en el lenguaje que en los problemas de base, no quieren ser arquitectos, médicos o jueces. Sienten la imperiosa necesidad de poner una “a” al final para liberarse del yugo machista. Verán claramente el disparate cuando yo me niegue a ser periodista, porque quiero ser &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;periodisto&lt;/i&gt;. Por no hablar de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;policíos, callistos&lt;/i&gt;… Tampoco querré ser altruista, pudiendo ser &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;altruisto&lt;/i&gt;. Y desde luego jamás volveré a ser una persona cuando me convierta en un &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;persono&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Dejemos en paz al idioma, que no tiene la culpa. No lo utilicemos como cortina de humo de un feminismo estéril y mal entendido que daña la imagen del feminismo real. Seguramente, a estas alturas, muchos andarán indignados con el título del artículo. Está de moda indignarse por tonterías. Seguramente, también, sean esos mismos los que no saben que el género es una categoría morfológica de las palabras, no una cualidad física de las personas. Las palabras tienen género, las personas sexo. Por lo tanto puede haber violencia machista, sexista o doméstica, pero la &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;violencia de género&lt;/i&gt; debería ser –y ojalá sólo lo fuera- el maltrato que muchos infligen a nuestra atormentada lengua castellana. &lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-1307963515992210254?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/1307963515992210254/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/08/violencia-de-genero.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/1307963515992210254'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/1307963515992210254'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/08/violencia-de-genero.html' title='Violencia de género.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-4692323095713692879</id><published>2010-08-05T09:40:00.000-07:00</published><updated>2010-08-05T09:41:28.844-07:00</updated><title type='text'>Arde Madrid.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Arde Madrid, sin que nadie la queme, pues nadie hay para quemarla. Los días se estiran sobre la columna vertebral del Paseo de la Castellana y sus arterias sufren la escasez de coches. Madrid sin riego automovilístico no termina de pensar bien. Se ve que se deshidrata o que le faltan los latidos y ya no tiene que pelearse Cibeles con Sol por ser corazón de cinco millones de almas. Porque la mayoría de los que se quedan se pasean sin alma –ya la vendieron- y porque los dos admiten a regañadientes que las almas pueden vivir sin corazón.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Por lo menos el verano parece una estación de múltiples interpretaciones, aunque aquí se mueva todavía más despacio, con el sol arañando las paredes del cielo, hasta que la sangre se acumula entre algodones impotentes de tanto ocaso. Entonces el calor persiste, también con uñas sobre la piel, haciendo nacer las gotas de sudor que resbalan hasta o desde las articulaciones. Luego ya se apaga, como haciéndote un favor, y deja paso a una brisa que es corriente –porque para mí la brisa sólo nace del mar-. Ese aliento frío que viene de la meseta fluye entre los edificios como el agua entre los árboles de un bosque quemado. Toda la casa cruje y se contrae por el cambio de temperatura.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Me asomo a la ventana y me faltan ojos encendidos en las fachadas. Tanta sombra asusta a la luz de las farolas y los cristales ciegos reflejan más ventanas apagadas. Sólo, quizás, una pareja duerme en alguna terraza indeterminada, dejándose acariciar el uno por el otro y ambos por la corriente de aire nocturno. Tienen la mente en blanco, no piensan en que el murmullo constante que nunca sabe callarse en esta ciudad es ahora un susurro. Puede que no quiera molestarles, tal vez pretende escuchar sus pensamientos al fundirse con los sueños.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Me increpa la sed, que me nubla la cabeza. Bebo agua que sale fría, como si brotara del grifo, y juego a buscar constelaciones mancas de estrellas. Alguna desvelo, aunque sólo sea por la posición en el cielo. Ya me duelen los codos de apoyarme sobre la barandilla y me llama la cama en forma de mujer. La miro, mientras intento escuchar sus pensamientos al fundirse con los sueños. Pero, al cabo, decido dormirme con su cuerpo entre mis brazos, mientras trato de fundir sus sueños con los míos. Siempre se me dio mejor soñar que pensar.&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-4692323095713692879?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/4692323095713692879/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/08/arde-madrid.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/4692323095713692879'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/4692323095713692879'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/08/arde-madrid.html' title='Arde Madrid.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-7774642691581945330</id><published>2010-07-28T10:05:00.000-07:00</published><updated>2010-07-28T10:06:24.500-07:00</updated><title type='text'>Realidad abarcable (un párrafo).</title><content type='html'>&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Él es uno que intenta captar todo cuanto tiene en mente, todo cuanto le rodea. Hasta el punto de no saber si lo que tiene en mente es lo que le rodea, si vive ajeno a la realidad del común de los mortales. Él es un mortal nada común, que flota en el aire y respira el agua del mar de las puestas sosegadas de un sol cansado. Nunca ceja en su empeño de atraparlo todo. Hasta le parece ver las diminutas partículas de agua que forman la bruma y desenfocan el paisaje marino. Quiere tener la pupila más pequeña que un átomo para internarse entre el vapor y dar contraste a los contornos ondulantes de las superficies ardientes. Él no quiere necesariamente adjetivos, pero los adjetivos lo llaman. Porque son los propios objetos los que recurren a él reclamando su particularidad, su originalidad; su cualidad de únicos. Y en parte lo hacen porque saben de sobra que a él tampoco le gusta generalizar, porque odiaría entrar dentro de una categoría ordinaria, por eso “Él” es Él y no otro cualquiera. No duda en ponerse una gran mayúscula por montera a mitad de frase para demostrarlo, para vestirse dentro de su texto y seguir bailando con las letras, que forman objetos y que pueden ser más grandes que su pupila. Sólo de esta manera puede afinar los contornos de lo indefinido –aunque eso no pueda ser, sí se puede escribir-. Él piensa en las letras como piensa en el vapor del aire porque él mira con los ojos llenos de palabras. De repente se siente sólo e intenta alejar todos los sonidos de sus oídos. Lo consigue. Luego se concentra en la maraña de letras que le impide ver el mundo y se vale de ellas para construirlo. Puede hacerlo, conoce cómo funcionan y sabe manejarlas. En cuestión de segundos, sin ningún esfuerzo, es capaz de dibujar con ellas la silueta de las cosas que ve. Así consigue dibujar con trazos formados por letras cada objeto distinto, adjetivado o no, y lo recorre con su propio nombre que también lo dibuja. Si entorna un poco los ojos, sólo ve la imagen, pero si agudiza la mirada –ya libre de la maraña- puede ver cada letra que forma el nombre del objeto que, a su vez, llega a conformar al sentirlo como un simple trazo. Él llama a las letras “átomos de percepción”, porque no sabe si lo que ve es cierto, pero sabe que lo percibe y sabe de qué está conformado. Por eso sabe cómo transformar la realidad y jugar con ella. Quien conoce la ley conoce como saltársela. Sin embargo, a veces piensa que nunca encontrará la fuerza para dejar de ser Él y empezar a ser Yo. Quizás sea mejor tratar de conocer la realidad que inventar una abarcable.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-7774642691581945330?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/7774642691581945330/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/07/realidad-abarcable-un-parrafo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/7774642691581945330'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/7774642691581945330'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/07/realidad-abarcable-un-parrafo.html' title='Realidad abarcable (un párrafo).'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-1749541284428058272</id><published>2010-07-21T08:37:00.000-07:00</published><updated>2010-07-21T08:56:36.570-07:00</updated><title type='text'>Cerrado por vacaciones.</title><content type='html'>&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Estoy deseoso de ver aquel cartel que ponía “Cerrado por vacaciones”. Es parte del verano, una parte que cada vez se deja ver menos. Supongo que la culpa –como de casi todo- es de las grandes superficies, donde nunca hay vacaciones, ni descansos, ni casi festivos, ni aun menos defunciones –los empleados no se mueren, se reciclan en la carnicería-. No me resulta difícil imaginar una cadena de montaje de trabajadores de grandes superficies, ensamblados como &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;playmóbiles&lt;/i&gt; supersofisticados a voluntad del empresario, que como siempre ríe en su sillón mientras acaricia a un gato de mirada siniestra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;El problema no es mi imaginación, sino que en realidad ese empresario-malo-de-la-película está deseando poder fabricar empleados sin voluntad propia y sin las palabras “convenio” o “sindicato” en sus encorsetadas memorias cibernéticas. En cierto modo lo va consiguiendo poco a poco, a base de estirar turnos, amenazar con despidos y degradar a los que habían alcanzado un cargo mínimamente remunerado. Y, en ese cargo, mejor poner a un ser sin iniciativa, ni siquiera con un mínimo de inteligencia, por una razón muy simple: algunos jefes no quieren cargos intermedios más válidos que ellos mismos. Porque se sienten amenazados y porque quieren que los subordinados recurran a él como única referencia jerárquica. Quieren absolutismo empresarial.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;De hecho, el jefe paternalista, amante del pelota de libro, negligente, injusto y servil con su superior abunda precisamente porque su superior es un calco, sólo que con más dinero y un gato de mirada aún más siniestra. Este hecho no sólo redunda en el malestar del común de los trabajadores, sino que además resulta tremendamente perjudicial para la buena marcha de la empresa; jefes oligofrénicos promocionando a empleados aun más tontos. Así logramos que las ideas se alejen de la ejecutiva y se pierdan por pura frustración de ver como ascienden a ese simpático compañero que besa las posaderas adecuadas. Conseguimos, pues, empresas endogámicas, tiránicas y alegremente ineficientes. Eso sí, bien autosatisfechas de onanismo ejecutivo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Por eso, entre otras cosas, me falta el “Cerrado por vacaciones”. Porque ya casi no quedan tiendas de barrio de esas en las que el dueño guarda la compra de la “Señora Paca” con un papelito en una bolsa de plástico. O aquellas panaderías a las que llevabas tu bolsa de tela, las colgaban junto a otras tantas en la pared y todos los días recogías el pan acordado, con la sensación de estar en tu propia casa. Quizás me haya puesto nostálgico en demasía, porque es bien cierto que esas tiendas te dejaban tirado un mes, justo el mismo mes que el dueño se pasaba tirado en la playa. También es verdad que las grandes superficies siempre están ahí, dispuestas a venderte lo que pidas a precios mucho más razonables. Sin embargo, no me fio de los medios para abaratar tanto los costes, porque veo la mirada perdida de los empleados, porque oigo reír por megafonía al jefe del gato de mirada siniestra. Y entonces siento que me van a &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;reciclar&lt;/i&gt; en la picadora de carne.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-1749541284428058272?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/1749541284428058272/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/07/cerrado-por-vacaciones.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/1749541284428058272'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/1749541284428058272'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/07/cerrado-por-vacaciones.html' title='Cerrado por vacaciones.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-348341401579702854</id><published>2010-07-14T14:59:00.000-07:00</published><updated>2010-07-15T03:55:53.975-07:00</updated><title type='text'>Una electricidad nada corriente.</title><content type='html'>&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Como muchos de ustedes, queridos lectores, quien les habla ha iniciado hoy mismo sus vacaciones de verano. Para no variar, he recalado en el chalet que mis abuelos tienen en la playa de San Juan, en Alicante. Es posible que algunos de ustedes recuerden tan querida localización, ya que creo haberla mencionado con anterioridad en no pocas ocasiones. Reconozco que no puedo ser imparcial y asumo la total y absoluta idealización de lo que considero paraíso terrenal y prueba fehaciente de que no hace falta vender la vida a cambio del divino.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Para ponerles en situación, les explicaré que existe una habitación exenta de la edificación principal, donde tengo el gusto de dormir y el placer de escribirles. Pues bien, aquí mismo he descubierto como sería la vida en el siglo XIX si hubieran existido las linternas y los ordenadores portátiles. De acuerdo, no les negaré que el supuesto que planteo no es sólo bastante absurdo, sino que además carece de cualquier interés científico o antropológico –lo que confirma mi vocación docente y mis aptitudes para ocupar cualquier cátedra de humanidades-.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Sin embargo, nunca les he ocultado mi fascinación por el absurdo y les aclaro que el supuesto estúpido referido es fruto de combinar los adelantos tecnológicos contemporáneos con la falta de electricidad decimonónica. Y todo ello viene de una estancia anterior en esta misma habitación. Por aquel entonces, las bombillas refulgían como gloriosas teas en los apliques y los enchufes chisporroteaban de eléctrico regocijo. Pero tuve que estrenarme como electricista.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Todo ocurrió por los rigores del invierno, que hacían imperioso el uso de la calefacción. Nunca un simple gesto había ensombrecido mi vida de una forma tan radical. Recuerdo a cámara lenta como mis dedos conducían el enchufe del radiador hasta el enchufe hembra de la pared. Cuando copularon, saltaron chispas y tuvo lugar la muerte súbita de toda la instalación eléctrica. Entonces subí al cuadro de luces y fui conectando las distintas fases, hasta llegar a la tercera, que hacía saltar el automático. Tras verlo saltar dos o tres veces, decidí que el problema tenía que estar en el famoso enchufe hembra –típico de un hombre, pero es lo que pensé-.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Mi solución fue sencilla: eliminar el enchufe. Así que desconecté las demás fases y, armado de destornillador, saqué el humeante cadáver de su nicho particular y lo destiné a una fosa común. En aquel instante, todavía orgulloso de mi pericia como electricista, subí a retomar mis encuentros en la tercera fase –tenía que decirlo, pido comprensión-. Pero el resultado fue el mismo, con el añadido de haber hecho un estropicio en la pared. Por supuesto, no hubo calefacción y así descubrí que el amor y las fundas nórdicas pueden ser mucho más efectivos. Ahora, en pleno verano no hay ventilador, tampoco las fundas nórdicas refrescan y el amor, por suerte, todavía no enfría. Y da igual. En consecuencia, puedo decirles sin miedo a equivocarme que en la electricidad, como en la vida, es fundamental encontrar las conexiones adecuadas.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;Y que, por desgracia, no se puede tener todo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;(Qué bien se vive sin corriente eléctrica, movido por una electricidad nada corriente).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-348341401579702854?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/348341401579702854/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/07/una-electricidad-nada-corriente.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/348341401579702854'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/348341401579702854'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/07/una-electricidad-nada-corriente.html' title='Una electricidad nada corriente.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-8805043185014192191</id><published>2010-07-06T15:32:00.000-07:00</published><updated>2010-07-06T15:33:29.735-07:00</updated><title type='text'>A mano o a máquina.</title><content type='html'>&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Supongo que el ordenador es un gran avance también en lo que al oficio de escribir se refiere. Huelga decir –pero lo diré, aunque sólo sea por rellenar- que la posibilidad de corrección, unida a la comodidad del teclado, facilita en gran medida el proceso de escritura. No duele la mano de tanto escribir, como sucedería aferrados al bolígrafo. No hay que tirar folio tras folio cada vez que se empieza a teclear y nos asalta el horror ante la basura que acabamos de escribir. Nada de ello es necesario, pues tenemos el blanco nacarado, luminescente, diáfano y nuevo al primer golpe de tecla.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Sin embargo, cuando nos apremia la urgencia de escribir, recurrimos al bolígrafo y al cuaderno. (Al cuaderno, al margen del periódico, a la servilleta o a la piel humana más cercana –hasta la lista de la compra es poesía en según qué cuerpo-). El tacto del papel y la tinta dibujando las letras; nuestras letras, que son como huellas dactilares del pensamiento. Ellas no emergen mediante binaria intercesión, no son estándar. Son parte de nosotros y reflejan nuestro estado de ánimo, la realidad que nos envuelve en el momento de trazarlas. Se curvan en cursivas, mecidas por el viento de nuestra muñeca, que sujeta el papel más inclinado que de costumbre. Se estiran, desperezándose en el blanco, casi desvelando los hilos que las componen y que tejen la trama que son los textos. Se quiebran y se tambalean, antes de recuperar el equilibrio al borde del margen. A veces, hasta conquistan la mesa y huyen del papel que las hará perdurables, o se intentan repetir en bajorrelieve sobre la siguiente hoja.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Sí, es cierto, son caprichosas, ininteligibles, frágiles, cambiantes, confusas, vacilantes… Pero tienen personalidad. La personalidad de su dueño. Es decir, son objetos con características humanas, porque son parte de nosotros, una parte que conseguimos materializar fuera de nuestras fronteras físicas –la tinta es la sangre del papel-. Nos pueden reconocer por nuestras letras, más que por el propio contenido de nuestras palabras. Sin embargo, cada vez se escribe menos a mano. Hasta las pocas cartas que se mandan hay quien las mecanografía, imprime y envía –para eso, manda un correo electrónico-.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;En mi caso sigue siendo un placer tomar un bolígrafo y tantear el pulso sobre el papel, aun inmaculado. En ese momento todavía no sé si dibujaré, escribiré o simplemente ensuciaré con garabatos –preciosa palabra- la superficie clorada. Me da igual, al fin y al cabo tiene algo de mirarse en un espejo y yo siento debilidad por los espejos. Me puede el narcisismo y disfruto moldeando mi letra, pensando en quién pueda llegar a leerla sin haberme conocido. Me miro y sé que la letra me viste, que condiciona a mi presunto lector. La cuido, la hago elegante, interesante… Y aquí me tienen ahora, en Word, porque sólo hay algo que me gusta más que los espejos: las pantallas gigantes. Y ésta no deja de guiñarme el cursor de una manera tan sugerente…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-8805043185014192191?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/8805043185014192191/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/07/mano-o-maquina.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/8805043185014192191'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/8805043185014192191'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/07/mano-o-maquina.html' title='A mano o a máquina.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-6036996947902027181</id><published>2010-06-30T03:41:00.000-07:00</published><updated>2010-06-30T03:45:39.713-07:00</updated><title type='text'>Eterno aprendiz.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Saben ustedes que odio la primera persona, sobre todo cuando yo no soy la primera persona. Saben el miedo que me acecha al hablar sobre mí y que esto que escribo termine por parecer un diario de adolescente aquejado de un severo trastorno hormonal transitorio –o no-. También saben que soy un tipo celoso de su intimidad, que sólo desea la fama para autoafirmarse profesionalmente, pero nunca personalmente. Mi ego es de presunto escritor, no de presunto ser humano.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;Dicho esto, debo confesarles que a veces me sobrevuelan los adjetivos. Los veo rondándome la cabeza y de vez en cuando cierro los ojos y me agacho, en espera del adjetivazo que me encasille de un golpe fatal. De mí se han dicho muchas cosas –la mayoría malas, por fortuna-, otras tantas se han murmurado y otras menos se han presentado por escrito, en maravillosa instancia que debe de quedar para la posteridad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;A mi me gustan las primeras, las malas, por sinceras. Me gustan los adjetivos peyorativos, es más: me gusta hasta el término “peyorativo”. Y me gusta cuando me sobrevuelan sin pretender disimular el picado en barrena hacia el centro mismo de mi frente o mi nuca –colleja calificativa-. Me gusta cómo me activan, cómo me encienden, cómo hacen que mi ingenio se ponga en marcha para desautorizar tal o cual estimación sobre mi persona. Podrán ustedes asombrarse ante mi carácter conflictivo/masoquista, sin embargo, hasta hace un tiempo esto sólo se refería a la faceta personal. Es curioso: podía aguantar todo tipo de injurias personales, pero ninguna profesional.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;Supongo que podía aguantarlas porque, sinceramente, me resbalaban cual jabón carcelario. Pero el punto de vista cambia radicalmente cuando cambia el emisor del mensaje. Eso es algo que yo debía saber. Al fin y al cabo, en la facultad me hicieron creer que yo era un experto en comunicación –algún profesor endógamo diría comunicólogo-, pero está claro que todavía me queda mucho por aprender. Así pues, me sorprendió, no tanto el dolor por lo dicho como la empatía con mi interlocutor. El hecho de comprender que quizás en esta ocasión me sentía más necesitado de perfección personal que de brillantez profesional.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;No me activé. No me encendí. No traté de rebatir con ágiles argumentos ni enrevesados giros retóricos. ¿Para qué? No sólo había razón en sus palabras, sino que me importaban. Eran valoraciones sinceras, no de las que sobrevuelan. No tenían la intención de hacerme daño, nada de collejas calificativas ni adjetivazos traicioneros; sólo sinceridad dolida. No cabían argumentos en contra, no me resbalaba nada, se quedaba pegado. No podía aguantar porque no quería reconocerme. Y, sin embargo, sólo cabía asumir mi error y desear ser capaz de mirar a los demás, en lugar de coleccionar espejos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;Ahora, una vez roto el cristal que me reflejaba, veo que hay alguien al otro lado. Y no soy yo, es alguien dispuesto a curar mi puño magullado por los cristales y destellante por el azogue. Es alguien que no siempre me mira con aprobación, pero cuya sola mirada ya es motivo de orgullo. Los ojos de los demás pueden llegar ofrecernos nuestro reflejo más fiel. En consecuencia, en lo sucesivo dejaré mi brillante agumentario, mi ego y mis ínfulas semidivinas para lo profesional, en donde soy un eterno aprendiz. &lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-6036996947902027181?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/6036996947902027181/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/06/eterno-aprendiz.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/6036996947902027181'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/6036996947902027181'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/06/eterno-aprendiz.html' title='Eterno aprendiz.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-3697185666970192277</id><published>2010-06-22T08:31:00.000-07:00</published><updated>2010-06-22T12:47:30.941-07:00</updated><title type='text'>Verano.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;La cadencia lenta de los rayos de sol a través de las cortinas blancas. Las ondas de luz se forman sobre el sofá como si hubiesen dejado caer los rayos en hebras blanquecinas a merced del aire. El aire cálido rodeando los cuerpos estáticos y el agua como salvación y objetivo. Los besos templados a media noche, cuando la luna no calienta y la cama no acaba de enfriarse. Verano a grandes rasgos y en pequeños detalles. Los despertares que no terminan nunca, las vueltas de sábana, el arroparse de madrugada, las siestas diáfanas y extendidas. El zumo de naranja de mañana fuera de temporada, las tostadas con aceite en la terraza sin los toldos puestos, con el sol todavía tibio. El mar liso, planchado, pendiente de los vientos que no terminan de llamarle. Y luego la bola de fuego que asciende lentamente, haciendo que el aire baile de calor sobre las superficie ardientes. El hielo del vermouth del aperitivo deshaciéndose entre la rodaja de limón y su corteza amarilla. El mejor café granizado del mundo, tarde tras tarde en la terraza de mi amigo Germán. Los ocasos comiendo pipas y acumulando cáscaras a nuestros pies. La cena breve en espera de las copas en la playa. Los paseos por la orilla cuando el agua está más caliente que el aire y el mar duerme y respira sal. El ronroneo del motor de la Vespa y mi camisa hinchada por el aire. El limón granizado, el helado de mantecado –mantecao, vaya-. Las calas blancas de piedras redondas, el sonido del agua, ola tras ola, escapando bajo ellas. El camino de plata titilante que dibuja la luna desde la playa al horizonte difuso -¿dónde empieza el cielo y termina el mar?-. Verano en pequeños recuerdos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Hasta los párrafos parecen estirarse, desperezarse sin conseguirlo. Ahora, en Madrid, el calor amenaza con la suave sugerencia del pestañeo de un termómetro. Grado a grado me va entornando los ojos y hace que pesen las pestañas. Sé que la ciudad terminará por dormirse también, poco a poco, sin que nos apercibamos. Cuando llegue agosto, las noches se taparán con el silencio de la ausencia.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Entonces ya hará más fresco y quizás las luces de la Gran vía se acuesten antes, cansadas de todo un año sustituyendo al firmamento. Quizás se dejé ver alguna estrella en este terrible cielo rojo nocturno. Entonces los párrafos y las tardes serán más breves y todo cuanto anhelamos del estío andará ya resacoso y desgastado, desesperado de invierno para volver a ser mágico. Porque los deseos cotidianos también precisan de la tregua de la imposibilidad para no perder la magia.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;En el cénit del verano llega la asunción de lo extraordinario como cotidiano. Todo cuanto hemos estado deseando a lo largo del invierno se reproduce día a día, hasta parecer permanente. Con el declive suben las acciones de las costumbres estivales y se aprecian en la medida en que su vida se acorta. El ser humano es así; desprecia lo que tiene y sobrevalora lo que ansía, en lugar de darse cuenta de que todo es mágico en su momento y cómo tal ha de vivirse.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;Porque lo sé, a mí no me engañan. Cuando lleven tres meses de calor insoportable y el salitre haya convertido sus pieles en un bolso de cocodrilo de contenido visceral, rogarán por un abrigo. Se les irá la vida por la poesía marchita de las hojas descendiendo en suave vaivén desde los árboles hasta la acera. Querrán ver el espectáculo de colores en los parques y los bosques. Querrán darse los últimos baños en un mar solitario, frío y transparente. Les asaltará con una fuerza casi erótica el sol de otoño que calienta pero no quema. Se morirán por arroparse junto a su pareja bajo las mantas y dormir abrazados sin ventiladores ni aires acondicionados –ni condicionados, en el caso de quien escribe-. Y cuando ya lo tengan, darán su vida porque llegue la navidad. Porque, sí, admitámoslo, el Corte Inglés, bajo su empresarial apariencia, cumple el sueño de toda persona: vivir por anticipado. El futuro hecho presente, sin la depreciación de lo posible. De ahí los precios de quien vende sueños a quien carece de ellos. Es peligroso vivir en el futuro, pues entonces hoy siempre será ayer.&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-3697185666970192277?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/3697185666970192277/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/06/verano.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/3697185666970192277'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/3697185666970192277'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/06/verano.html' title='Verano.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-525348264652394756</id><published>2010-06-15T08:22:00.000-07:00</published><updated>2010-06-15T08:35:32.475-07:00</updated><title type='text'>Atrapar la vida.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;A veces camino por la calle con la mente muy por encima de los áticos llenos de plantas. Me van y me vienen pensamientos que casi puedo ver bajar y subir a través de los rayos de sol de los que huyo. No quiero, en cambio, evitar esos pensamientos, por puro fugaces, por instantáneos y perecederos. Antes solía apuntarlos, es más, llevaba siempre un folio doblado y un bolígrafo bic que corté por la mitad, pero ahora me planteo que tal vez los desvirtúe al fijarlos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; Las ideas fugaces, como las estrellas, cruzan la bóveda craneana y te hacen sonreír o emocionarte. Durante ese breve lapso de tiempo, tus ojos no ven y tus oídos no oyen. Caminas por inercia y maniobras con la precisión de un siniestro autómata. Te golpean el alma, te despiertan por dentro y luego desaparecen dejando una estela a la altura de su brillo. Por eso, al echar mano del papel y el bolígrafo y luego releerlas, no terminamos de entender que habíamos visto de especial en ellas.&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; Esta circunstancia afecta a casi todos los momentos maravillosos que se evaporan antes de marchitarse. Es en su fugacidad en dónde reside su magia y, en consecuencia, no tiene sentido buscar prorrogarlos. A todos se nos ocurre, desde los ya mencionados “pensamientos de luz”, hasta un bebé que nos devuelve la sonrisa desde el hombro de su madre, pasando por el mágico e intermitente cruce de miradas con la atractiva desconocida de turno que nos las responde. Nada de ello esta hecho para durar y nada de ello debe tener mayor trascendencia.&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; Este conjunto de polaroids mentales no se registra en la memoria a largo plazo, no tiene ningún significado más allá de unos pocos minutos después de sucederse. No obstante, forman parte del continuo devenir y ayudan a mantener la perspectiva frente a los momentos e ideas que sí deben perdurar, porque no son fugaces, porque son necesarios y porque no sólo tienen significado por si mismos, sino que nos lo prestan a nosotros.&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; Por ello, suele ser mejor olvidarse el papel en casa al lado del bolígrafo y dejarse llevar por todos esos instantes. Permitir que se cuelen la ideas en nuestras cabezas como se filtra el sol a través de las hojas de los árboles. Nadar entre la gente de cara en cara sin buscar la que queremos encontrar. Las ideas importantes y las personas importantes destacan por sí mismas. No necesitan de recordatorios ni fotografías, porque se graban a fuego en la cabeza, porque te paran en seco y te impiden pensar en cualquier otra cosa.&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; Es mejor caminar sin pisar el suelo del todo hasta que nos cojan de la mano y ocupemos el sitio que nos corresponde. Podemos dejarnos acariciar y mecer por el continuo devenir con la seguridad de que en algún momento se parará y dará igual todo cuanto hayamos apuntado en mil papeles. La historia ya la habremos escrito sin trazar una línea. Sólo entonces entenderemos que no podemos atrapar la vida, que todo cuanto nos queda es dejarnos atrapar por ella.&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-525348264652394756?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/525348264652394756/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/06/atrapar-la-vida.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/525348264652394756'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/525348264652394756'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/06/atrapar-la-vida.html' title='Atrapar la vida.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-1975910257006126035</id><published>2010-06-08T11:31:00.000-07:00</published><updated>2010-06-08T12:36:08.209-07:00</updated><title type='text'>Pasando de la política.</title><content type='html'>&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Nunca me erigiría como adalid del idealismo político. Tal vez no me defina por mis convicciones desinteresadas acerca de una utopía social alejada de intereses económicos. Es posible que no crea en un sistema centrado en la persona como elemento principal de sus preocupaciones y medidas. Y no lo hago, no por falta de ganas, sino por falta de convicción en el sentido estricto del término. No me convence, no creo que sea aplicable, funcional o como quiera decirse. Sin embargo sí tengo mis intereses políticos: Me informo sobre los distintos programas electorales, valoro mi afinidad ideológica, la sopeso con la utilidad de mi voto, voto y sigo al corriente de la acción de gobierno, vigilando si se ajusta a lo prometido.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;No pido que todo el mundo haga eso –se ve que también me falta convicción en ese sentido-, pero, si la sociedad se queja de los políticos, antes debería de echarse un ojo a sí misma. Tampoco los políticos deberían quejarse del hastío y del desinterés general hacia ellos. Los elevados porcentajes de abstención son más absentismo que abstención. Simplemente &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;se pasa&lt;/i&gt; de la política porque no se cree –no sin razón- en la capacidad de los políticos para solucionar los problemas de los ciudadanos. A eso se une una ignorancia crónica que da lugar a dos tipos de votantes. El primero, el no-votante y, el segundo, el integrista político.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Este último me parece especialmente interesante, por ridículo –como cualquier integrista-.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;Tiene especial presencia entre los partidos de derechas y se basa en votar a un logotipo haga lo que haga el que lo sostiene. Supongo que viene del gusto de este tipo de votantes por los estandartes, monigotes, soflamas, lemas y todo tipo de ornamentación y parafernalia que oculte la ausencia de contenido. Al igual que sus lidercillos de cabecera, se dedicarán a insultar sin reflexionar, pero, sobre todo, a criticar sin proponer. Y lo harán porque desconocen que una cosa es &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;la&lt;/i&gt; &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;oposición&lt;/i&gt; y otra muy distinta &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;la contra&lt;/i&gt;. Dentro de su referida ignorancia crónica, desconocen que los partidos que no gobiernan deberían dedicarse a plantear alternativas a las medidas del gobierno. Y da igual, prefieren palabrería, gritos y descalificaciones varias. Al que le gusta la mierda no debería importarle el fondo del programa político. Se presupone que olerá mal.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;A estos votantes les da igual el nivel de corrupción al que puedan llegar sus dirigentes. Les da igual lo encausados, enjuiciados o condenados –divina y humanamente- que puedan estar. Les votarán aunque sea lo último que hagan, aunque luego les roben el dinero de sus mismísimas cuentas corrientes. Están ávidos de &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;führercilllos, duces &lt;/i&gt;y &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;generalísimos&lt;/i&gt; varios. Adoran verse reflejados en la impunidad de sus admirados. Quieren que se salgan con la suya. Quieren que ganen los malos. Y lo quieren por una cosa, porque ellos harían exactamente lo mismo. Porque serían igual de corruptos y porque no utilizarían su poder para lograr el bien general –con lo agradable que es el particular-. Porque tampoco creen en la política y sus nociones sobre los principios democráticos servirían de inspiración para no pocas dictaduras.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Pero, ¿qué queremos? Los partidos políticos dan pena, cuando no asco. Las ideologías se funden en una amalgama informe y sólo identificable por los colorines de las banderolas. Los partidos (El Partido) de derechas gritan, aúllan, insultan y no proponen nada, porque no tienen ni idea de qué harían si estuvieran en el poder. De hecho creo que se alegran profundamente y piensan: “Menos mal que no ganamos. Y que se ponga peor, que así nos los quitamos de encima y a ver si mientras se recupera un poco la situación”. Entre los partidos de Izquierdas, el partido que se define socialista defiende una curiosa máxima: en época de bonanza, los agentes capitalistas tienen derecho a todas sus ganancias y a pasar del estado. Es más, si les bajan los impuestos y les dan ventajas fiscales, pues mejor que mejor. Y en época de crisis, no pasa nada, el estado se hace cargo del estropicio y les paga los desmanes. Mientras tanto ninguno de los grandes bancos ha registrado pérdidas. Han bajado su ritmo de crecimiento, pero no han dejado de ganar dinero.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Tampoco me cuadra el funcionamiento de la ley electoral. No sé porque partidos regionalistas, como el PNV con 303.246 votos, pueden obtener seis escaños, mientras que Izquierda Unida con 963.040 sólo consigue dos. Si, ya sé, me dirán que es para atender el carácter multicultural de España y para que todas las autonomías estén representadas en el Congreso. Pero, ¿para tal efecto no estaba el Senado? Ah, perdón, se me olvidaba que el Senado no sirve para nada. Sinceramente, me veo &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;pasando&lt;/i&gt; de la política en breve. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Y me asusta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-1975910257006126035?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/1975910257006126035/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/06/pasando-de-la-politica.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/1975910257006126035'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/1975910257006126035'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/06/pasando-de-la-politica.html' title='Pasando de la política.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_sOp-UPzaqaA/ShQ_zJy44BI/AAAAAAAAAAM/82yDpbbyX2U/S220/afoto.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5553598710708592578.post-5459378462503477000</id><published>2010-06-01T10:47:00.000-07:00</published><updated>2010-06-01T10:49:19.891-07:00</updated><title type='text'>De Madrid al... purgatorio.</title><content type='html'>&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Un escalón, dos, tres, cuatro –compruebo que sigo sabiendo contar- y llego al vestíbulo de la estación de metro de Alfonso XIII. Nada cambia, salvo el precio del bono de diez viajes, que dentro de poco será más caro que pagar diez viajes de uno en uno. Mi ánimo es el de costumbre, cuando uso el transporte público, ceño fruncido y humor irritable. Sin embargo, en pleno estío, se agrava por un motivo que considerarán comprensible: el maldito calor subterráneo me confirma que una de las líneas lleva directa al infierno. Y yo no tengo nada en contra del infierno ni de sus habitantes, pero en verano me hastía por pura exageración térmica.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Tras cerciorarme de haber escogido la línea de metro correcta –la que no lleva al infierno, ni al cielo, &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Diosmelibre&lt;/i&gt;-, desciendo por las escaleras mecánicas. Me pongo a la derecha, para evitar ser arrollado por los que venden tiempo a cambio de vida, y me siento parte de una cadena de despiece. Mecido por el lento traqueteo de los escalones, mi mirada se cruza con la de los que suben hacia la luz gris de Madrid. Ellos ya han recorrido el viaje que a mi todavía me espera. Se me ocurre que su destino es mi partida y me doy cuenta de que sus ojos son mates. Tal vez sea el aire seco y ardiente que les ha obstruido el lagrimal, o tal vez sea que no hay alma que conecte con su nervio óptico.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Al final de la escalera mis pensamientos se me antojan dramáticos y exagerados. “Sólo vas a coger el metro”. Pero no puedo frenarme; tal vez algún tipo de microondas transmitidas a través de la catenaria me controlan el pensamiento, ahora que ya casi he llegado al ánden. “Sí –me digo presa del delirio- a medida que uno desciende, esas malditas ondas de control cerebral te atraviesan los tímpanos y te convierten en parte del relleno cárnico de los convoyes del infierno”. Como veo que los razonamientos adquieren tintes paranoides, decido distraerme en mis compañeros de espera, hasta que llegue el tren.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Un japonés-cámara-en-mano me recuerda inevitablemente los atentados con gas del metro de Tokio. El pensamiento me tranquiliza y me recuesto en el banco metálico, agradablemente frio, hasta que escucho el chirrido sobre las vías. (Ya llega). Me levanto con cierta desgana y miro el reloj sin ver la hora. Entro en el vagón y me siento después de mirar que el asiento no contenga vómito, armas blancas, armas negras o una ensalada de los tres ingredientes. De momento estoy a salvo y durante varias estaciones me dedico a mirar mi reflejo en el cristal de enfrente. Veo mi cara traslúcida sobreimpresa en el fondo negro y vertiginoso de los túneles, fugazmente iluminados por la luz de neón. La misma luz que titubea, que tartamudea sobre mi cabeza, como si no se me acabase de ocurrir la idea que me hará rico –feliz ya soy-.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;No me doy cuenta de mi soledad hasta que sube un hombre y se sienta enfrente de mí. Ya no veo mi reflejo, ya no me hago compañía. Algo abatido por lo impracticable de mi narcisismo, me dedico a estudiar a mi acompañante. No acierto a decir si es alto o bajo, porque está sentado y adivino una incipiente joroba bajo una camisa amarilla que otrora fue blanca. Tampoco podría asegurar una edad, quizás cuarenta y muchos, tal vez cincuenta y tantos, puede que roce los sesenta. Tiene el pelo, sucio y tieso, algo ralo en la zona de la coronilla –se refleja sobre mi reflejo en el cristal-. No me había fijado en que me mira, me mira de tal forma que no sé si me ve.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Tiene la mirada opaca, como la que podría tener un caballo. No puedo adivinar ningún estado de ánimo. Ni siquiera las líneas de expresión que rasgan su piel bronceada parecen haber tenido expresión que las cause. Su cara es afilada -es un hombre delgado pero compacto-, el mentón, prominente. Sin saber exactamente por qué, me siento amenazado por este hombre vacío por dentro. De repente, sin advertir cambio alguno en su semblante, abre la boca y con la agresividad que le presuponía, me increpa: “¿Qué?”. Pero no es un “qué” normal, no lo es en absoluto. Puedo sentir como la “e” se abre en su boca hasta tener el acento al revés –“¿Què?”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;No contesto, bajo la cabeza y me voy hacia la puerta más próxima, a esperar a ser salvado de la terrible presencia por la siguiente estación. Pero no llega, tarda demasiado. Comienzo a impacientarme y miro a mi alrededor. Los diagramas de las líneas están sobreimpresos en blanco y negro y carecen de estaciones. Son líneas lisas, ininterrumpidas, sin trasbordo posible. Entonces, lo veo reflejado tras de mí. Es bajito, muy bajito. Sus movimientos son rápidos, pero erráticos, torpes. Me doy la vuelta y lo miro con fuerza –si es que alguien puede mirar así-. Su expresión no cambia, claro, y su boca de nuevo se tuerce en un “Quèèèèè…” que ocupa todo el espacio del tren. Alzo la cabeza y leo el cartel luminoso que hay sobre la puerta que comunica un vagón con otro: “Purgatorio”, luce intermitentemente y se alterna con: “Próxima parada: No”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;Maldita sea, me he vuelto a equivocar de línea. Se me olvidaba por qué odio el transporte público. Se me olvidaba que a veces es preferible el infierno. Lo dicho, me he equivocado de línea.&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5553598710708592578-5459378462503477000?l=larealidadatientas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/feeds/5459378462503477000/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/06/de-madrid-al-purgatorio.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/5459378462503477000'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5553598710708592578/posts/default/5459378462503477000'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larealidadatientas.blogspot.com/2010/06/de-madrid-al-purgatorio.html' title='De Madrid al... purgatorio.'/><author><name>Nacho Carratalá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07441739766929338551</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g
